Número 24. Enero-Abril 2015

Tatuaje y significado: en torno al tatuaje contemporáneo

Tattoo and meaning: about contemporary tattoo

Alejandra Fabiana Walzer Moskovic

Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual.
Universidad Carlos III de Madrid.
awalzer[at]hum.uc3m.es

El tatuaje constituye una práctica humana de larga raigambre en culturas tribales. Entre los siglos XIX y XX comienza de forma progresiva su expansión en los países occidentales inicialmente asociado a grupos específicos y constituyendo, en ocasiones, una seña de marginalidad o diferenciación respecto del grueso de la sociedad. Frente al tatuaje tribal originario y al posterior asociado a lo marginal, se ha producido en las últimas décadas un auge del tatuaje en las sociedades contemporáneas. Este fenómeno puede inscribirse dentro de un conglomerado variado de prácticas de modificación corporal, pero su propia naturaleza le otorga una cualidad particularísima y es que el tatuaje ostenta una carga semiótica que ninguna de aquellas posee. Esta investigación se centra en el análisis de los significados del tatuaje para personas tatuadas y para tatuadores obtenido en entrevistas en profundidad semiestructuradas.


Fecha de recepción: 29/1/2015

Fecha de aceptación: 21/4/2015


Palabras clave: Tatuaje contemporáneo; Significado; Cuerpo; Estética; Identidad; Sociedad


Para citar este artículo: Walzer Moskovic, Alejandra Fabiana (2015). Tatuaje y significado: en torno al tatuaje contemporáneo. Revista de Humanidades [en línea], n. 24, artículo 8, ISSN 2340-8995. Disponible en http://www.revistadehumanidades.com/articulos/87-tatuaje-y-significado-en-torno-al-tatuaje-contemporaneo [Consulta: Jueves, 12 de Diciembre de 2019].


DOI: http://dx.doi.org/10.5944/rdh.24.2015.15346


Abstract: Tattoo is a human practice with wide roots in tribal cultures. Between the nineteenth and twentieth centuries gradually starts to expand in the West, initially associated with specific groups constituting sometimes a sign of marginality or differentiation from the mainstream of society. Facing the original tribal tattoo and the later one associated with the marginal, a boom in contemporary societies has occurred lately. This phenomenon can be inscribed within a diverse conglomerate of body modification practices, however, it has a very peculiar quality: tattoo holds a semiotic burden like none of those. This research focuses on the analysis of the meanings of tattoo for tattoo artists and tattooed people obtained in depth semi-structured interviews.


Keywords: Contemporary Tattoo; Meaning; Body; Aesthetics; Identity; Society

Sumario
1. Introducción. Trayectorias del tatuaje. 2. Alteraciones corporales y tatuaje en la actualidad. 3. Planteamiento de la investigación. 4. Resultados. 5. Conclusiones. 6. Bibliografía.
Artículo

1. Introducción. Trayectorias del tatuaje

Decorar el cuerpo constituye una práctica humana de larga raigambre. Más allá de las modas y tendencias actuales que han transformado al tatuaje en algo extendido y habitual en las sociedades urbanas occidentales, existen evidencias fehacientes de la costumbre de marcar la piel desde tiempos pretéritos y en lugares muy distantes del planeta por siglos incomunicados entre sí.

El cuerpo de un hombre del neolítico que falleció hace más de 5.300 años, con su espalda y rodillas tatuadas, fue encontrado en Los Alpes. En Tebas, en la momia de Hamuet, sacerdotisa de la diosa Hator de hace treinta siglos, se pudieron observar tatuajes en distintas áreas de la piel. El cuerpo tatuado de 2.500 años de antigüedad perteneciente a una mujer de la tribu Pazyryk en el macizo siberiano constituye un hallazgo notable dada la complejidad del diseño y ejecución de sus tatuajes. En distintas excavaciones se encontraron instrumentos y pigmentos empleados para tatuar y también numerosas estatuillas y representaciones antiguas en las que se observa la decoración de la piel. Arqueólogos y antropólogos han estudiado profusamente esta práctica que es posible situar a lo largo y ancho del planeta desde tiempos lejanos. Y desde antiguo también, historiadores como Heródoto (5.000 años AC) han dejado constancia escrita de la práctica del tatuaje en diferentes culturas y con propósitos dispares.

1.1. El tatuaje en culturas tradicionales

Si las evidencias no dejan lugar a dudas sobre la constante práctica del tatuaje conviene, por tanto, indagar ahora en los propósitos que yacen tras ella. La investigación sobre las culturas ancestrales ha permitido establecer la multiplicidad de sentidos y usos que la decoración corporal y el tatuaje revisten en diferentes etnias. En estas culturas el tatuaje ha constituido un medio empleado para inscribir al individuo en una trama cultural más amplia siendo una de sus funciones más generalizadas la de aportar cohesión y mutua identificación dentro del grupo. Marc Blanchard (1994) añade a la de identificación otras tres funciones: la ceremonial propia de los ritos de pasaje, una función apotropaica para alejar el mal o atraer el bien dotando al tatuaje de una cualidad protectora, y una función  decorativa y erótica.

En materia de tatuaje, como en otras cosas, cada cultura posee su propio repertorio de formas, representaciones y motivos convencionales que enlazan con la concepción de la vida y la mitología que cada una se ha forjado. Estos ornamentos simbólicos que se inscriben en la piel suelen repetirse también en otros soportes como los textiles, las esculturas, la decoración de las casas, etc. (Forment y Brilot, 2004:95). La elección de los motivos y formas permiten comprender hasta qué punto el tatuaje se inscribe en la vida social y también la determina. El tatuaje sitúa al tatuado en su comunidad, explica las condiciones de su nacimiento, su posición social, su trayectoria y sus acciones. Es una segunda piel y los motivos escogidos y sus significados son muy precisos. El hecho de que el tatuaje sea un texto simbólico de carácter colectivo lo convierte en un elemento capaz de expresar y mostrar el "ethos" de una determinada cultura expresado de forma sensible y externa a través del simbolismo social (Krutak, 2007:229 y ss).

Además, el cuerpo humano marcado es un cuerpo arrancado de la pura animalidad, de la pura naturaleza, de la falta de sentido. Es un cuerpo hominizado, introducido en la trama cultural, sustraído al puro instinto. Un cuerpo decorado es un cuerpo iniciado en el orden simbólico (Thévoz,  1984:118). Para los caduveos en Brasil, por ejemplo, un cuerpo sin marcar es un cuerpo idiota y para los abafia en Camerún un cuerpo marcado es condición para ser reconocido como hombre y diferenciarse de un cerdo o un chimpancé. La marca establece, por tanto, una distancia con la naturaleza y diferencia al hombre de todo aquello que no sea él mismo: los animales, otros hombres que no pertenecen al clan o aquellos que aun siendo miembros del clan tienen otro sexo, otra jerarquía u otra edad  (Thévoz, 1984:50).

1.2. El tatuaje contemporáneo

En la civilización occidental ha primado -aunque con excepciones- la prohibición de alterar el cuerpo. Esta prohibición proviene de preceptos del Antiguo Testamento (Levítico 19:28, Deuteronomio 14:1, Jeremías: 16:6) que fueron asumidos por las religiones monoteístas. Así, una práctica muy extendida va quedando progresivamente prohibida en gran parte del mundo antiguo.

Heródoto explicó que tanto los escitas como los tracianos utilizaron el tatuaje como señal de que su portador era miembro de la nobleza. También entre griegos y romanos el tatuaje fue practicado con propósitos diversos, fundamentalmente de identificación, poniendo en evidencia la condición de esclavo o la pertenencia a una determinada secta. Pero el avance del cristianismo en el mundo occidental y del islam en regiones de oriente fue limitando estas prácticas a medida que los poderes políticos asociados a estas religiones ampliaban su dominio.

Después de siglos de decaimiento y prohibición, el tatuaje revive en Europa en el siglo XVIII a partir de los relatos del Capitán Cook a su regreso de las islas del Índico. Cierto es que el tatuaje tribal en general, y el polinesio en particular, ya eran conocidos en occidente debido al contacto que los europeos tuvieron con los nativos de diversas geografías durante las expediciones marítimas. Fueron los ingleses y los franceses quienes empezaron a exhibir los cuerpos de tatuados provenientes de allende los mares. Con el tiempo, los marinos que regresaban tatuados de travesías transcontinentales sustituyeron a los "salvajes" en las exhibiciones. En efecto, los europeos en contacto con las poblaciones autóctonas adoptaron el tatuaje usando los signos de aquellas culturas que habían visitado añadiéndole un repertorio visual propio de su condición de marineros. Por ello en Europa el tatuaje fue visto como una costumbre importada por hombres de mar que, con el tiempo, fue pasando a los soldados, prisioneros y trabajadores manuales. Su aparente exotismo sumado al hecho de que fuera utilizado entre las clases sociales más bajas y entre grupos señalados hizo que se lo considerara una forma incivilizada, anormal y enloquecida de adorno corporal (Caplan, 2000:156).

La historia del tatuaje en Europa en el siglo XIX quedará fundamentalmente documentada por los expertos criminalistas como Lombroso y Lacassagne quienes postulaban que el tatuaje constituía una expresión de degeneración o de atavismo en el carácter. Evidentemente, la práctica del tatuaje carcelario se realizaba con medios caseros y muy rudimentarios y sus resultados eran acordes a las condiciones elementales de su ejecución, pero esto comenzó a cambiar a partir de la creación de la máquina eléctrica de tatuar. Mejores resultados y menos dolor fueron algunas de las consecuencias evidentes y también la progresiva profesionalización de la actividad de tatuador. Estas nuevas condiciones hicieron que aumentara el número de personas tatuadas. El tatuaje carcelario, el marinero y el de otros grupos que posteriormente se incorporaron como los rockeros y moteros, se caracterizó por un repertorio de motivos e inscripciones variable pero bastante prototípico que, por lo general, aludía a la pertenencia de su portador a un grupo, unos gustos, etc. El tatuaje como medio de identificación grupal subsiste y se ha ido modificando como es posible ver en estudios como el de Porzio que investiga a los skins antirracistas de Barcelona que utilizan los adornos corporales y el tatuaje para diferenciarse de los skins nazis (Porzio, 2004:107).

Sin embargo, con el paso del tiempo y el desarrollo de la técnica y los estilos, con la proliferación de un renovado repertorio de temas y diseños, y con el progresivo relajamiento del prejuicio, la extensión hacia todos los segmentos sociales y etarios, junto con la creciente presencia mediática de personajes famosos ostentando sus tatuajes, el panorama del tatuaje inició una transformación notable.

2. Alteraciones corporales y tatuaje en la actualidad

Si en el mundo tribal ser tatuado constituía una práctica ritual pautada cuyo significado era la expresión de una cosmovisión colectiva, una marca de la ley y del orden simbólico en el cuerpo individual, en el mundo contemporáneo occidental, el arte corporal o body art fue rechazado por considerarlo como una profanación del "cuerpo glorioso del humanismo occidental" (Thévoz,  1984:118). Sin embargo, en la actualidad, las técnicas, métodos, productos y prácticas orientadas a modelar el cuerpo se multiplican, al tiempo que el discurso mediático, sanitario y social torna habitual la idea de que el cuerpo constituye una materia modificable, modelable, tratable, y que ello es, además, deseable. Como expresa David Le Bretón: "la voluntad de transformar el cuerpo se ha convertido en un lugar común (...) El cuerpo no es más la encarnación irreductible del ser sino una construcción personal, un objeto transitorio y manipulable, susceptible de muchas metamorfosis según los deseos del individuo. Si una vez encarnó el destino de la persona, hoy en día es una propuesta que se puede refinar y asumir. Entre el hombre y su cuerpo hay un juego, en el doble sentido del término. De manera artesanal, millones de individuos hacen bricolaje inventivo e implacable sobre su cuerpo" (Le Breton, 2002:7). En efecto, las prácticas quirúrgicas, cosméticas y gimnástico-deportivas constituyen hoy un ámbito de negocio y de atención personal en notable expansión y diversificación.

Lo que actualmente se denomina body modifications alude a transformaciones que, con diverso grado de radicalidad, alteración y perdurabilidad, cambian la apariencia física. Estas alteraciones deliberadas pueden tener una función estética, pero también pueden responder a determinados gustos sexuales, ser un medio de protesta o provocación, etc. Así, "en un mundo creado por la comunicación de masas, sustentado en hegemonías de clase, raciales y sexuales, y que es radicalmente intolerante con las diferencias, (...) la creación de esta estética hegemónica, en función de la cual nos vamos a relacionar con nuestro propio cuerpo y el cuerpo de los demás, se constituye en tecnología de sometimiento ante cualquier forma estética que diverja de este modelo. Hemos dicho que el cuerpo modificado es un cuerpo indisciplinado, ya que no acata las normas y valores corporales que, desde las instituciones, se tratan de imponer" (Piña Mendoza, 2004).

Algunas de estas prácticas de modificación, como el tatuaje, derivan de otras ya experimentadas en las culturas primitivas pero también las hay que son de reciente desarrollo y están estrechamente vinculadas con las posibilidades que la tecnociencia ofrece (piercing, expansiones, escarificaciones, branding, lengua bífida, orejas de elfo, implantes subdérmicos, limadura de dientes, tightlacing, implantes extraoculares, implantes microdermales, inflamación salina o bagelhead, etc.)

Progresivamente el tatuaje va encontrando en las sociedades contemporáneas unas características propias. El momento decisivo se data en los años sesenta del pasado siglo siendo California uno de sus enclaves más significativos. El movimiento hippie tuvo un papel destacado en lo que Rubin (1987) ha llamado: "tattoo reinssance". Con el auge se van sumando artistas provenientes del campo artístico y a partir de entonces se desencadena un fenómeno que ha crecido y se ha extendido incorporando nuevos estilos a partir de elementos tradicionales pero también asumiendo temas y técnicas procedentes de las bellas artes.

El reciente auge del tatuaje, concomitante con la inquietud por el dominio del cuerpo y la gestión del aspecto personal, es una manifestación de la idea del individuo como productor de su imagen identitaria y de la versión del self que desea proyectar. Ahora bien, si la remodelación del cuerpo constituye un objetivo que de modo heterogéneo se ejerce por medio de las diversas formas de intervención sobre el mismo, el tatuaje, sin lugar a dudas, es el que aporta una mayor carga semiótica dado el carácter significante de sus inscripciones porque el tatuaje es una escritura textual o icónica cargada de sentido.

3. Planteamiento de la investigación

Partiendo de las consideraciones expuestas, el objetivo principal de este trabajo consiste en dilucidar los motivos y significados que el tatuaje, como forma de modificación corporal voluntaria e individualmente escogida con alta carga semiótica, tiene para quienes los portan y para quienes lo ejecutan. Para ello se ha entrevistado a personas tatuadas y a profesionales del mundo del tatuaje.

La investigación se desarrolló por medio de entrevistas en profundidad. Se elaboraron dos guiones de entrevista: uno para personas tatuadas y otro para tatuadores. Al tratarse de entrevistas semiestructuradas se trabajó con cierta flexibilidad para indagar sobre los aspectos no previstos que surgían en el relato de los sujetos. Los asuntos sobre los que se preguntó en el caso de los tatuados fueron:

1.      ¿Cuándo decidiste tatuarte y porqué?

2.      ¿Hay gente tatuada en tu entorno?

3.      ¿Cuántos tatuajes tienes? ¿crees que te harás más?

4.      ¿Cómo fue la experiencia del decidir el diseño y el concepto del tatuaje?

5.      ¿Compartiste con alguien la decisión antes de ir a tatuarte? ¿quién/es?

6.      [Volviendo a los argumentos esbozados en la primera pregunta] ¿por qué pensaste que a través de un tatuaje podías expresar x?

7.      ¿Te gusta exhibir abiertamente tu tatuaje? ¿te has comprado ropa que muestre específicamente el tatuaje?

8.       El tatuaje es algo que tiene difícil vuelta atrás, ¿por qué pensaste que siempre te gustaría llevar ese tatuaje que significa ahora algo para ti?

9.      ¿Crees que el tatuaje tiene alguna relación con la sexualidad? (desnudo, sensualidad…)

10.   El tatuaje es algo vinculado con un sentido ritual o con la identificación de grupos, etc ¿Por qué crees que actualmente existe esta práctica tan extendida en zonas urbanas, en gente de clase media, etc.?

11.   ¿Me mostrarías tu tatuaje?, ¿me explicarías qué expresa de ti? (para ti, para los demás)

12.  ¿Por qué has decidido plasmar esos significados a través de un tatuaje?

En el cuestionario para tatuadores se incluyeron las siguientes preguntas:

1.      ¿Desde hace cuánto tiempo tatúas, como han sido tus inicios en la profesión?

2.      ¿Ha crecido la demanda en los últimos años?, ¿a qué crees que se debe?

3.      ¿Cuáles son tus tatuajes?, ¿quién te ha tatuado?, ¿qué buscas al tatuarte?

4.      Cuando recibes a tus clientes ¿qué es lo que piden, qué buscan?

5.      ¿Crees que el tatuaje se ve hoy como un elemento estético o que la gente busca algo más allá de decoración del cuerpo?

6.      ¿Crees que hay alguna relación entre tatuaje y arte?

7.      ¿Cómo ha sido tu formación en la profesión?

8.      ¿Hay algún tipo de tatuaje que no harías?

9.      ¿Cómo está configurada tu clientela?

10.  ¿Qué opinión te merece el auge actual del tattoo?

11.  ¿Te parece que existe alguna relación entre el tatuaje de las sociedades tradicionales y el de las actuales?

12.  ¿Cuál crees que será el futuro del tatuaje?

 Cabe consignar que este artículo presenta resultados referidos a la significación del tatuaje y que forma parte de una investigación más amplia. El cuestionario que aquí se expone contiene las preguntas vinculadas específicamente con los aspectos abordados en este texto.

Es preciso aclarar también que exceptuando un caso, todos los encuentros con profesionales tuvieron lugar en los propios estudios de tatuaje lo que hizo que, en ocasiones, las entrevistas se realizaran durante una sesión de trabajo ofreciendo, por tanto, la posibilidad añadida de la observación. En esos casos, y cuando las condiciones eran propicias, se entrevistó también a la persona que estaba siendo tatuada. En este trabajo solo se tendrá en cuenta el producto discursivo de las entrevistas obviando lo referido a la observación.

Con respecto a los perfiles, se trata de hombres y mujeres entre los 21 y los 61 años (predominantemente situados en la franja 21-35 años de edad). Entre ellos se cuentan estudiantes, trabajadores del ámbito de los servicios, del comercio y profesionales con formación universitaria, aficionados al mundo del motor, un exlegionario, un militar, un actor y un artista visual. En la selección de la muestra el criterio fue incluir una variedad de personas que respondan de forma representativa tanto al sector de la población que se ha incorporado al tatuaje sin pertenecer a grupos que lo usaron como seña de identidad tanto como a aquellos que si se identifican con colectivos que tradicionalmente han utilizado el tatuaje como marca identificatoria. Con respecto a los tatuadores, la franja de edad se extiende desde los 23 hasta los 61 años de edad con diferentes trayectorias profesionales: desde aprendices hasta tatuadores consolidados. También se tomó en cuenta para construir la muestra que los profesionales representaran la diversidad de profesionales existentes por lo que hay algunos reconocidos por su estilo y prestigio, otros que trabajan en los llamados "supermercados del tatuaje", quienes trabajan solo creando y quienes trabajan con catálogo.

A continuación se expone y analiza el discurso de las personas entrevistadas. Las indicaciones entre paréntesis refieren lo siguiente:

H: hombre / M: mujer

TT: tatuado/a

TR: tatuador/a

4. Resultados

4.1. Tatuaje y motivación

En esta investigación nos proponemos conocer los motivos por los que la gente se tatúa en la actualidad y los significados de los que los invisten sus portadores. A estos respectos, como es evidente, las opiniones no son unánimes. Por un lado están quienes escogen un tatuaje refiriendo una preferencia de carácter puramente estético y quienes planifican el estilo, la forma y el sentido de lo que se van a tatuar construyendo una argumentación elaborada y cargada de significado y otorgando al tatuaje funciones variadas. Así, una joven expresa: "el primer tatuaje fue un impulso, lo elegí del catálogo y pum! No hay una cosa razonada, una cosa detrás…dije: este me gusta!" (MTT4). Ahora bien, aunque la entrevistada narra una primera experiencia de carácter impulsivo, explicará más adelante y de forma pormenorizada los símbolos y significados que personalmente escogió para el diseño de los tatuajes subsiguientes. Esto es algo muy recurrente: "es el infinito porque significa que es para siempre y solo una fecha porque es el nacimiento de las niñas que son mellizas (...) es como si fueran mis hijas, por eso el infinito" (MTT13). Según algunos tatuadores: "no siempre los tatuajes tienen significados, ¡eso es cosa de reality show, eh! (...) No es que todo el mundo que entra de la calle pasó un cáncer o estuvo en la guerra o se le murió el padre o le mató el perro un coche" (HTR3), y en otro momento: "hay un porcentaje de gente que le gusta el tatuaje y le gusta llevar tatuajes, lo ven como algo serio, es algo con el tatuaje en sí mismo, pero también hay montón de gente que se tatúa porque todo el mundo se tatúa …hay un porcentaje de peña que se va a arrepentir" (HTR3). Otro tatuador expresa: "quieren la estrellita porque lo lleva la chica de la televisión pero eso ¡qué importa!, yo voy a traer mi cuerpo, mi cuerpo tatuado, ¡qué importa la chica de la televisión! No piensan en sí" (HTR5), en este caso se repite la idea de los medios como modeladores del gusto pero se percibe además una reivindicación del tatuaje como elección personal.

Otro aspecto vinculado con la relatividad del significado del tatuaje es expresado por una mujer tatuadora: "yo me tatúo independientemente del diseño o el significado, yo quiero tener en mi cuerpo la obra de un determinado artista y punto" (MTR5). Late aquí la idea del tatuaje como arte coleccionable que hace del cuerpo su lienzo. Esta opinión aparece en diferentes personas, y en efecto, la globalización del tatuaje y el conocimiento de los diferentes artistas y estilos, ampliamente difundida en la actualidad por medio de revistas e Internet lleva a muchas personas a viajar para tatuarse algo muy específico y selecto.

A juzgar por los testimonios obtenidos, ha habido una transformación en las motivaciones: "antes la gente se tatuaba por…como te compras un vestido. O sea…si está de moda la camiseta Adidas o la camiseta Nike: me hago un tribal. Pero la gente se va concienciando. Eso es trabajo de los tatuadores y trabajo de la televisión, en los programas de televisión siempre hay una historia detrás (...) la gente ya se lo piensa más y no lo hacen solo por gusto sino por tener algo que explicar, algo que él lo vea y le simbolice y le diga" (HTR13). Un tatuador habla a este respecto: "yo creo que ahora la gente se hace tatuajes más por una representación propia. Yo llevo retratos de pintores que me representan a mí" (HTR2). Otro aporta el relato de una variada casuística: "lo más estúpido que he visto es una chica muy guapa que se tatuó en el culo `propiedad de la marina de los Estados Unidos´, y en un tío ha sido: `100% cerdo´ (...) Yo he tatuado white power a un negro, bueno, era un portorriqueño oscuro. Hay cosas que no tienen ni pies ni cabeza" (HTTR15), pero más adelante matiza: "cada vez la gente tiene más claro lo que quiere" (HTTR15). Otra opinión parece asignar a la madurez la capacidad para decidir de forma cabal: "creo que cuando eres más adolescente es por motivo de rebeldía, cuando eres más mayor tienes más pensado lo que quieres, y yo veo que la gente se tatúa para transmitir un mensaje; una parte es para transmitir un mensaje y la otra parte es lo que queda para ti" (MTT4). Así el tatuaje, más allá de su sentido visible contendría también un mensaje personal íntimo.

En todo caso, en relación a la elección del tatuaje como algo cargado de significación o como un hecho meramente estético, hay quien precisa que: "un tatuaje está bonito para verlo pero un tatuaje lo que tiene es una historia detrás" (MTR4), de esta manera la práctica del tatuaje queda descargada de una presunta banalidad. Un entrevistado explica: "llevaba tres años planeándolo, diseño incluido y demás" (HTT3), y aunque no todos se toman tanto tiempo, si es cierto que en la mayoría la decisión de tatuarse viene precedida de un hecho relevante en la biografía y de una intensión expresiva elaborada: "te lo pones en la piel porque es tuyo, es algo que te pertenece, entonces al poner estas marcas en la piel es como decir: es un momento de mi vida, ha sido un momento de mi vida importante y quiero tenerlo siempre grabado conmigo" (MTT3).

4.2. El tatuaje como expresión de una transformación y advertencia contra el olvido

En las entrevistas se pone de manifiesto repetidamente que el tatuaje funciona como un antídoto contra el olvido, especialmente cuando su ejecución es posterior a la superación de un momento personal de transformación producido por un hecho doloroso: "la mariposa al final me la hice porque era un cambio en mi vida (...) como la mariposa se transforma desde que es un gusanito hasta que llega a ser mariposa, pasa por un montón de transformaciones... yo he sufrido varios obstáculos en mi vida desde que era pequeñita y he logrado superar todos esos tramos y quería tener alguna manera de recordarlo" (MTT3). En este caso el tatuaje se presenta como evocación de la transformación asociada a una mayor plenitud y como testimonio de la superación. Otra mujer relata: "yo llevaba once años con una persona, nos íbamos a casar y una semana antes me enteré que me engañaba (...) yo tenía mi vida hecha y de repente ves que todo se te desmorona, entonces el tattoo es para recordarme que eso tampoco es peligroso. Yo cuando rompí con él me vi absolutamente sola, ¿y ahora qué hago?, ¿por dónde empiezo?... para olvidarme de que un cambio no es nada malo. La escalera significa siempre hacia arriba. Lo de now significa que un cambio no es malo y que hay que cambiar (...) Las abejas es un ecosistema muy importante dentro de la vida y es verdad que están desapareciendo y yo dije: oye, unido al cambio y unido al now hay que tener en cuenta esto, y lo de imagine y lo de magic es porque siempre he tenido los pies en la tierra, pero ahora: ¡vive, disfruta!" (MTT7). Observamos la alta carga significativa que tiene cada uno de los elementos visuales y lingüísticos de sus tatuajes y cómo la significación está construida a partir de la idea de que el cambio, aun cuando es impulsado por el dolor y el desmoronamiento de las expectativas, puede verse como un hito que se debe recordar y capitalizar. Un hombre expresa lo que sigue: "yo había pasado por un momento de mi vida muy delicado que pensé que necesitaba hacer cambios (...) tenía que hacer algo que supusiera una revolución en mi vida. Antes de hacer algo que supusiera un cambio físicamente decidí ir a por lo que más me costaba cambiar que era mi fobia por el agua. Me fui a una academia y aprendí a nadar (...) pude ver algunas cosas de mi vida de manera distinta que estaban relacionadas con el miedo (...) había hecho daño a una persona a la que quería mucho y me di cuenta de que en el fondo lo que tenía era miedo y tenía que enfrentar el centrarme en el presente" (HTT3). En otro caso, el tatuaje también aparece asociado al dolor y a la necesidad de eludir el olvido: "yo no me tatúo por el mero hecho de tatuarme. Creo que son cicatrices en la vida. Yo cada vez que me ha ocurrido algo importante en mi vida lo reflejo, ¿por qué?, porque los seres humanos tendemos a olvidar muy rápido" (HTT6).

El carácter indeleble del tatuaje parece reforzar esta función independientemente de si aquello que el tatuaje evoca es feliz o no: "contigo siempre lo puedes recordar. A lo mejor es malo porque pueden ser cosas malas, pero de las cosas malas también aprendes y te ayuda a ser más fuerte para lo que quieras" (HTT2) La cuestión del tatuaje como recordatorio lleva a algunas personas a considerar su cuerpo como una bitácora: "esto es como un libro de vida, esos son capítulos que voy superando (...) Yo creo que los tatuajes son símbolos que transmutan en imágenes aquello que has vivido" (HTT7). En otro caso, el tatuaje aparece como la forma de encarnar una pérdida: "en un viaje a Buenos Aires me robaron el reloj que era lo único que tenía de mi padre. Fui a la calle Libertad a buscar en las joyerías (...) como no lo encontré me tatué el reloj. Aunque es un tatuaje sencillo es la forma de seguir teniendo lo único que conservaba de él" (HTT12). En otros casos el sentido se configura a posteriori: "cuando me lo tatúe, ya tenía la cita pedida pero dos días antes mi tío se murió, entonces ahora mismo esto es como un recuerdo que me recuerda a él" (MTT5). Por último, tal como expresa un exlegionario: "algunos me pedían que les tatuara el `amor de madre´ por la añoranza (...) otros se tatuaban el nombre de la novia" (HTR11), aquí se expresa otra forma posible del recuerdo, vinculada esta vez con la pena por la distancia y la soledad (HTR11).

4.3. El tatuaje como memoria gozosa

Hay entrevistados que  confieren al tatuaje la misión de plasmar en el cuerpo un hecho significativo que se pretende retener gozosamente. Un joven explica sus tatuajes como la tentativa de registrar en su piel momentos especiales o reveladores de su vida: "llevaba muchos años escalando y hubo un momento en que una lagartija muy común en La Pedriza me adelantó y se me quedó mirándome como diciendo: ¿tú qué haces aquí?, y me gustó mucho ese momento y me hice el tatuaje, por todo lo que sentía en ese momento…para mí fue un momento mágico" (HTT1), más adelante, al referirse a los tatuajes con los nombres de sus hijos explica: "lo que yo he sentido cuando nacieron mis hijos es incomparable y, por supuesto, tenía que recordar ese momento" (HTT1). Una joven expone el significado de uno de sus tatuajes así: "es la inicial de mi hermano y un diamante porque dicen que los diamantes son para toda la vida, entonces... el amor por mi hermano es para toda la vida" (MTT5).

El tatuaje como recuerdo y testimonio de buenos momentos tiene diferentes expresiones: "ese tatuaje me lo diseñó mi exnovio, simboliza una época, es la época que iba a la universidad, o sea que yo lo veo con cariño, y como también está envuelto en el proceso mi mejor amigo que me regaló el dinero para hacérmelo (...) era consciente de que en algún momento puede darse la circunstancia de que la relación cambie pero eso para mí no era motivo (...) yo sabía que eso simbolizaba una época y ya luego vienen otras épocas" (MTT1). Algo similar se observa en este otro testimonio de una joven que se ha tatuado frases de canciones: "me lo dicen mucho sobre todo mis padres: si mañana ya no te gusta el grupo ¿qué? Pues si ya no me gusta, esto es algo que hace diez años sí tenía mucha importancia para mí" (MTT2).

En otro caso, el tatuaje pretende ser referencia de una emoción pero separada del hecho que la causó, es más una forma de revivir una sensación que de evocar un evento: "lo bueno del tatuaje para mí es que me recuerda esa emoción, no me hace recordar porqué me vino esa emoción (...) El tatuaje es un medio que me conecta con lo emocional" (HTT1).

4.4. El tatuaje como forma de promover un cambio

El tatuaje también puede ser un modo de elaborar el dolor o de mantenerlo a raya: "lo que sí que me quiero hacer en el hombro aunque no muy grande es un pentagrama con una clave de sol y unas notas musicales. Eso lo que significa la música dentro de mi vida. Y eso es una parte muy difícil dentro de mi vida, porque mi novio se dedica a eso, es músico, y no lo llevo absolutamente nada bien... tiene giras, tiene conciertos y cuando tiene la grabación de un disco puede pasar tranquilamente un mes fuera. Entonces para mí es un reto, es algo que no me gusta, que quisiera erradicar pero sé que siempre va a estar ahí si quiero seguir con él" (MTT3), o en otra ocasión el tatuaje se nombra como algo destinado a promover un cambio vital: "las letras del Tao me las trajo un familiar que había viajado, era un momento en el que estaba perdido y pensé: a ver si me entra en la cabeza estos conceptos tatuándomelos en la nuca" (HTT4).

4.5. El tatuaje conceptual

En el tatuaje contemporáneo se utilizan algunos símbolos de forma muy constante y que, sin embargo, pueden albergar significado múltiples, así, un entrevistado, al referirse a las calaveras y su relación con el mundo de las motos hace la siguiente referencia para explicar que la simbología del tatuaje motero no debe asociarse necesariamente a lo peligroso, al mal o a la muerte: "a los moteros les gustaban las calaveras porque la calavera no tiene sexo. Es un comentario muy interesante, no se identifica con un hombre o una mujer, no tiene género, supera la realidad de género y te identificas con cualquier cosa que se mueva…es la pérdida de la identidad, es que tú te puedes hermanar con cualquiera independientemente de su sexo, su religión, las calaveras no tienen color, no tienen bandera, no tienen frontera. Todo el mundo tiene el mismo aspecto cuando nos morimos: todo el mundo" (HTT4). Otro elemento con mucha presencia en la iconografía contemporánea del tatuaje son las alas. Una entrevistada explica lo que sigue: "el día de mañana tengo que tener unas alas en la espalda, el sentir la libertad de volar, por así decirlo, pero tengo que esperar al momento adecuado para hacérmelo" (MTT3).

Un hombre entrevistado durante una sesión de tatuaje explica el diseño que ha escogido: "estoy tatuándome toda una historia sobre la película del cuervo (...) Además mi frase es una de las frases que sale en la película: `nunca llueve eternamente´ y la verdad es que es así, es verdad….nunca el dolor dura toda la vida, se supera" (HTT6). En otro caso, un tatuador y artista plástico se refiere al proceso creativo y comenta: "yo llevo un `dulce tormento´ en mis trapecios porque eso es lo que representa mi obra, es dulce y un tormento todo lo que pinto, lo que hago…" (HTR2).

Un hombre que está siendo tatuado por un artista de prestigio internacional responde a mi pregunta: "yo le doy a P. toda la libertad creativa porque es un artista muy importante y confío plenamente. Es él quien va a crear. Yo le pedí que mi tatuaje significara la transformación personal, que lo malo puede convertirse en algo bueno y que lo horrible también tiene su belleza" (HTT13).

4.6. El tatuaje como reivindicación o como provocación

"Todo empezó con lo de `esta es mi piel´, que es como una reivindicación y que mucha gente tiene mucha aversión a la gente que lleva tatuajes y a mí me parece que cada uno con su cuerpo hace lo que le da la gana, eso no es indicativo de nada, antes sí, determinado sector social, ex presidiarios, pero ahora mismo no, ahora es una forma de reivindicar a través de tu cuerpo, y ya está, entonces puse `esta es mi piel´ y a quien le guste bien y a quien no le guste tampoco es un problema" (MTT4). La reivindicación del derecho a decidir sobre el cuerpo está muy presente en el discurso y, en algún caso, la proclama es enunciada en el propio tatuaje, pero en otros casos parece ser un subtexto implícito: "¡Me  tatúo! ¿por qué? porque es una especie de reivindicación de mis derechos sobre mí misma" (MTT3). Otra mujer explica: "ahora claro ya es muy común, pero entonces era marcar una diferencia, un gesto de rebeldía..." (MTT5). Una tatuadora afirma: "aquí las mujeres se hacen frases, flores, geishas, ninguna ningún tipo de reivindicación ni de nada" (MTR1). Parece haber cierta tensión entre el propio diseño del tatuaje y el hecho de tatuarse en sí como acto de reivindicación de la libertad de decidir sobre el propio cuerpo.

Un hombre recientemente divorciado comenta lo siguiente mientras asisto a su primera sesión de tatuaje: "siempre me gustaron los dragones y no me tatuaba porque mi esposa me lo tenía prohibido, pero ahora que me divorcié hago lo que quiero" (HTT11). Aquí la reivindicación ya no tiene una dimensión social sino que se relaciona con un hecho de la biografía personal. Si para él su tatuaje expresa una rebeldía deliberada, en otras ocasiones el gesto rebelde se configura desde la mirada de los demás: "lo que sí me he dado cuenta con el paso del tiempo por lo que me decían los que veían mi tatuaje, que era una cuestión de provocación. Yo creo que en el momento de hacerme el tatuaje la intención que yo tenía era la de provocar algún tipo de reacción: a favor, en contra, sentirte identificado, provocar rechazo…era una forma de llamar la atención" (HTT4).

En el caso del siguiente testimonio se expresa el papel del tatuaje como forma de reivindicación social y personal, casi como una declaración de principios: "en esta vida por todo tienes que pedir un permiso y pagar unas tasas, hasta por cambiar una habitación o modificar una terraza, pero tu piel la puedes modificar a tu antojo, si quieres cortártela te la cortas, si te apetece hacerte cachitos te haces cachitos y se te apetece cortarte la melena te la cortas. Eso les jode a muchos, que tengas esa libertad para decidir qué haces con tu cuerpo. Es tuyo y nadie te va a prohibir porque hasta el momento no es ilegal hacerse un tatuaje. Puedes hacer con él lo que quieras y con nada en esta vida puedes hacer lo que quieras (...) el tatuaje es libertad y muchos envidian esa libertad, y muchos que me ven les jode que me ven así porque muchos no pueden o no se atreven a tenerla, porque para ir así por la vida hay que tener una personalidad, hay que tener unos valores, hay que tener una fuerza" (HTR1).

El argumento que enlaza lo personal, lo social y lo político aparece de forma reiterada en algunos entrevistados: "yo me tatúo porque es luchar por eso: querer ser único, es decir: si en este sistema tengo que entrar por el aro pero de qué forma yo me puedo sentir única? Yo no quiero pertenecer a esto. Entonces tú te tatúas y ya eres tú, es como algo único, tuyo" (MTR2), en este argumento el acento recae en el hecho de que el tatuaje permite la individuación dentro de un sistema poco propenso a dar opciones. Otro aspecto conectado con éste es el esgrimido por un tatuador que enfatiza la represión social de los sentimientos y postula que el tatuaje es un modo de burlarla: "no hay nada más importante que uno lleve encima toda esa representación de sentimientos que uno tiene. Porque yo creo que es una parte de expresión y también porque hubo mucha represión social de explicar lo que tú sientes en muchos sentidos, política y en todo" (HTR2).

4.7. Tatuaje como protección, como fuerza espiritual y como terapia

Un hombre explica meticulosamente en la entrevista el simbolismo de cada una de las partes que integran sus tatuajes maoríes "aunque soy joven, en mi vida ya he tenido muchos problemas de salud muy serios, muchas operaciones. Por eso me he tatuado los dos brazos ya con Ch. El tatuaje maorí tiene mucho simbolismo. Yo hablé con Ch y le expliqué mi vida y él me ha hecho estos tatuajes para que me protejan, para proteger a mi familia. Yo sé que mis problemas de salud los cargaré toda la vida, pero desde que me hice el primer tatuaje me sentí mejor" (HTT10). Aquí el tatuaje se presenta como un modo de protección y también como un elemento que otorga fuerza frente a la enfermedad. Este argumento se repite en diferentes personas; "a los 16 años tuve problemas de salud y por eso me hice este tatuaje. Combina letras chinas, coreanas y japonesas. El mensaje es ilegible pero tiene un significado muy concreto y yo sé cuál es ese significado" (HTT9). En el siguiente fragmento se aprecia el relato del diseño y realización de un tatuaje vinculado a un episodio de enfermedad física pero también como un elemento que describe un momento anímico, el temor a morir y expresa el anhelo de superar la situación y el miedo latente en la misma: "este tatuaje lo dibujé yo. Es un autorretrato, tiene que ver con los espejos deformantes. Era un momento muy difícil en mi vida, tenían que tratarme con interferón. Este soy yo desdibujado, queriendo salir de las sombras. Es que yo, como todos los españoles, tengo mucho miedo a la muerte" (HTT12).

Un tatuador me dice lo que sigue mientras trabaja en la piel de una chica en la parte posterior del nacimiento del cuello: "ahí no se lo va a ver pero lo va a sentir, lo siente, lo nota, seguramente le dará más fuerza" (HTR1). Otro expresa que el tatuaje tiene dos aspectos, uno visible y otro espiritual: "los tatuajes van, aparte de la parte visual que es lo que la gente ve, una parte espiritual de aquello que representan. Ya cuando empezó hace millones de años los tatuajes representan partes muy espirituales, si tú eres el rey vas a llevar un tipo de tatuaje, si eres de otro escalafón tendrás otro y tú, tus tatuajes, te dan fuerza interior también porque representan algo muy importante" (HTR2). Una tatuadora otorga al tatuaje una cualidad terapéutica: "yo he visto como la gente siente un alivioooooo, ¡de verdad! y yo pienso, ¡vamos!... estoy totalmente segura de que tiene rollo terapéutico esto del tatuaje. Estoy segura. Por ejemplo hay gente que es nerviosa, está mal y de repente se hace un tatuaje y le da seguridad, o gente que ha sufrido la pérdida de un ser querido..." (MTR3).

4.8.El tatuaje como expresión de la personalidad y como parte de la persona

Un entrevistado explica su único tatuaje que él mismo diseñó: "los lobos siempre me han encantado, me identifico mucho con los lobos, no porque me sienta un lobo solitario, los lobos no pueden sobrevivir si no en camada, y yo siempre me he sentido muy familiar, y por otro lado la luna es algo sentimental que me ha seguido siempre de alguna manera, y el yin y el yan es un símbolo que también me gusta mucho del taoísmo, y es algo que yo siempre he buscado en mi vida, y todo ello, de alguna manera, me hace sentirme representado" (HTT3). En este otro caso el diseño lo realizó el novio de la entrevistada y ella lo explica así: "en esa época esa salía con un chico y pues nos gustaba la fantasía (...) si nos regalábamos algo era un dragón, o si nos dibujábamos algo era un dragón. Me dibujó un dragón mariposa y me dijo que simbolizaba que yo era fiera pero que al mismo tiempo era delicada" (MTT1). Otra mujer relata cómo adapta algo que le encanta pero que no parece muy propio de los gustos de las mujeres y así no debe renunciar a ello: "una calaverita, un poco camuflada, para que…no sé, una mujer con una calavera puede ser algo muy fuerte" (MTT6). Un entrevistado opina que es muy importante la elección de lo que uno se tatúa porque el tatuaje no es algo superficial sino algo que te transforma. Recuerda que en una época, emulando a un personaje encarnado por Charlton Heston, muchas personas se tatuaron en los dedos de la mano las palabras hate y love. En su opinión ese no es un buen tatuaje porque "te miras todos los días la palabra heat, heat, heat y el odio aparece" (HTT12), y más adelante dice: "una amiga quería salir con un tío que tenía una serpiente tatuada en el pecho y le dije: no salgas con él, este tío pica" (HTT12).

Algunas personas sienten que sus tatuajes son una parte del cuerpo o de su persona: "en cuanto yo me hago un tatuaje es como si lo llevara allí toda la vida: es que yo no soy yo sin ese tatuaje ahí. ¡Me cago en la leche! Qué cosa más rara... sin ese tatuaje yo no soy" (HTT7). Una mujer también lo dice: "hasta que alguien no me pregunta yo no lo noto. Es una parte de mi cuerpo, soy yo" (MTT20). Y un hombre cuyo cuerpo está muy densamente tatuado lo expresa así: "yo me miro en un espejo y no me veo como tatuado, yo no veo los tatuajes en el espejo, soy yo, nada más. Para mí el tatuaje está dentro de ti" (HTTR27).

4.9. El tatuaje como señal de pertenencia

Diferentes tipos de grupos han tenido históricamente un repertorio de símbolos, textos e imágenes que trasladan al tatuaje e identifican a sus portadores. En algunos casos no se trata de grupos cerrados sino de personas que comparten una actividad de forma eventual y anónima y que más bien están unidos por gustos o experiencias vitales comunes. A partir de los años sesenta del siglo XX el tatuaje aparece muy vinculado a grupos de rock and roll y a sus seguidores y en la actualidad, aunque la pertenencia a grupos no constituye ya un motivo excluyente en la práctica del tatuaje, la música continúa teniendo un peso importante en las elecciones de muchas personas. Dos de los cuatro tatuajes que se ha hecho una joven están relacionados con letras de canciones: "aquí pone love yourself so none has to, que es un trozo de letra de una canción de uno de mis grupos favoritos. Lo elegí sobre todo por el significado porque si no te quieres tú no te va a querer nadie más de lo que te quieres tú. También see myself in every word you say es una frase de uno de mis grupos favoritos: Simple plan, y también me lo hice por los mismos motivos (...) porque me sentía identificada con esa canción que es sobre cómo sentirse identificada con la música" (MTT2).

En otro caso, el entrevistado explica cada uno de los tatuajes que se ha hecho en su cabeza calva y refiere uno de ellos a la portada de un disco: "lo que hay arriba de todo es el dibujo de un disco de Pearl Jam que se llama Riot Act: hay un matrimonio que es un rey y una reina de ajedrez, el esqueleto está hecho de forja" (HTT4). Otro hombre comenta: "yo me tatué una guitarra porque mi vida tiene mucho que ver con el rock and roll" (HTT8). Una joven francesa ha viajado a España para tatuarse con una artista local y expresa lo que sigue: "me gusta mucho Lola Flores y la elegí porque me gustaba como artista y como persona" (MTT8).

El mundo de las motos también se caracteriza por el desarrollo de una estética propia que incluye al tatuaje como una de las formas de expresión. Los entrevistados mencionan que la customización en los moteros no es solo por medio de tatuajes puesto que ellos también personalizan sus motos  y sus vestimentas. Es frecuente que las motos también reciban un nombre propio y así lo comenta un motero mientras explica cada uno de sus tatuajes: "debajo de todo pone L. que es el nombre de mi moto, ese sí que lo hice pensando en la moto" (HTT19). Otro testimonio: "el logo de nuestro club lleva una calavera, yo tanto como tatuarme el logo del club... ¡no!. Hay una persona que sí que lo lleva tatuado" (MTT6). Otro hombre dice: "siempre me han gustado las motos, de hecho yo no sé conducir un coche, por eso me tatué: live to ride, ride to live" (HTT112)

Con relación al ejército, un exmilitar explica: "en regulares había dos tipos de sargentos: los que estaban en oficina que hacían papeleo y otros los que estaban en alambrada, que son los que estaban en la famosa alambrada de Melilla, que ahora es una alambrada de cuatro metros pero que antes era una alambre de espino de un metro que no había ni que cortarlo, antes te agachabas y lo cruzabas. Yo era un sargento de alambrada y debajo del escudo que me tatué me hice el alambre de espino" (HTT5). Un exlegionario comenta: "el emblema de la Legión es lo que más se tatuaban, que es un emblema bien bonito" (HTTR11).

4.10. El tatuaje como elemento "meramente estético", impulsivo o imitativo

Son escasos los entrevistados que admiten que tatuarse fue un acto impulsado por motivos "meramente estéticos", tal como coinciden en nombrar a este tipo de práctica una cantidad muy significativa de personas. En algunos casos se alude al hecho de que un primer tatuaje pudo haber sido producto de un impulso carente de significado más allá del gusto por decorar el cuerpo. Pero a renglón seguido los entrevistados coincidieron en explicar que los tatuajes ulteriores estuvieron precedidos de un proceso más meditado y significativo: "era un momento de mi vida en el que el tatuaje era una cuestión puramente estética, no tenía nada que ver con la parte llamada ética: yo quiero decir algo, quiero manifestar una cosa, quiero protestar por algo... ¡no!, era una cuestión puramente estética" (HTT4). Solo en un caso la motivación estética se sostiene como argumento de valor: "supongo que me vino de ver a la gente en la televisión, en las revistas, ¡qué estética, qué bien que va tatuado, qué maravilla! (...) Después del primero, al cabo de dos, tres años también por estética dije: quiero más, esto solo no tiene gracia" (MTT5). En general, el tatuaje realizado de forma impulsiva y no demasiado personalizada se atribuye a una etapa juvenil de la vida: "yo creo que cuando vas entrando en la adolescencia, por curiosidad a lo mejor, porque te empieza a gustar la estética, surge: quiero hacerme un tatuaje" (MTT19).

También es cierto que algunos tatuadores y tatuadoras, conocedores de una amplia casuística, expresan que hay muchos clientes que solicitan dibujos, textos o tipografías que han visto en personas famosas o en su grupo de pares. Un tatuador opina al respecto: "a mí no me interesa el tatuaje meramente decorativo" (HTTP12) y otro se queja: "ahora se acepta el tatuaje porque los jugadores de fútbol llevan tatuajes: ¿Vos viste los tatuajes que llevan? ¡Horrendos! Convengamos que un jugador de fútbol no es un referente estético o artístico por decirte de una manera" (HTR3). Un tatuador se muestra crítico con la costumbre actual de dotar de significado al tatuaje: "el significado actual del tattoo viene de la televisión americana. Yo no lo veo ni positivo ni negativo, lo que pasa es que la gente se lo cree y eso es agilipollar al personal" (HTR15).

La prescripción por parte de personas populares también se refleja como elemento de peso en el relato de los entrevistados: "lo llevaba un legionario, un preso, entonces yo nunca me plantee hacerme un tatuaje cuando estaba en África, pero fue a raíz de ver al tenista Carlos Moyá... yo en ese tiempo estaba fuerte, tenía 48 años y me gustó y pensé que me tiene que quedar bien. Y a raíz de un viaje a Ibiza, allí todo el mundo va tatuado, el que no va tatuado en Ibiza es un pardillo, decidí hacérmelo" (HTT5). Un tatuador comenta: "hay gente que se quiere hacer un tatuaje con las letras que usó un futbolista y te preguntan ¿qué frase mola? ¡Y yo qué sé... ¡tan poca personal sos! Eso es el reflejo de cosas que socialmente pasan todo el tiempo" (HTR3).

El tatuaje realizado con propósito decorativo o seductor puede presentar problemas dado que el lugar del cuerpo en el que se emplazan puede sufrir transformaciones a lo largo de la vida: "yo sé que mis tatuajes van a cambiar con el tiempo, irán a mucho peor, pero tampoco me preocupa mucho porque no están en sitios que vayan a sufrir cambios muy drásticos. Tengo una amiga que se hizo unos delfines tatuados en el ombligo y lo primero que le dijo el tatuador fue: ¿estás segura?, porque cuando estés embarazada van a ser ballenas y cuando vuelvas a tu estado natural van a ser sardinillas arrugadas" (MTT 13). Al respecto una tatuadora comenta lo que sigue: "cuando pones los calcos hay gente que se viene con tacones para ver cómo le queda el dibujito en el pie con el tacón" (MTR1).

Es preciso señalar, sin embargo, que en las entrevistas realizadas en el contexto de este trabajo el número de narrativas significantes en torno al tatuaje es altamente superior a la de quienes admiten un propósito "meramente estético" y quienes reconocen que se han visto impulsados por razones de este tipo. También hay quienes rechazan con vehemencia la idea del tatuaje decorativo puesto que lo encuentran banal: "cuando se trata de un simple adorno creo que es algo superficial, algo que con el tiempo la gente se arrepentiría…uno tiene que ver en el futuro el tatuaje y poder identificarlo con algo importante que le ha ocurrido en la vida" (HTT3). Un entrevistado muy tatuado dice: "el tatuaje es carne, no es un elemento de adorno, tiene magia, está relacionado con lo mágico. El tatuaje tiene una conexión con lo divino, con el profundo desorden que hay en todos nosotros. Quizás me voy volviendo supersticioso, pero yo pienso que el tatuaje es una marca importante en tu vida" (HTT12).

Un tatuador encuentra que más allá de un propósito explícitamente estético o de uno con mayor carga vital: "siempre el tatuaje implica algo, a lo mejor que se vea más bonita y entonces no tiene una representación emocional, pero siempre el tatuaje implica algo en su vida" (HTR2).

4.11. ¿Por qué a través del tatuaje?

Un entrevistado dice: "mi cuerpo tatuado es la crónica de mi vida" (HTT12) y en efecto, al oír la explicación de cada uno de los múltiples tatuajes que adornan su cuerpo, se entiende que parte de su vida está expresada en su piel, pero ¿por qué motivos el cuerpo ha de cargarse de signos y símbolos para convertirse en bitácora, en jeroglífico, en obra de arte? En nuestras sociedades tatuarse es una elección personal que tiene un coste económico, tatuarse duele y produce incertidumbres puesto que, en principio, la marca quedará indeleble para siempre en la piel y además no hay garantías sobre el resultado. Todas las personas que formaron parte de esta investigación expusieron sus motivaciones, su historia, las características y significados de sus tatuajes pero también debieron responder a otra pregunta: ¿por qué a través de una marca indeleble en el cuerpo? Algunos entrevistados no pudieron contestar porque no lo sabían o no se lo habían cuestionado. Otros, en cambio, ofrecieron el siguiente abanico de respuestas: "para mí es bastante bruto y bastante bestia meterte aguja y tinta en tu cuerpo que no tenía por qué estar ahí, es una forma de expresar muy bruta. Es como la última forma de expresión, tú puedes pintar en mil sitios pero la última forma de expresar sería en tu propio cuerpo, por eso pienso que está cargado de mucho significado (...) Es jugar con un punto de peligro y eso yo creo que le hace ser lo que es. Si yo pudiera mañana quitarme con una esponja el tatuaje ya no sería lo que es" (HTT1). En este caso el carácter brutal, peligroso, límite y definitivo del tatuaje es lo que le confiere su misma razón de ser, lo que le da relevancia. El tatuaje aparece conectado con algo "último", no natural sino plenamente significante y encarnado. Para una mujer las características del tatuaje son las que hacen de él una elección comprometida y apasionada: "pienso que me comprometo al ponerlo en mi piel, es algo que realmente me importa y tiene importancia en mi vida, si no no me lo habría hecho (…), ¿recordar?, vamos, la memoria es suficiente pero no sé…yo creo que también es una formade reforzar,de demostrar más pasión por algo al ponértelo en el cuerpo" (MTT20). Otro argumento se inclina por destacar el carácter permanente del tatuaje sobre el cuerpo: "el cuerpo es el cuerpo, y no lo vas a perder nunca, va a estar ahí para siempre" (MTT15). Un motivo destacado en los testimonios fue el referido al dolor pero no como factor disuasorio: "esto duele. Ayer me hice una colonoscopia y lo pasé muy mal…pues un tatuaje puede doler más (...) Estos son dolores en los que sabes que te lo haces con el corazón y ya está" (HTT7). Finalmente, un hombre tatuado hace un símil entre el dolor que vivió en su vida y sus secuelas y el tatuaje: "el tatuaje a fin de cuentas es una cicatriz, el tatuaje es una cicatriz llena de tinta. Yo creo que en mi caso, al menos, cuando pasé lo que pasé, y pasé por el dolor de darme cuenta de lo que hice y darme cuenta de que tenía que cambiar mi forma de ser, que tenía que madurar que tenía que pasar toda una nueva etapa. La cicatriz interna no se ve…pensé que lo que tenía que hacer, aunque suene un poco melodramático, era hacerme un tatuaje, porque no deja de ser una cicatriz tatuada" (HTT3).

5. Conclusiones

El cuerpo individual ha sido, tal como ha explicado Michel Foucault (2002), un cuerpo tejido en la trama social y una expresión de la anatomía del poder. Por tanto, el cuerpo está marcado por el medio social en el que habita y, al mismo tiempo, constituye una forma de leerlo (Makiko, 2005:13). La milenaria práctica del tatuaje expresa valores propios de las sociedades en las que tiene lugar, tanto se trate de culturas étnicas tradicionales como de sociedades contemporáneas muy desarrolladas. En efecto, estas premisas son las que fundan este trabajo de investigación.

El cuerpo ha sido un tema fundamental del arte pero también ha sido un lugar central y una metáfora en la que comprender y explorar el cambio social y político. En los últimos tiempos ha primado la conciencia de que el cuerpo puede ser mutable, incompleto y del todo humano, y ello ha producido un sentimiento de alarma y de inestabilidad que ha generado múltiples estrategias y mecanismos para controlarlo y promover determinadas características a expensas de otras, como señala  Mirzoeff (1995:2). Es en este contexto que pensamos sobre el auge del tatuaje en nuestras sociedades en este tiempo.

Un primer aspecto que resulta sobresaliente en relación a las formas, motivos y significados que el tatuaje ha adoptado, como se desprende del análisis de las entrevistas realizadas, es que si en las sociedades tradicionales su práctica constituye una marca  ancestral que verifica la filiación y la pertenencia a un grupo, al contrario, las marcas que se practican en la actualidad pretenden ser fundamentalmente marcas de individuación (Le Breton, 2002:11). Tal y como se constata en el discurso, las formas de control social y la despersonalización que mucha gente experimenta en su experiencia vital, se expresan en el cuerpo haciendo de él un lugar en el cual asumir cierto control y desde el cual expresar la identidad (Burton, 2001:63) así el tatuaje otorga sensación de autonomía, es una forma simbólica de tomar posesión de sí mismo y de la biografía personal. Como explica Planella: "para los jóvenes y adolescentes, en un mundo en el cual buena parte de las cuerpos desaparecen o se convierten en efímeros, el tatuaje representa la permanencia, aquello que no caduca y que persiste y les acompaña a lo largo de la vida en su propia piel" (Planella, 2005:195)

De todas las formas de adorno y modificación corporal en auge, el tatuaje es la que tiene una expresión y un contenido más semiótico. A través del tatuaje el cuerpo se transforma en superficie expresiva del yo, en depósito de la memoria y en decoración. A veces estas "prótesis identitarias" (Le Breton, 2002:10) protegen contra la incertidumbre del mundo, exhiben un estilo de presencia que se pretende que sea personal, claman ante el temor al olvido, reivindican al sujeto de la disolución en el anonimato homogeneizador, buscan la protección frente al dolor, expresan la afiliación a una comunidad difusa formada por otros que también llevan tatuaje o que comparten otro tipo de gustos o aficiones, expresan la voluntad de seducir, proclaman una filosofía de vida, conectan con el interior, con lo vivido, con lo sufrido y superado, con lo gozoso, con la sensibilidad, con la memoria. El tatuaje deviene en registro idóneo para no sucumbir a las deformaciones del recuerdo (Ferreira Pires, 2009) o a las pérdidas ocasionadas por el olvido. O bien constituye una marca significante que a modo de mojón señalizador permite hacer un corte, funciona como una detención en medio de la velocidad y del flujo continuo en el que estamos inmersos.

En nuestras sociedades en las que el cuerpo está cada vez más intervenido, penetrado, medicamentalizado, sujeto a modificaciones tecnológicas, en las que el control de los gobiernos sobre qué podemos comer, qué químicos tomar, en qué tipo de habitáculos morar, cómo y cuándo parir, morir, etc, el cuerpo se ha vuelto un "producto de la burocracia impersonal" (Burton, 2001:89). En este contexto adquiere sentido el fenómeno del tatuaje que dramatiza el cuerpo aportándole sentidos personales, haciéndolo superficie expresiva del sujeto, un lugar en el cual por fin ejercer cierto control sobre la propia existencia.

En la expresión de muchos entrevistados se constata que la decoración del cuerpo, más allá de un propósito "meramente estético" remite al deseo de subrayar la propia subjetividad, escribir o reescribir, según el caso, la historia personal en la línea de su propia cronología y también la de su lugar en la sociedad, es decir, su lugar en el otro.

El tatuaje primitivo no constituye una expresión de lo exótico sino de lo auténtico (Benson, 2000), es el sello que identifica a los sujetos como miembros de una comunidad y expresa su posición en la misma. El sentido que late tras muchas de esas estas experiencias "se inscribe en la frontera entre, por una parte, el impulso eléctrico que imprime el dolor físico, y por la otra, el sentimiento de trascendentalidad y profundidad. Pues, las intervenciones son realizadas sobre lo más expuesto y superficial de nuestra humanidad, esto es la piel" (Ganter, 2006:443).

Si en las sociedades tradicionales el tatuaje inscribe por medio de sus símbolos a cada sujeto dentro de una trama social más amplia, en las nuestras, con la primacía del tatuaje como marca individual, personal y a veces enigmática, lo social sigue expresado pero de modos más complejos en tanto que la lectura que se requiere tiene una descodificación más ardua, sin patrones unívocos de comprensión. La interpretación se vuelve imprescindible, tanto para leer a un sujeto en sus tatuajes, como para leer en ellos a la sociedad en la que habita. El tatuaje ya no es un emblema de filiación con un fuerte eco colectivo sino un sello individual y personalmente escogido. Ante la imposibilidad de controlar la existencia en un mundo que se presenta cada vez más inaccesible a pesar de su aparente disponibilidad, se controla el cuerpo y así la piel se convierte en aquel lugar en el que el ego se expresa, se define, se muestra. El tatuaje funcionaría como una expresión simbólica orientada a no perder el espacio personal en el seno del tejido del mundo y un modo de procurarse un sentido, un valor, una afirmación.

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