Número 21. Enero-Abril 2014

Colombia: un mosaico de conflictos y violencia

Colombia: a mosaic of conflict and violence

Sergio Moldes Anaya

Instituto de la Paz y los Conflictos.
Universidad de Granada (España).
anaymol[at]correo.ugr.es

Datos

Jiménez Bautista, Francisco y González Joves, Álvaro (2013). Colombia: un mosaico de conflictos y violencias para transformar. Madrid: Dykinson-line. 222 p. ISBN 978-84-9031-369-5.

Reseña

Como un buen grano de café, esta obra se asemeja a ese gusto que queda en el paladar después de un café expreso, concentrado, al punto, reflejando la intensidad, el aroma y el equilibrio característico de un buen grano de café. La obra de Jiménez y González, titulada Colombia: un mosaico de conflictos y violencias para transformar se trata de un ensayo, pero con unas características especialmente interesantes, como son su apuesta por una racionalidad lógica dentro del marco de los Estudios e Investigaciones para la Paz o lo que vendría a ser Ciencias de la paz y su apuesta por promover nuevos marcos de acción para la resolución y transformación de conflictos mediante medios pacíficos (paz mundo- paz neutra).

La capacidad de mantener una dialéctica sostenible con el Método Científico y las Teorías del Conocimiento o en su termino cognado, epistemologías, hacen de este compendio un excepcional marco de referencia tanto en materia de base teórica, para conocer y comprender el conflicto, como de explicación natural del mismo. La obra versa sobre las diferentes violencias y conflictos que acontecen en Colombia actualmente. Jiménez y González presentan por una parte el conflicto y, por otra, la violencia, planteando finalmente la paz (mundo-neutra).

Destacan con amplitud las diferentes vocaciones de explicación fenomenológica de esta obra y lo hacen, precisamente, a la hora de convertir todo este entramado complejo que comprenden los conflictos y violencias en una Antropología de la violencia, poniendo énfasis, sobre todo, en los aspectos sociales y culturales que determinan que la profecía o la hipótesis de que las desigualdades producidas por las estructuras político-económicas son las que causan la violencia en la sociedad.

Cabe destacar la dimensión metodológica del estudio, avalada por ese carácter galtungniano, el cual se hace notar en el paladar de nuestros sentidos y que le da una esencial triangulación a todo el estudio realizado. El carácter metodológico del método tiene la capacidad de relacionar el todo y las partes, desde lo más global a lo más local, cosa que se puede ver en esta obra con clarividencia. Este método, al igual que la Teoría de Conjuntos en Matemáticas, estudia las propiedades de los conjuntos y en las Ciencias de la Paz, al igual que en las Ciencias Experimentales, lo que se pretende es, precisamente, crear herramientas básicas en la formulación de cualquier teoría.

- En su primer capítulo se hace una gnoseología del concepto de conflicto, para acercar más al lector e inducir al encuentro con el conflicto per se, al igual lo hace con el concepto de violencia. Se destaca el énfasis que los autores reflejan en la obra, haciendo mención a la Cultura de la violencia, factor clave para entender las claves de conflicto colombiano. En este sentido hace especial énfasis en los cuatro tipos de violencia: directa, estructural, cultural y simbólica. En resumidas cuentas, esta sentencia de los autores sería una buena sinopsis del capitulo:

“[...] en este acápite vamos a intentar realizar un estudios sobre lo que significa hoy día la violencia, y como ella se exterioriza en las sociedades complejas, de lo local imperfecto a lo global perfecto, donde no deja de ponerse de manifiesto en todo momento” (Jiménez y González, 2013: 34)

- En el segundo capítulo se intenta llevar al lector a la realidad del conflicto colombiano, desarrollando un escritura envolvente que versa sobre los factores desencadenantes de esa Cultura de la Violencia, a la que se hace especial mención. Para ello se hace una genealogía o búsqueda de las raíces del conflicto en la sociedad civil y en su organización social y cultural, estructurando el capítulo conforme al triángulo de la violencia de Galtung (directa, estructural, cultural) para intentar explicitar los cabos donde la vela se ancla y hace navegar el conflicto colombiano. Un ejemplo claro es la idea de Cultura de la Violencia que plantean Jiménez, aludiendo a Sánchez para poder hacernos una idea del conflicto colombiano:

“[...] la idea de una cultura de la violencia es tomada no necesariamente en el sentido de una naturaleza violenta del hombre colombiano, sino al menos, de una tendencia históricamente identificable, explicable y recurrente del a guerra (violencia política, violencia social, violencia revolucionaria). El término violencia expresa una hibridación de procesos [...] La presencia histórica de la guerra tiene vínculos determinantes con la constitución de nuestro imaginario de nación” (Sánchez, 2003: 36)

- En el tercer capítulo, se esclarece de manera escrupulosa la relación entre los actores del conflicto y el determinado rol que juega cada uno en él, el más antiguo del mundo del mundo y el único de América Latina donde hay tal variedad de actores e interrelación entre ellos. Además, en el capítulo se puede leer de una manera muy estructurada la relación de cada uno de ellos, la amenaza indiscutible de los grupos armados, el narcotráfico como rasgo cultural adquirido a lo largo de la historia contemporánea del país y su déficit estatal a la hora de no delimitar bien las características del conflicto, un conflicto político, de carácter asimétrico y de una gran complejidad.

- En el cuarto capítulo se hace un inciso en la fractura colombiana analizándola desde los actores promovedores de la violencia cultural, los EE.UU. con su política intervencionista y aculturadora, el soft power, lo que no es más que un claro potenciador del conflicto colombiano, en este sentido se busca el origen de dichas intromisiones, en lo que en materia de relaciones internacionales se refiere, llevando a cabo un análisis que se remonta al siglo XVIII cuando se firma el Tratado Mallarino-Bildlack, hasta para llegar a nuestros días en su influencia con la lucha contra el narcotráfico. Además, por otro lado, tenemos la parapolítica que lleva en escena más de un siglo y aún sigue causando estragos. Como se señala en el ensayo, los paramilitares idearon una estrategia de combate con la finalidad de aliarse con los políticos de órdenes departamentales y nacionales hasta llegar a cuestiones como el Pacto de Ralito en 2001, el más famoso de ellos, no solo por la cantidad de figuras políticas que estuvieron allí sino también por el fenómeno de la refundación del país.

- Por último, para cerrar esta reseña, nos gustaría hacer mención a las principales conclusiones de esta investigación donde se hace un repaso sobre el análisis de la violencia en todas sus formas, estas reflexiones se pueden contemplar como un avance en algunos de los campos de trabajo para la transformación y resolución del conflicto colombiano que acompañado del epílogo nos puede ayudar a comprender mejor cómo entender la violencia. Como es menester en estos trabajos se presenta una amplia bibliografía de consulta que denota su rigor científico propia de los investigadores que realizan dicha investigación. Un libro que no dejará a nadie indiferente.