Número 19. Enero-Diciembre 2012

Análisis axiológico a través del legado de nuestros mayores

Axiological analysis based on the legacy from an older generation

Matías Bedmar Moreno

Departamento de Pedagogía.
Universidad de Granada.
bedmar[at]ugr.es

Inmaculada Montero García

Departamento de Pedagogía.
Universidad de Granada.
imontero[at]ugr.es

En este artículo se exponen los resultados de una investigación en historia oral, que tiene como finalidad promover la educación intergeneracional para optimizar la formación impartida a los estudiantes. Los jóvenes han realizado entrevistas a personas mayores y han escrito sus historias de vida, determinadas por las vivencias de la Guerra Civil y la posguerra. A los textos transcritos se les ha aplicado análisis de contenido para determinar qué valores transmiten las personas mayores. Los valores están condicionados por el paso del tiempo y las condiciones sociales y personales. Su importancia en la educación es incuestionable.


Fecha de recepción: 10/10/2012

Fecha de aceptación: 26/11/2012


Palabras clave: Historia oral, Valores, Personas mayores, Relaciones intergeneracionales.


Para citar este artículo: Bedmar Moreno, Matías y Montero García, Inmaculada (2012). Análisis axiológico a través del legado de nuestros mayores. Revista de Humanidades [en línea], n. 19, artículo 5, ISSN 2340-8995. Disponible en http://www.revistadehumanidades.com/articulos/31-analisis-axiologico-a-traves-del-legado-de-nuestros-mayores [Consulta: Domingo, 8 de Diciembre de 2019].


DOI: http://dx.doi.org/10.5944/rdh.19.2012.12843


Abstract: This article presents the results of a research project in the field of oral history, the aim of which is to promote inter-generational education, in order to maximise the quality of training that students receive. The young people in question conducted interviews with older people and wrote down their life stories, which focused on life in the time of the Civil War and the post-war period. The transcribed texts were subjected to content analysis in order to identify the values that the older people transmitted in them. These values are affected by the passage of time and social and personal conditions. Their importance in the area of education is beyond question.


Keywords: Oral History, Values, Elderly, Intergenerational relationships.

Sumario
1. Introducción. 2. Marco teórico, estado de la cuestión. 3. Metodología. 4. Conclusiones. 5. Bibliografía.
Artículo

1. Introducción

¿Qué nos enseñan las personas mayores? En el artículo se exponen resultados de una investigación llevada a cabo durante el curso 2010-2011 en la que se analizan los valores que nos transmiten las personas mayores a través de sus historias de vida. Éstas han sido elaboradas bajo nuestra dirección por estudiantes de Pedagogía y Educación Social, como prácticas de investigación educativa en historia oral. La finalidad es optimizar la formación que impartimos a los futuros profesionales de la educación. Los objetivos que nos proponemos son: 1º.- Recuperar las experiencias, tradiciones, vivencias y los pensamientos de carácter histórico, social, cultural y educativo que constituyen el legado de las personas mayores. 2º.- Analizar qué valores nos transmiten las personas mayores en sus historias de vida. 3º.- Motivar e iniciar al alumnado de Pedagogía y Educación Social en la investigación educativa en historia oral. 4º. Favorecer la educación intergeneracional.

Seguimos una metodología de tipo cualitativo, con el uso de la historia oral y el análisis de contenido, para ello se han constituido “parejas intergeneracionales”, compuestas por jóvenes estudiantes que han entrevistado a personas mayores y han elaborado sus historias de vida. Posteriormente se han analizado los datos y se han obtenido las conclusiones. El trabajo se integra en la tarea docente e investigadora de los autores en la Universidad de Granada. Nuestra investigación se inscribe en el ámbito de la Pedagogía Social/Educación Social y, más en concreto, en el campo de la axiología educativa; al mismo tiempo tiene relación con la historia oral, por la metodología utilizada y con la educación intergeneracional, al llevarse a cabo con jóvenes que interactúan y han conformado un espacio de interés común y aprendizaje recíproco con las personas mayores participantes.

2. Marco teórico/estado de la cuestión

El tema de los valores es de actualidad, clásico en educación y en otras disciplinas, del que se ha escrito mucho y sobre el que se han realizado numerosas investigaciones, referencias que se van citando en el texto y en la bibliografía final.

Se puede decir que valores y educación están unidos, educar es incorporar valores a la propia existencia, o no es posible educar más que en valores (Lobato y Morilla, 2007, 27).

¿Qué son los valores? El término valor se está empleando continuamente, lo podemos comprobar estando atentos a los medios de comunicación y los distintos canales de información (la radio, la televisión, los periódicos). Se habla de crisis, de cambio, de falta de valores. En el campo de la educación también es un tema de actualidad, ya que cada corriente pedagógica, cada época, tiene su propio sistema de valores.

Espontáneamente se llama valor a todo aquello que no nos deja indiferentes, que vale en algún sentido, todo aquello que satisface una tendencia, una aspiración, un deseo nuestro, todo aquello que, de algún modo, conviene a nuestra naturaleza. Los valores son ideas que rigen nuestra conducta, son ideales, que valen lo mismo, se cumplan o no. Los valores, por ser ideales, nunca los alcanzamos, pero siempre nos empujan más allá. Son normas de perfección, estímulos incesantes para obrar, nunca logrados del todo y siempre incitándonos a que les demos la existencia. Pero además, los valores están realizados, todo lo que nos circunda es de hecho más o menos valioso.

Los valores “son las cualidades que los humanos hemos descubierto o trabajosamente construido en las personas, acontecimientos, situaciones, instituciones o cosas y que merecen ser estimadas”. Los valores se presentan de modo bipolar: un polo positivo y otro negativo o antivalor y se expresan mediante antónimos. Son cualidades que desestimamos y rechazamos porque se consideran perjudiciales o nocivas (Escámez, 2007,16-18). Para la sociedad, la educación es el medio de transmitir y, al mismo tiempo de renovar la cultura y el acervo de conocimientos y valores que la sustentan… (Preámbulo de la LOE).

Según el profesor Gervilla (2008, 63ss) los valores son fundamentales en cualquier planteamiento educativo, permiten buscar el sentido de la vida y optar libremente en la propia realización personal, inspiran criterios que orientan la conducta. Es evidente la importancia que tienen los valores para la educación, tanto desde su estudio teórico como en el trabajo práctico, ya que la práctica educativa es un proceso de adquisición de valores, pues la educación trata de hacer a la persona más valiosa y está vinculada, al mismo tiempo, a la idea de perfeccionamiento. La educación es entendida como la incorporación de valores a la propia existencia, valores emanados de cada una de las dimensiones de la persona para su actualización y perfeccionamiento.

Cada época ha priorizado determinados valores y los distintos autores tienen su propio punto de vista respecto a la jerarquía de los mismos, lo que da lugar a las diferentes teorías, y a diversas clasificaciones. Para nuestra investigación hemos utilizado la clasificación de valores de Gervilla (2008, 70), quien establece las siguientes categorías: valores corporales, intelectuales, afectivos, individuales, estéticos, morales, sociales, ecológicos, instrumentales y religiosos.

Además de la visión panorámica sobre los valores ofrecida anteriormente podemos citar otros trabajos que desarrollan aspectos concretos de interés relacionados con nuestro tema: Bolívar (1998) ofrece reflexiones sobre los valores como base para una educación de la ciudadanía; Iglesias (2007) analiza la cultura contemporánea y sus valores; Rubio (2007) muestra los valores que se adquieren por ósmosis en la escuela; Touriñán (2006) relaciona los valores y la educación intercultural; Ortega y Mínguez (2003) estudian la familia y su relación con los valores; Hoyos y Martínez (2004) exponen cómo educar en valores y Otigosa (2002) mediante el cine y las artes.

3. Metodología

Se trata de un estudio descriptivo e interpretativo, transversal, en el que se ha seguido una metodología de tipo cualitativo, basada en la elaboración de historias de vida a partir de las entrevistas que los jóvenes han realizado a las personas mayores. Con la metodología de análisis de contenido (Bardin, 1996) determinamos los valores que las personas mayores nos transmiten a través de las historias de vida.

El procedimiento ha tenido tres fases: la primera, de formación de los entrevistadores, a quienes se presenta el proyecto y se les prepara para la realización de las entrevistas, comprende también la elaboración de una guía de las entrevistas, el estudio piloto y la consulta a los expertos, con objeto de garantizar la fiabilidad y la validez del instrumento de recogida de datos. En la segunda fase se invita a participar voluntariamente en la investigación a los estudiantes, en los contextos del aula habitual. Para ello se forman “las parejas intergeneracionales” para lo que cada estudiante ha contactado con una persona mayor que desee participar voluntariamente en el proyecto. La tercera fase consiste en el análisis de los datos, aplicando análisis de contenido a cada una de las historias de vida y la obtención de las conclusiones.

3.1. Muestra

Se han logrado 71 testimonios grabados (29 hombres y 42 mujeres) de 61 a 97 años. Personas que recuerdan y desean transmitir sus vivencias de la infancia y juventud, influenciadas por la Guerra Civil y la posguerra. Ha sido escogida en función de criterios de representatividad a nivel sociológico (Marinas y Santamarina, 1993, 27).

3.2. Recogida de datos

El instrumento fundamental de obtención de datos ha sido la entrevista, parcialmente estructurada, no-formal y conversacional, con un esquema previo que sirve de guía, en que se incluyen preguntas relativas a datos personales, estudios, recuerdos de su vida, familia, trabajo, acontecimientos, situación actual, proyección al futuro… Nos hemos asegurado previamente de que las personas entrevistadas respondieran al perfil característico del universo socio-cultural que queríamos estudiar, “gente común”, personas a las que se pide información sobre su vida y el contexto socio-histórico al que pertenecen. Las entrevistas han sido diálogos abiertos, con preguntas claras y motivadoras, conforme a los criterios definidos previamente. Se ha pretendido estimular a los informantes para que proporcionen respuestas claras y precisas, con referencias a personas, ambientes y lugares concretos. Normalmente en el propio domicilio, habiendo fijado previamente fecha y hora y con la máxima privacidad. En sesiones no demasiado largas para evitar la fatiga (no más de 60 minutos) se han expuesto claramente las condiciones, el anonimato, la posibilidad de borrar, corregir o cambiar cualquier dato. Nuestra preocupación fundamental ha sido, siguiendo a Pujadas (1992), la selección de buenos informantes.

3.3. Análisis y tratamiento de la información

De forma inmediata a los encuentros se han realizado las transcripciones de las entrevistas grabadas; primero de manera literal, después en forma de relato biográfico. Se permitieron ciertas modificaciones en la redacción final al objeto de elaborar las respectivas historias de vida. Una vez realizadas las historias individuales se han devuelto a los informantes para que dieran su conformidad con el texto resultante o propusieran sugerencias (Medina, Jarauta y Urquizu, 2005, 210). A los textos de las historias de vida se les ha aplicado el análisis de contenido según el esquema metodológico de Bardin (1996, 77).

El procedimiento para la organización del análisis sigue el esquema siguiente:

- Constitución del corpus con el conjunto de los documentos sometidos al análisis.

- Lectura superficial de los textos, con objeto de tener una idea global de los contenidos objeto del análisis.

- Establecimiento de las unidades de análisis (o sea, cada entrevista transcrita) y cconstrucción de las categorías de análisis.

- Elaboración de las normas de recuento y enumeración. Los índiceslo constituyen las palabras y frases que designan valores. También hemos considerado los casos en que aparecen antivalores, dada la polaridad de los valores (ejemplos: riqueza–pobreza, alimento–hambre, salud-enfermedad…). Los indicadores serán las frecuencias de los índices.

Nuestro análisis es cuantitativo en cuanto hacemos un recuento de la frecuencia de aparición de los valores, pero al mismo tiempo es cualitativo porque detectamos la presencia o ausencia de dichos valores, a través de los índices referenciales establecidos "a priori", según la clasificación mencionada. Cada categoría reúne las palabras o expresiones que hacen referencia a los valores comprendidos en ella. Las dos etapas del proceso de categorización se han realizado simultáneamente: el inventario, que supone la identificación y aislamiento de los elementos; la clasificación, al distribuir los elementos en su correspondiente categoría, según las normas de categorización que hemos establecido. A partir la clasificación citada anteriormente hemos confeccionado la “Tabla de Indexación” con los valores de cada categoría, algunos de ellos con sus correspondientes contravalores, escritos entre paréntesis (Anexo 1).

Las entrevistas registradas han sido transcritas en su integridad y las grabaciones conservadas, junto a otros elementos (fotos, objetos, cartas, etc.).

3.4. Resultados

Características de las personas entrevistadas. Al analizar las variables socio-demográficas comprobamos que los estudios realizados reflejan el bajo nivel educativo de la mayor parte de la población en esa época: Ninguno 26, Primaria 30, Bachillerato 3, Magisterio 2, Licenciatura Letras 1, Corte y confección 2, Artes y oficios 1. Unido a lo anterior, los datos sobre el tiempo de escolarización y su modalidad muestran lo siguiente: 7 no fueron a la escuela, 9 estuvieron pocos meses, 28 varios años; 8 iban de noche, 8 a clases particulares, 2 con maestros itinerantes, 8 a escuelas privadas religiosas y 1 a un internado. En consecuencia al nivel de estudios, han desempeñado trabajos que no requerían una especial cualificación profesional: en el campo, de albañil, chófer, electricista, carnicero, en un banco, costurera, empleados en fábricas y tiendas, cambiando a menudo de unos puestos a otros; los menos en su propio negocio. Otros han sido emigrantes en el extranjero o en otras regiones, ya retornados; una persona continúa de monja. Todos están ya jubilados, aunque hay quienes practican todavía sus ocupaciones, en la agricultura o la construcción, más como entretenimiento; las mujeres continúan siendo amas de casa. 41 están viudos y 29 viven solos; 4 participan en actividades educativas en Centros de Adultos y 1 en la Universidad de Mayores, aunque todos manifiestan que les habría gustado estudiar.

De los testimonios transmitidos en las historias de vida obtenemos una imagen de nuestro pasado más inmediato, es la palabra a quienes no tienen voz, con ella rescatamos del pasado la experiencia de mayorías silenciosas o silenciadas, que podemos resumir en hambre, pobreza, falta de recursos, sufrimiento… y que tiene su paralelo en una escuela deficitaria, adoctrinadora, ausente para muchos, discriminatoria para las mujeres. Características causadas por los desastres de la Guerra Civil y la posguerra, afortunadamente hoy superadas por el desarrollo económico y el establecimiento de la democracia en nuestro país.

Frecuencias de valores (entre paréntesis y en negativo se expresan los antivalores y las ausencias):

a) Valores corporales: alimento 28 (hambre -42); aseo 10; confort 2 (sufrimiento -30); cuido 3 (-1); deporte 1; diversión, juego 10 (-3); fiesta 1(-1); ocio 2 (-1); salud 2 (enfermedad -17); sexualidad (-3); vitalidad (muerte -24).

b) Valores intelectuales: conocimiento 3; cultura 1(-1); estudio 47 (-63); exactitud 1; instrucción 21 (-1).

c) Valores afectivos: afecto 8; alegría 1 (pena -7); amor 1.

d) Valores estéticos: arte 1.

e) Valores individuales: autosuficiencia (-1); comprensión 1; equilibrio (-1); felicidad 4; perfeccionamiento 1; superación 1; valentía 1 (miedo -8).

f) Valores morales: bondad 1(-1); justicia 2 (-1); libertad (condena -2); veracidad 1.

g) Valores sociales: ayuda 3; amistad 6; civismo 4; compañía 2 (soledad -3); comunicación 6; cooperación, diálogo 2; democracia 1; familia 117; integración (discriminación -8); patriotismo/nacionalismo 1; paz (guerra, violencia -50); regalar/dar 1 (robar -6); respetar 3 (molestar -1); solidaridad 4; roles-sexo 3 (discriminar -15).

h) Valores ecológicos:

i) Valores instrumentales: dinero, riqueza 14 (pobreza -79); medios de transporte (-1); técnica 3; trabajo 87; vestidos 8 (-7); vivienda 7 (-14).

j) Valores religiosos: religión (ateísmo) 31.

Gráfica 1.

biedma_01

De los datos expuestos en la gráfica anterior podemos destacar:

a) La categoría que presenta una mayor frecuencia es la de los valores sociales, especialmente la familia, mencionada por la práctica totalidad de los informantes, tanto en sus referencias a la familia nuclear como a la familia extensa (abuelos, tíos, primos…). También se destacan las menciones a las consecuencias de la guerra y la posguerra (bombardeos, muertes, encarcelamientos, falta de escuelas, penuria y hambre generalizada) así como la discriminación por género que han sufrido las mujeres, manifestada en una educación diferenciada (labores y rezos) y en los trabajos específicos dentro y fuera del hogar. Otras características que se ven reflejadas en esta categoría son las marcadas diferencias económicas entre clases, la necesidad extrema de recursos que lleva a practicar pequeños hurtos para poder mitigar el hambre, el sentido de la amistad y colaboración para superar conjuntamente dificultades, los sentimientos de soledad en algunas personas mayores que viven solas.

b) Le sigue en orden de frecuencias la categoría de los valores instrumentales, en la que el valor más mencionado es el trabajo, puesto que es el medio de subsistencia de los miembros de las familias. En esta categoría destaca la alusión a la escasez de recursos, sea de dinero, vivienda, vestidos, medios de transporte, etc. Pobreza y falta de recursos que determinan las difíciles condiciones soportadas por nuestros mayores en los primeros años de sus vidas.

c) En tercer lugar en orden de frecuencias tenemos la categoría de los valores corporales, incluyendo el hambre por la escasez de alimentos, falta de condiciones higiénicas y problemas de salud, debido a las precarias condiciones de vida que en ocasiones desembocaban en la muerte, agravada por las causadas por la violencia extrema de la guerra.

d) La siguiente categoría destacada es la de los valores intelectuales, igual que en los casos anteriores se refleja la falta de escuelas o, en su caso, las penosas condiciones por falta de recursos que impedían a los niños y jóvenes frecuentarlas. Desde pequeños se veían obligados a contribuir a la economía familiar mediante el desempeño de los trabajos en el campo y en las tareas de la casa, en el caso de las niñas.

e) La categoría de los valores religiosos está presente en los testimonios de los mayores ya que la religión estaba presente en el currículo escolar y en la vida cotidiana, en fiestas, celebraciones y actos diversos.

f) Las siguientes categorías presentan unas frecuencias considerablemente inferiores, podemos mencionar los siguientes valores: el afecto, a pesar de todo; el miedo, relacionado con la violencia generada por la guerra; la alegría, aunque en este caso más bien por su carencia, ya que los sufrimientos padecidos producen sentimientos de pena; la felicidad, vivencia que manifiestan algunas personas; la justicia, expresada por el deseo o añoranza de la misma; la libertad, aludiendo a las personas que la perdieron por estar condenadas por motivos políticos durante la guerra.

h) Existen valores a los que se hace una mínima referencia, como el deporte, la fiesta, el ocio, la cultura, el arte, la bondad, el diálogo. Es de destacar igualmente que la categoría de valores ecológicos presenta una frecuencia nula, que contrasta con la relevancia que tienen en la actualidad. Posiblemente en aquellos años no se percibían los desastres medioambientales que acusamos hoy.

Algunos testimonios complementan los datos globales expuestos:

“El primer jornal que gané segando fueron 16 pesetas al día, estando un kilo de pan a 18”.

“Teníamos que trabajar, la vida estaba muy mal”.

“Pues penas y...y amarguras y…y desprecios y…y nada de consideración”.

“Los niños vestíamos con alpargatas rotas y calzoncillos con piezas. Había mucha pobreza”.

“Pasamos mucha hambre, porque éramos muchos y, además, teníamos que pagar el alquiler”.

“Recuerdo una infancia muy mala, porque no había nada que comer”.

“Yo lo único que tengo son malos recuerdos, porque lo que veía en aquel pueblo era mucha pena, mucha hambre y siempre metido en la casa, porque era la guerra”.

“Estaba todo racionado, teníamos que ponernos en las colas para coger carbón, para coger… cualquier cosa, el pan mismo”.

“Yo no he ido al colegio”.

“En el colegio las niñas ricas entraban por otra puerta”.

“Un lema que era la letra con sangre entra”.

“Por la tarde rezábamos el rosario, aprendíamos el catecismo y hacíamos labores”.

“Había niños que iban a la escuela y se venían sin hacer nada, porque como no tenían lápiz, como no tenían una pizarra, como no había papel, … algunos iban porque había un comedor y le daban el almuerzo”.

“En la escuela, la cartilla y no había nada más eso, una cartilla”.

“Estuve muy poco tiempo en la escuela, pues empecé a trabajar con siete años”.

“Existían aulas diferentes, para niños y niñas”.

“Rezábamos y cantábamos Cara al Sol”.

“Me hubiese gustado seguir estudiando”.

3.5. Discusión

Se han publicado los informes de estudios realizados en España por encargo del Centro de Investigaciones Sociológicas –CSI- (Orizo, 1991, 1996) que dan cuenta de la dinámica intergeneracional en los sistemas de valores de los españoles, en los que se observan las preocupaciones por el empleo y la vivienda, coincidentes con nuestros resultados, así como una evolución de la religiosidad, que se hace más personal, nada institucional porque no es una religiosidad de iglesia. Otras publicaciones de referencia son la de Elzo et al. (2010), que plantean la reflexión sobre los valores de la sociedad española en relación al consumo de drogas y la de Pino y Bericat (1998), que analizan los valores sociales en la cultura andaluza.

Existen varios trabajos que presentan características similares a las de nuestra investigación, sea por la temática en el estudio de los valores o por la utilización de la metodología de análisis de contenido: Álvarez (2003), Arroyo (1998), Bedmar (1994), Casares (2001), Gervilla (2002 y 2005), Peñafiel (1996), Salmerón (2004), son tesis y trabajos que llegan a conclusiones complementarias, pues abarcan diversos aspectos de la educación (legislación, manuales, profesorado, currículum, etc.).

Hemos encontrado investigaciones de los valores que se transmiten en los libros (de texto, de lectura…). Utilizan también el análisis de contenido, aunque parten de otros criterios para establecer las categorías; Ana Sebastián (2005) se basa en la clasificación de Llopis (1993) y llega a conclusiones que concuerdan con las nuestras al señalar la discriminación de las mujeres, la importancia de los valores sociales (familia) y los instrumentales (trabajo), entre otros. Duffé (2005, 49-67) investiga los valores que se transmiten en el Quijote y ofrece un modelo didáctico de trabajo con adolescentes, enfocado a mejorar la conducta. Cerezal (1999) analiza del mismo modo manuales para la enseñanza del inglés y constata el tratamiento diferenciado y discriminatorio a las mujeres respecto de los hombres.

En esta misma línea Barroso (2010) plantea en un artículo periodístico la falta de educación en valores como una causa de la violencia de género, tan extendida en la actualidad. Analiza este fenómeno e indica la necesidad de profundizar en el estudio generacional. Sostiene que “en la gente más veterana rige más el patrón de un machismo tradicional y una actitud silente por parte de las féminas”. Coincide con los testimonios recogidos en nuestro estudio, donde no se manifiestan de forma explícita agresiones físicas hacia las mujeres aunque sí se constatan discriminaciones en los trabajos y los roles desempeñados en la familia.

Con otra metodología de investigación hemos encontrado los estudios de Megías (2000) que relaciona los valores con el consumo de drogas, conducta que está condicionada por la biografía y el contexto, lo que constituye el estilo de vida. Concluyen que los valores reales de los españoles responden a una «hipótesis de la complejidad» en la que el conjunto de los hombres y mujeres reales no adoptan ni un unívoco sistema de valores ni un único y predeterminado estilo de vida. Utilizan los instrumentos de encuesta y grupo de discusión. Coincide en considerar la familia como valor dominante, en el realismo económico y en las diferencias por género, aunque no coinciden las clasificaciones de valores.

Casullo y Castro (2004) aplican una escala para analizar los valores humanos en diferentes contextos de Argentina, encontrando diferencias entre las características de la población militar frente a los civiles, especialmente a la apertura a los cambios y a las relaciones sociales. Comas (2003) utiliza un cuestionario para estudiar los valores, estilos de vida y riesgos de jóvenes urbanos. Medrano et al (2007, 2008) utilizan cuestionarios y escalas para conocer la influencia de la televisión en el desarrollo de valores en adolescentes del País Vasco.

Otros aspectos educativos son tratados desde la óptica de los valores. Casares et al. (2010) estudian los valores en la formación universitaria, constatan que el ejercicio correcto de una profesión requiere no sólo el dominio de competencias técnicas, sino también el desarrollo de valores éticos. Touriñán (2006) expone la importancia de la elección de valores en nuestra condición de agentes de la propia educación y la realización de nuestro proyecto de vida.

Citaremos por último algunas publicaciones que se refieren a intervenciones encaminadas a la educación en valores. Borrás et al. (2009) informan sobre los efectos en la práctica deportiva de los adolescentes; Ruiz y Cabrera (2004) analizan las aportaciones de diversos autores en relación a los valores que se fomentan en el deporte, concluyendo que los valores personales y sociales son los que más se desarrollan; Fierro-Hernández (2006) analiza el impacto de un programa de educación en valores en el último curso de secundaria obligatoria, mediante una hoja de registro de incidencias y una escala de personalidad y actitudes.

4. Conclusiones

Los datos recabados en los estudios citados, así como los obtenidos en la presente investigación, muestran:

  • La importancia de los valores y su carácter interdisciplinar; tratados en el ámbito educativo, en relación a diversos temas (libros de texto, legislación, profesorado, intervención…) y en otras disciplinas afines: Psicología, Sociología, Historia…
  • La variedad de enfoques metodológicos e instrumentos utilizados: análisis de contenido, entrevistas, cuestionarios, escalas, registros… y la complementariedad de los enfoques cuantitativo y cualitativo para el tratamiento de los datos, lógicamente en función de los objetivos establecidos.
  • El carácter cambiante de los valores, en función de las circunstancias de las personas y de las características de cada momento histórico. Por ejemplo, las consideraciones hacia las mujeres, la importancia de la religión en el currículo escolar, la presencia actual de los valores ecológicos, etc.
  • En relación con lo anterior y en función de las características del periodo estudiado, la Guerra Civil y la posguerra, los datos analizados nos muestran la importancia que se conceden a determinados valores, como los instrumentales que tienen que ver con la alimentación y las mínimas condiciones de vida, debido a su escasez y carestía y a la falta de recursos. Igualmente la estima de los valores intelectuales, asociados a la escuela, precisamente también por el deseo manifiesto de haber disfrutado de ella, al no haber podido frecuentarla por tener que ir a trabajar a edades tempranas, o por la falta de recursos, la deficiencia de la calidad en la instrucción impartida o el adoctrinamiento religioso y político, junto a las discriminaciones en función del género.
  • La utilización de los testimonios directos de quienes vivieron un proceso histórico han permitido la reconstrucción del pasado y la transmisión oral entre las generaciones, al ser las personas mayores testigos vivos que nos ofrecen sus vivencias de nuestra historia contemporánea.
  • Las fuentes orales resultan complementarias a las fuentes escritas. La complementariedad de las diversas fuentes (orales, estadísticas, bibliográficas, hemerográficas, documentales) nos permiten avanzar en el conocimiento del pasado.
  • Los estudiantes han manifestado su satisfacción por las actividades realizadas, la motivación hacia el estudio de las personas mayores, la gratificación por las relaciones establecidas con ello, los múltiples aprendizajes que éstos les han proporcionado y las destrezas adquiridas en la investigación educativa e histórica iniciada.
  • Las personas mayores participantes en la investigación igualmente han manifestado su agrado y satisfacción en el contacto con los jóvenes, por la oportunidad de comunicarse con ellos, transmitirles sus experiencias y al asistir en la universidad a una actividad cultural en la que han desempeñado un papel protagonista.
  • Las relaciones intergeneracionales establecidas han permitido superar los estereotipos, los prejuicios y la desconfianza mutua. El incremento de los contactos modifica las actitudes, lo que beneficia a todos, por evitar el aislamiento y la soledad, principal problema que manifiestan los mayores, al mismo tiempo que informa y forma a los más jóvenes y los acerca a la vejez y lo que significa y ser viejo.

Como resumen, y en relación a los objetivos propuestos, creemos que se han cumplido las expectativas iniciales planteadas, aunque ésta es una línea de trabajo que permanece abierta en tanto existen personas que guardan un tesoro en su memoria.

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ANEXO 1. TABLA DE INDEXACION DE VALORES

VALORES CORPORALES

1 alimento (hambre)

2 aseo, limpieza

3 confort (sufrimiento)

4 cuido

5 deporte

6 diversión, juego

7 ejercicio

8 fiesta

9 ocio

10 salud (enfermedad)

11 sexualidad

12 sueño

13 vitalidad (muerte)

VALORES INTELECTUALES

14 ciencia

15 conocimiento

16 cultura

17 estudio

18 exactitud

19 instrucción

VALORES AFECTIVOS

20 afecto

21 alegría (pena)

22 amor

23 cariño

24 emoción

VALORES ESTETICOS

25 arte

26 belleza

VALORES INDIVIDUALES

27 afrontar (evadirse)

28 autosuficiencia

29 comprensión

30 decisión

31 equilibrio

32 felicidad

33 firmeza

34 identidad

35 independencia

36 juicio crítico

37 paciencia

38 perfeccionamiento

39 sentido del humor

40 superación

41 valentía (miedo)

VALORES MORALES

42 bondad

43 conciencia

44 deber (fallar)

45 honradez

46 justicia

47 libertad (condena)

48 veracidad (mentira)

VALORES SOCIALES

49 altruismo (egoísmo)

50 ayuda

51 amistad

52 armonía

53 autoridad

54 civismo (gamberrismo)

55 compañía(soledad)

56 comunicación

57 confianza

58 cooperación, diálogo

59 democracia (autoritarismo)

60 educación/normas sociales

61 familia

62integración (discriminación)

63 lealtad

64 participación (pasotismo)

65 patriotismo/nacionalismo

66 paz (guerra, violencia)

67 regalar/dar (robar)

68 respetar (molestar)

69 reivindicar

70 solidaridad

71 tolerancia

72 unión

73 roles sexuales (discriminar en función de)

VALORES ECOLOGICOS:

74 ciudad

75 naturaleza

VALORES INSTRUMENTALES:

76 dinero, riqueza (pobreza)

77 economía (consumismo)

78 medios de transporte

79 producción

80 técnica

81 trabajo

82 vestidos

83 vivienda

VALORES RELIGIOSOS:

84 culto

85 Dios

86 religión (ateísmo)