Número 18. Enero-Diciembre 2011

Practicantes del dharma en Andalucía

Practitioners of Dharma in Andalusia

Clara Macías Sánchez

Centro de Estudios Andaluces (España).
claramacias[at]gmail.com

El pluralismo religioso en Andalucía (España) se ha intensificado en los últimos años pero no puede ser explicado exclusivamente con los flujos migratorios sino que también es el resultado de la sinergia de diversos factores. Un ejemplo de ello es el budismo cuya llegada puede fecharse en la década de los ochenta. El objetivo de este texto es profundizar en la situación actual de la implantación de esta confesión en un territorio determinado. El mejor conocimiento de los diferentes tipos de grupos budistas, las escuelas dispares a las que se adscriben, sus modos de organización y sus actividades, servirá para conocer mejor estos budismos que hablan el español.


Fecha de recepción: 18/9/2010

Fecha de aceptación: 11/11/2010


Palabras clave: Pluralismo religioso, budismos, dharma, minorías religiosas, Andalucía.


Para citar este artículo: Macías Sánchez, Clara (2011). Practicantes del dharma en Andalucía. Revista de Humanidades [en línea], n. 18, artículo 1, ISSN 2340-8995. Disponible en http://www.revistadehumanidades.com/articulos/25-practicantes-del-dharma-en-andalucia [Consulta: Lunes, 26 de Agosto de 2019].


Abstract: The religious pluralism in Andalusia (Spain) has been intensified in the last years, but it cannot be explained exclusively with the migratory flows but also is the result of the synergy of several factors. An example of this is Buddhism which arrivals can be dated in the eighties. The aim of this text is look in depth at the currently situation of this confession in a certain territory. The better knowledge of the different kinds of Buddhist groups, the diverse schools that they are affiliate, their ways of organization and their activities, will come in useful for know better this Buddhism that speaks Spanish.


Keywords: Religious pluralism, Buddhism, Dharma, religious minorities, Andalusia.

Sumario

1. Introducción. 2. Crónica. 3. Implantación. 4. Estructura. 5. Acciones. 6. Referencias bibliográficas.

Artículo

1. Introducción [1]

En la sociedad española se vienen generando desde los últimos treinta años una serie de cambios que están renovando en mayor o menor medida las estructuras que afectan a diferentes campos de la vida social. Entre los factores desencadenantes de tales cambios destacan el fin de la dictadura franquista y del régimen nacional-catolicista y el inicio de la aconfesionalidad del Estado español, en virtud de la cual “ninguna confesión tendrá carácter estatal” (artículo 16 de su Constitución). En este contexto comienza a esbozarse un aparente proceso general de secularización de la sociedad, junto a un pluralismo religioso emergente, augurado por la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea y una mayor apertura a otros países, el incremento de la participación de la mujer en la vida pública tanto en la formación universitaria como profesional, los cambios demográficos, el desarrollo económico y tecnológico, etc (Macías Sánchez y Salguero Montaño, 2010). En el caso concreto de la confesión budista, aunque a partir de la década de los años 60 comenzaron a publicarse libros generales sobre budismo, no será hasta 1977 cuando se funde el primer centro en España. Seguidor de la tradición tibetana, “Karma Lödro Gyamtso Ling” se creó en la ciudad de Barcelona. En el mismo año apareció el también tibetano centro Nagaryuna en Alicante (Webb, 1998).

Las distintas tradiciones budistas son consideradas en España, desde el exterior de la comunidad, como una misma confesión religiosa. Y es cierto que todas comparten un origen común que data del siglo V a.C. y que está centralizado en la figura de Buda Sakyamuni y localizado en India. Sin embargo la evolución a lo largo del tiempo y su expansión en el espacio ha fructificado en tres caminos principales (mahayanna, theravada o hinayanna y vrajayanna) y cada uno de ellos en multitud de escuelas lideradas por linajes diferentes. Los grupos presentes en Andalucía son seguidores de dos tradiciones principales, que a su vez se dividirán en distintas escuelas o linajes. Es el caso de la tradición tibetana, por un lado, y por otro, la tradición zen japonesa. Unidos por la persecución de un fin similar, los caminos practicados para llegar a este objetivo son dispares, formados y consolidados en espacios geográficos muy distantes, así como a lo largo de extensos periodos de tiempo.

Sin embargo, al mismo tiempo, los grupos budistas andaluces seguidores de ambas tradiciones comparten muchos rasgos, sobre todo en lo referente a las características morfológicas de sus grupos, su estructura interna, su modo de crecimiento, sus necesidades y preocupaciones; pero también comparten el momento en el que se origina la implantación de esta confesión en la región, a comienzos de la década de la década de los años ochenta.Se ha elegido la estructura de este artículo con el objetivo de aprehender estas características comunes, pero al mismo tiempo recoger sus peculiaridades, la historia particular de las asociaciones y las relaciones entre ellas. La primera parte de este texto está dedicada a la historia de la implantación de estos grupos en Andalucía, pero dividida ésta a su vez en dos bloques que corresponden a las dos tradiciones existentes: tibetana y zen. En segundo lugar se tratan los grupos adheridos a las mismas de forma conjunta, analizando sus características y las de sus espacios de reunión, así como atendiendo a su número y distribución en el territorio.

2. Crónica

2.1 Los grupos budistas de origen tibetano [2]

En Tíbet surgieron varios linajes de lamas que dieron lugar a distintas escuelas de pensamiento y práctica budista.El más antiguo de ellos surgió en el siglo IX, nyingma- pa; dos siglos después los linajes de sagya-pa y kagyu-pa; y en último lugar el linaje gelug-pa. Aunque en España están implantados grupos de todas estas escuelas, en Andalucía sólo existen seguidores de los dos últimos. También está implantada la Nueva Tradición Kadampa, que, aunque heredera de la escuela gelupa, se considera a sí misma independiente. El budismo tibetano en Andalucía está presente desde hace treinta años aproximadamente, es decir, desde los primeros años de la década de los ochenta. En la historia de su implantación las islas Baleares juegan un papel importante como destino preliminar de los lamas y donde tuvieron lugar los primeros desarrollos de las enseñanzas búdicas en España antes de llegar al sur de la península. El relato de la historia de la implantación en esta comunidad autónoma se ha ordenado agrupando los grupos según sus linajes, comenzando con los que tienen más antigüedad y a partir de los cuales surgieron otros más recientes.

2.1.1 El linaje gelupa [3]

El centro de budismo tibetano más antiguo en Andalucía, el centro de retiros Osel Ling, es seguidor del linaje gelupa. Fue creado en 1980, cerca de la localidad de Órgiva, en la Alpujarra granadina. El origen de este centro se remonta a la década de los años setenta en Ibiza, y estuvo relacionado en sus comienzos con el movimiento ideológico que se dio en la isla en esa época, conocido coloquialmente como el movimiento hippy. Entre sus diferentes intereses estaban los viajes a India y el conocimiento de la cultura de este país. En uno de ellos se produce el contacto con distintos lamas o maestros, a los cuales se invitaba a la isla. Uno de ellos será el lama Yeshe, que va creando el grupo con sus enseñanzas, y al que va sugiriendo caminos de implantación del budismo en España.De esta forma surge el deseo de crear un centro estable, decantándose por la ubicación peninsular que facilitaría el acceso al mismo. El interés de estas personas era la creación de un espacio simbólico que recordara el estilo de un monasterio budista y que, funcionalmente, fuese un centro de retirospara la formación y la práctica. En 1980 se inauguró Osel Ling, a cuyo acto de celebración asistió el lama Yeshe, y, junto a él, como invitado especial S.S. Dalai Lama, quien dio el nombre al centro que significa “Lugar de la luz clara”. El nacimiento del niño Osel Torres [4] en 1985, cuyos padres fueron miembros de la comunidad desde sus inicios, y su designación como la reencarnación del lama Yeshe, fallecido un año antes, tuvo mucho eco en los medios de comunicación y proporcionó más publicidad y difusión de la existencia del centro. En 1984 el gueshe o maestro espiritual de Osel Ling dio su primera enseñanza en Granada capital. Pero no será hasta 1985 cuando se constituya el Centro Nagarjuna de Estudios Budistas Tibetanos en Granada con motivo del descubrimiento de la reencarnación del Lama Yeshe en el niño Osel Torres.

El monje tibetano gelupa Khen Rinponché Tamding Gyatso ha sido guía espiritual de practicantes budistas españoles desde 1987. El primer centro en España, que fue fundado por este maestro alrededor de 1990, está en Menorca y desde él continuará su difusión del dharma hacia otras zonas de la península. Tras su fallecimiento en el 2002 lo sustituirá en sus funciones el lama tibetano Gueshe Tenzing Tamding. En el caso de Andalucía, los centros más antiguos bajo la guía espiritual de este maestro están en la capital sevillana: el Centro Budista Tibetano Chakrasamvara y el Centro de Estudios Budistas Tibetanos Ganden Chöeling Sevilla; ambos fueron fundados también en los primeros años de la década de los noventa, aunque no constituidos de forma legal hasta diez años después. A lo largo de su existencia el grupo recibía periódicamente las visitas de su guía espiritual y de otros lamas, pero desde el año 2005, el conjunto de centros fundados por Khen Rinponché Tamding Gyatso acoge a un maestro tibetano residente: el lama Tritul Rimponché. Asiste semanalmente a todos los centros andaluces que comparten el mismo guía espiritual, además de los dos sevillanos mencionados más arriba, los centros budistas Ganden Chöeling Huelva y Amitabha Chöeling de Málaga. Ambos fueron creados en el año 2005 fruto de los contactos y las enseñanzas impartidas por Gueshe Tenzing Tamdin en sus visitas a Sevilla. El último centro budista fundado bajo la guía espiritual de este maestro en Andalucía es el Ganden Chöeling a finales del año 2008 en la provincia de Cádiz, concretamente en la localidad de San Fernando.

Existe en España un conjunto de centros budistas creados por otro maestro tibetano, seguidor de la escuela gelupa, llamado lama Gangchen Rimpoche. Este maestro, pertenece además al linaje Nagalso. El único centro fundado por él en Andalucía que continúa activo en la actualidad está en Almería; anteriormente existió otro en Málaga, sin espacio fijo de reunión en el año 2008. El almeriense Kor yug Shide Ling o, en su traducción al castellano, “Entorno De Paz”, fue creado en 1995. En esta provincia, ya a finales de la década de los ochenta, existía un grupo de personas interesadas en el budismo que asistían a actividades en centros estables cercanos. En 1992 visita por primera vez el Lama Gangchen la ciudad de Almería con el objetivo de realizar consultas y sanar a personas individualmente. Pero tras esta primera visita, se mantiene el contacto con él y un grupo empezó a reunirse en casas particulares, hasta que en 1995 se crea el centro almeriense que es visitado por su fundador varias veces al año.

Lama Thupten Nyadak es el fundador y guía espiritual de la Asociación cultural y benéfica Dipamkara en Málaga. Este lama tibetano pasó, tras su exilio del Tíbet, muchos años viajando por distintos países. Su llegada a la ciudad de Málaga se produjo como invitado por el centro Amithaba Chöeling. Pero allí contactará con una de las actuales socias, con la que formará esta asociación centrada en las labores sociales y las prácticas médicas. Piensan que todos los problemas actuales de salud no pueden resolverse sólo con meditación y oración, o con el estudio de filosofía budista, y les caracteriza su dedicación también a tareas más prácticas que ayuden a las personas a ser felices.

2.1.2 La Nueva Tradición Kadampa

El budismo kadampa es una tradición de budismo mahayanna fundada por Atisha en el siglo X. La Nueva Tradición Kadampa- Unión Internacional de Budismo Kadampa (NKT-IKBU) [5] es una asociación internacional de centros budistas, relacionada con el linaje gelupa, que siguen la tradición kadampa, con ciertas reformas; fue fundada por Gueshe Kelsang Gyatso en Inglaterra a finales de la década de los años setenta. Aunque los maestros de la Nueva Tradición Kadampa son lamas tibetanos, la NKT no se considera budismo tibetano ni en la línea del Dalai Lama, debido a los problemas políticos en los que el representante del linaje gelupa está inmerso; por eso se registran como una tradición budista independiente [6]. La primera ciudad española visitada por Gueshe Kelsang Gyatso es Menorca, confirmándose de nuevo la idea ya apuntada de que las islas Baleares han sido el principal foco de entrada del budismo tibetano en nuestro país.

El Centro Budista Mahamudra de Sevilla se crea en 1993, y será el núcleo desde donde surgirán el resto de centros NTK de Andalucía occidental. En el año 2002, tras muchos avatares de ubicación, alquilan un local pero del que se mudarán al cabo de pocos años a otro que tendrán que habilitar. El centro, totalmente reformado, lo volverán a abrir al público en marzo del 2007. El Centro Budista Lochana de Cádiz surge a raíz de los contactos que algunos de sus miembros mantienen con el sevillano; se constituye de forma independiente en 1996. Anteriormente a esta fecha el grupo de Cádiz es una rama, y como tal es atendida por el maestro del centro Mahamudra, que visitaba regularmente la capital gaditana para impartir enseñanzas. Desde su constitución como centro independiente, el Centro Budista Lochana atiende el resto de ramas que han surgido en la provincia gaditana. El Centro Avalokiteshvara de Aracena (Huelva), antes de formar una comunidad independiente en el año 2003, también era una rama del centro sevillano Mahamudra.

Pero en el año 2005 se crea el Centro de Meditación Kadampa (KMC) España en la localidad malagueña de Alahurín el Grande, centro madre de la NTK en nuestro país. Aunque en palabras de nuestros informantes, es “una madre que ha nacido después de sus hijos” debido a la propia forma de crecimiento de esta tradición. Solamente una vez que los grupos de un territorio nacional crecen, adquieren estabilidad, legalizan su situación y existe, por tanto, un número considerable de practicantes, el equipo directivo de esta tradición trata de crear un centro madre que organice en ese país a todos los grupos locales y que albergue los Festivales Nacionales Kadampa. Este tipo de encuentros anuales reúne a los practicantes nacionales para la transmisión de enseñanzas y suponen una de las características de esta escuela. El KMC España tiene la particularidad de ser el primer proyecto de centro madre que incluyó un hotel, una iniciativa espontánea fruto de la adaptación de la tradición a las circunstancias encontradas. La finca donde se ubica es propiedad de la NKT y fue adquirida gracias al Proyecto Internacional de Templos de la NKT, cuya función es asistir a los grupos de practicantes de diferentes países con la edición de libros kadampa en las lenguas vernáculas o la compra de espacios para construir templos. Todos los beneficios obtenidos por los centros madres, como el KMC España, revierten en el propio proyecto y son desde él redistribuidos en coordinación con el equipo espiritual de la organización. Desde el KMC de España también se atienden otras ramas cercanas.

2.1.3 El linaje kagyupa [7]- Escuela Karma Kagyu (Camino del Diamante)

El movimiento Camino del Diamante surge a partir de un matrimonio europeo, que en el año 69 realizan una visita de vacaciones al Tíbet. Allí conocen a un lama, Lopon Tsechu Rinpoche, del linaje kagyu, con el que empiezan a formarse y que los pondrá en contacto con el Karmapa XVI, la cabeza espiritual del linaje kagyupa. Desde el año 1972 viajan por todo el mundo transmitiendo las enseñanzas o dharma. Se convertirán en lama Ole Nydahl y su esposa Hannah, los primeros estudiantes occidentales del XVI Gyalwa Karmapa y los principales difusores del budismo del linaje kagyupa en occidente. El centro más importante de Andalucía de la escuela karma kagyu es Karma Guen, creado en 1987 en la localidad malagueña de Vélez Málaga. El espacio donde se sitúa el centro fue comprado en 1981 por un español emigrante en Dinamarca, donde conoció las enseñanzas de lama Ole Nydahl. Tras su identificación con el budismo, decidió transformar esta finca en centro budista. Lama Ole Nydahl le dio el nombre de Karma Guen, que significa “Lugar donde residen los protectores de Karmapa”. Este lugar, por tanto, es uno de los ciento ochenta centros laicos pertenecientes a la escuela karma kagyu fundados por el lama Ole Nydahl.

Uno de los edificios más emblemáticos del budismo tibetano en Andalucía está relacionado con el centro Karma Guen y con su escuela: la Estupa [8] -Asociación Cultural Karma Kagyu De Benalmádena, construida en el año 2003. La Estupa, además es la sede del grupo de meditación budista ‘Camino del Diamante de Benalmádena’. Se han creado en otras ciudades grupos de práctica discípulos del lama Ole y del XVII Karmapa, que se reúnen para desarrollar su práctica en domicilios particulares. Sus integrantes se desplazan, en la medida de sus posibilidades, a los lugares donde lama Ole está impartiendo sus enseñanzas, además participan y acuden a las actividades organizadas por el centro mayor de la comunidad autónoma: Karma Guen. Así, en Sevilla se reúne un grupo desde el año 2003 conocido como Camino del Diamante Sevilla y también hemos tenido referencia de otros en Granada, Nerja y Málaga.

Escuelas

Federaciones o asociaciones

Grupos en Andalucía

Budismo Tibetano

Escuela Guelupa

Lama Tsong Khapa (1)

S. S. Dalai Lama (2)

FPMT

Lama Zopa Rimpoché

Centro de retiros OselLing Órgiva

Nagarjuna Granada

Centro Estudios Budistas Tibetanos Kyabje Khensur Tamding Gyatso Rimpoché

Khen Rimpoché Tamding Gyatso (1)

Gueshe Tenzing Tamding (2)

C.E.B.T. Chakrasamvara Sevilla

C.E.B.T. Tamding Chöeling Sevilla

C.E.B.T. Amitabha Málaga

C.E.B.T. Ganden Chöeling Huelva

Comunidad budista Tara

Thubten Dhargye Ling

Khorlo Gompa Centro de retiros

Escuela Kagyupa

XVII Karmapa Urgyen Trinley Dorye (2)

Fundación Rokpa y Centros Samye Dzong

Sherab Rangdröl Ling

Círculo Niguma

Drukpa Chö Dje Ling

Karma Kagyu

Lama Ole Nidal (1)
17th Karmapa thaye dorje (2)

Camino del Diamante Granada

Camino del Diamante Málaga

Karma Guen Vélez-Málaga

Camino del Diamante Sevilla

Escuela Nyingmapa

Linaje Nyingma Tersar

Nyingpa Rigpa

Escuela Sakya

Sakya Drogön Ling

Sakya Tashi Ling

Sakya Gephel Ling

Nueva tradición Kadampa

Gueshe Kelsang Gyatso (1)

C.B. Mahamudra Sevilla

C.B. Avalokiteshvara Aracena

C.B. Lochana Cádiz

Tabla 1. Escuelas, federaciones o asociaciones y grupos seguidores del budismo tibetano en Andalucía. Fundador (1), Líder espiritual (2)

2.2. Los grupos de budismo Zen [9]

2.2.1. La escuela Zen Soto

El budismo, que surge en la India en el siglo V a.C., se extenderá por China, donde experimentará muchos sincretismos y adaptaciones a la nueva cultura, que darán pie a muchas y variadas escuelas y tendencias. Una de ellas será la Escuela Chan [10] que se desarrolló durante los siglos VII y VIII d.C. y que luego pasará a Japón convirtiéndose en budismo Zen [11]. El Zen siempre fue practicado por personas que habían decidido llevar una vida monástica; por eso los monasterios son los lugares donde siempre se ha practicado, conservado y mantenido vivo. Las personas laicas no lo practicaron hasta la primera mitad del siglo XX en que Kodo Sawaki, de la escuela Zen Soto [12], saca esta práctica de los monasterios en Japón hacia otros espacios como gimnasios, y escuelas, creando así un precedente pionero de enseñanza de esta práctica a personas laicas. Deshimaru, discípulo de Kodo Sawaki, dio el paso de traerlo a Europa y enseñarlo a laicos occidentales. Otro maestro de la escuela Zen Soto, Hogen Yamahata, será también introductor del budismo zen en Andalucía.

En el año 1967 llega a París el monje zen Taisen Deshimaru (1914-1982) con la idea de dar unas conferencias sobre zen. Allí encuentra a personas que le piden que se quede a enseñarles el tipo de meditación que propugna, el zazen. Estará quince años allí y fundará el templo de la Gendronnière. La formación de muchos de los futuros monjes zen españoles y andaluces se realizará allí. En el año 1976 llega a Sevilla una persona que había conocido el zen con el maestro Deshimaru. Tras el contacto con otros interesados, se forma un pequeño grupo que comienza a realizar ejercicios de meditación. Así es como se forma el primer dojo o lugar de práctica zen de Andalucía y de toda España en 1977. Además de aparecer este lugar en Sevilla, también comienzan los seshines, o retiros de práctica. Durante esta etapa visitan repetidas veces al maestro Deshimaru en el templo de París, asistiendo también a los campamentos de verano[13]. Entre estas personas están los maestros que durante la década de los ochenta y noventa crearán los dojos andaluces más antiguos. El grupo sevillano abrirá el primer dojo de tradición zen en toda España, y desde él, nacerán otros como, por ejemplo, el de Algeciras (Cádiz) en 1983, gracias a contactos directos de su responsable más antiguo con el maestro Deshimaru en Francia; el grupo conocido como de la bahía de Cádiz, formado en 1988; o el de Granada que se forma en 1993. Además de estos, el budismo zen implantado por el monje japonés Deshimaru ha estado presente también en las provincias de Huelva y Córdoba, pero sin conseguir continuidad hasta la actualidad.

En la década de los noventa, por el crecimiento y consolidación en territorio andaluz, nace la idea de adquirir un espacio en propiedad para celebrar los retiros. En 1992 se eligió una finca en Sevilla y aunque el grupo de esta ciudad nunca ha sido muy numeroso, la compra pudo efectuarse porque en ella participaron todos los integrantes de las congregaciones zen que había en ese momento en Andalucía, unas setenta u ochenta personas. En este momento se crea la primera asociación de budismo de Andalucía, la “Asociación Zen de Andalucía”, creada con el fin de otorgar una cobertura legal al grupo y a sus operaciones. La práctica fue madurando, y esto incidió en el cambio de perspectiva del proyecto. Se gestó la idea de dar un paso más: no sólo tener un espacio al que acudir un determinado número de veces al año sino crear un entorno más estable, donde personas que tuvieran una vocación de retirarse no necesariamente toda una vida, sino por temporadas- una semana, unos meses o unos años- pudieran practicar de una forma más concentrada. La idea va evolucionando hacia el concepto de templo de esta escuela budista. Pero el contexto originario de la tradición religiosa del zen responde a un modelo cultural muy distinto al que pertenece toda esta iniciativa andaluza; por eso el grupo va evolucionado para darle una entidad europea u occidental a su proyecto, intentando al mismo tiempo no perder sus referentes.

A la asociación se incorporarán después personas y grupos no andaluces, e incluso extranjeros; por ello se plantea la necesidad de cambiar de nombre a la organización. El cambio se produce aproximadamente en el año 2000, cuando se convierte en una colectividad abierta a cualquier persona, con estatutos nuevos y con el nombre de “Asociación Morejona Templo Zen”. Pero esta iniciativa y decisión de ampliar la cobertura e intereses no es seguida por la totalidad de los grupos practicantes en las ciudades andaluzas. Desde este momento, algunos se separan formando un grupo informal a parte. Juntos re-crearán en 2006 AZA, la “Asociación Zen Andalucía”, a la que pertenecen el Dojo zen de Sevilla, originario en el movimiento, y el dojo de Granada, además de otros centros de reciente creación como son el grupo de Almería, formado en el 2007 y el de Jaén en 2008. Por tanto, en la actualidad, la Asociación Morejona Templo Zen es una agrupación que funciona a nivel nacional, y cuyo centro es el monasterio ubicado en la finca de la Morejona en Morón de la Frontera, Sevilla. A esta organización pertenecen los dojos andaluces de la provincia gaditana (Algeciras y el de la Bahía de Cádiz), así como el de la ciudad de Málaga.

Hogen Yamahata, maestro de origen japonés, es residente en Australia, donde está el primer centro que fundado por él fuera de Japón. Hogen también pertenece a la Escuela Zen Soto y en 1980 comenzó a visitar Occidente para enseñar su práctica. Los cursos de Hogen tuvieron mucho éxito pero el maestro no podía visitar Europa de forma muy frecuente y se va gestando la idea de fundar en este continente.Para hacer frente a los gastos de la operación, contactan con todos los fieles del maestro para que contribuyan económicamente en el proyecto. Al fin, entre Valor y Yegen, en la cara sur de la Alpujarra granadina, se adquirirá el Cortijo del Alamillo en 1989. Una vez concluidas las obras para adaptar el espacio a las necesidades del proyecto, se inaugurará con el nombre de Jikô An, que significa “La Ermita (Jikô) de la Luz Compasiva (An)”.

2.2.2. Budismo zen vietnamita:

El monje, escritor y poeta vietnamita, Tchin Nhat Hanh es maestro zen de la escuela mahayanna y conocido por el trabajo social realizado en su país [14], antes de su exilio definitivo, a finales de los sesenta, debido a la guerra de Vietnam. En 1969 funda en Francia la Iglesia Unificada Budista y en 1982 el Plum Village, una comunidad budista en el exilio que acepta también a europeos. Este monje realiza un fuerte trabajo de integración de la cultura occidental y la oriental, por ejemplo, intentando compatibilizar las enseñanzas de Jesús con las del budismo zen. Mantiene desde sus orígenes un fuerte compromiso con los problemas derivados de la pobreza, las guerras y los de carácter medioambiental. En Sevilla existe una shanga, o grupo de práctica, seguidor de este maestro, que comienza a reunirse en el Ateneo Verde de Sevilla en el año 2002; antes de esta fecha, las personas que lo lideran tenían contactos con el budismo zen desde hace aproximadamente treinta años, durante los inicios de la implantación del budismo en Andalucía.

Escuelas

Federaciones o asociaciones

Grupos en Andalucía

Budismo Zen

Zen Chino

Blia

Mahabodhi Sunyata

Zen Japonés

Zen Soto

Asociación Zen Internacional
Taisen Deshimaru Roshi (1)
Raphaël Doko Triet (2)

Templo Zen Sei Kyu Ji Morón (SE)

Dojo Zen de Sevilla

Dojo de Granada

Dojo De Málaga

Grupo De Algeciras

Grupo De Chiclana

Comunidad Budista Soto Zen (Cbsz)

Dojo Zen Nalanda

Mokusan Dojo

Jiko An

Hôgen Yamahata (2)

Yegen (Granada)

Centro Zen Jardin De Luz

Centro Zen Miroku

Asociación Zen “La Otra Orilla”

Zen Sanbo Kyodan

Zen Vietnamita

Present Moment Ecumenical Sangha Barcelona

Thich Nhat Hanh (2)

Shanga de Thich Nhat

Hanh

de Sevilla

Euskal Zen

Zen Coreano

Tabla 2. Escuelas, federaciones o asociaciones y grupos seguidores del budismo zen en Andalucía. Fundador (1), Líder espiritual (2)

3. Implantación

Para hacer un análisis de la presencia de la confesión budista en Andalucía cercano a la realidad es conveniente definir las distintas unidades de referencia que pueden encontrarse. En primer lugar hay que distinguir entre centros de práctica y lugares de retiros. Además en el caso de algunos grupos de origen tibetano, es pertinente también diferenciar entre centros y sanghas. Los primeros son los espacios destinados y creados específicamente para la práctica budista y la reunión de los miembros que forman la comunidad. Aunque el término sangha alude de forma general al grupo espiritual, [15] las sanghas en la escuela karma kagyu o Camino del Diamante, son los grupos de práctica meditativa que utilizan como espacio de reunión el domicilio particular de uno de los miembros. Las actividades regulares que realizan no incluyen, la formación o los cursos de estudio, como los que tienen lugar en los centros de esta confesión.

Por otro lado, y específicamente para la escuela de Nueva Tradición Kadampa, se usa el término rama para determinar la incipiente actividad desarrollada en una localidad donde no existe un grupo consolidado ni estable, sino que son actividades lideradas y organizadas por un centro cercano y que por tanto depende de éste en su desarrollo. Estas ramas pueden con posterioridad convertirse en centros o no. El crecimiento y demanda cada vez más frecuente de la asistencia del maestro, así como alcanzar la independencia económica, es lo que provoca en todos los casos de la escuela budista de la NTK la creación un centro independiente. Teniendo en cuenta esta aclaración, según el trabajo de campo en el que se basa este artículo, existen en Andalucía un total de veinticuatro centros budistas, de los cuales catorce son de origen tibetano y diez seguidores del budismo zen.

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Con respecto a los de origen tibetano, nueve centros pertenecen al linaje gelupa, uno al linaje kagyu y cuatro son seguidores de la escuela independiente Nueva Tradición Kadampa. En cuanto a los seguidores del budismo zen, la escuela soto zen japonesa es la más extendida en esta comunidad autónoma ya que nueve de ellos son seguidores de la misma aunque organizados en su mayoría en dos asociaciones: la Asociación Zen de Andalucía, que agrupa a cuatro de estos grupos; y la Asociación Morejona Templo Zen que agrupa a otros cuatro. También está implantada una representación de la comunidad del Camino Abierto, el centro Jikô An que, a pesar de adscribirse a la misma escuela, funciona de manera independiente. Además de estos nueve grupos de practicantes del zen japonés de la escuela soto zen, existe un grupo de práctica de zen vietnamita en la ciudad de Sevilla.

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La distinción entre las distintas unidades grupales hecha más arriba no es trivial pues en el recuento de las mismas se traslucen, sobre todo en el caso de los distintos linajes de origen tibetano, distintas estructuras organizativas. Por ejemplo, en el caso del linaje gelupa, la totalidad de sus grupos constituyen centros, lo que da cuenta no sólo de su grado de implantación sino también de su institucionalización y de la centralidad de la figura de los lamas. De la misma forma el linaje kagyupa se distribuye y aglutina en Andalucía en torno a un centro- Karma Guen-, aunque alrededor de éste funcionan de una manera activa cuatro sanghas ubicadas en distintas localidades; además hay que relacionar con éstos al símbolo arquitectónico y religioso que supone la estupa de Benalmádena. La Nueva Tradición Kadampa tiene en esta comunidad autónoma cuatro centros locales según la definición anterior, además de atender desde éstos once ramas en distintas localidades. Como sede que aglutina a todos los anteriores, y a los restantes ubicados en todo el territorio nacional, se encuentra en la provincia de Málaga el Centro de Meditación Kadampa España (KMC España), concretamente en la localidad de Alahurín de la Torre.

Prosiguiendo con el análisis del grado e implantación de esta confesión es significativo atender a los tipos de población donde está instaurada la actividad de los grupos. En este sentido, de manera general, puede afirmarse que la distribución de los centros es eminentemente urbana, entendiendo por este concepto poblaciones de al menos cien mil habitantes, que, en el caso andaluz, podría caracterizarse como una ciudad de tamaño medio. Por tanto, aunque los practicantes puedan residir en localidades de menor tamaño cercanas a las ciudades, es en éstas donde los miembros se agrupan. Este rasgo muestra como la práctica ha de adaptarse a un medio postmoderno urbano occidental; práctica budista cuyas enseñanzas, actuaciones y celebraciones son originarias de un contexto tan distante culturalmente hablando. De forma paralela a este hecho, los centros de retiros están ubicados en entornos rurales aislados, acorde con las funciones propias de dichos espacios como lugares de práctica más profunda. Es el caso de Osel Ling o Jikô An, ambos en la zona serrana de la Alpujarra granadina o el del Templo Zen Seikyuji en la campiña sevillana.

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En cuanto a la distribución de estos grupos por las provincias andaluzas, en el caso de Málaga es diferente en cuanto a las dos tradiciones principales implantadas. En esta destacan los de tradición de origen tibetana, por el número de grupos que en ella se concentran. Existen en esta provincia en el año 2008 cuatro centros seguidores de esta tradición, pero además dos sedes principales de dos escuelas diferentes: la nacional de la Nueva Tradición Kadampa y la del linaje kagyupa de Andalucía. La provincia malagueña, por tanto sobresale por la concentración y actividad de grupos activos seguidores de esta tradición religiosa, no sólo cuantitativamente sino cualitativamente, debido al carácter central de los centros que en ella existen. Exceptuando el caso anteriormente descrito, en el resto de las provincias se distribuyen ambas tradiciones, la tibetana y la zen, de maneras similar, aunque la primera goza de una mayor implantación en Andalucía. Sevilla y Granada son las siguientes provincias en cuanto al número de estos grupos que en ellas pueden encontrarse. En los términos territoriales de ambas existen además de centros de práctica de carácter urbano, también lugares dedicados a los retiros y práctica más intensa. En Almería y Cádiz están representadas las dos tradiciones principales de una forma similar, con dos y tres centros budistas respectivamente. Huelva, Jaén y Córdoba son las provincias donde esta confesión religiosa está menos asentada, ya que en 2008 no existía en ninguna de ellas representación de ambas tradiciones, tibetana y zen. El hecho de que no se detecten centros seguidores de una determinada tradición -que mantengan una actividad de manera estable en un espacio específico destinado para ello- ni grupos de personas que se reúnan regularmente de una forma privada para llevar a cabo su práctica, no quiere decir, sin embargo, que no existan en estas provincias practicantes del dharma. Más bien lo que podría deducirse de ello es que su número será más reducido que en otros lugares y que seguramente participarán eventualmente en actividades organizadas en otras provincias con mayor implantación.

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4. Estructura

Es difícil calcular el número de miembros de los grupos y, mucho más el total de seguidores de esta confesión religiosa, ya que no se pueden aplicar indicadores externos y verificables -registros de pertenencia, asistencia a rituales o celebraciones o participación en actividades. Por eso los datos que se ofrecen al respecto son apreciaciones generales. Los grupos budistas andaluces están compuestos habitualmente por un número reducido de personas, los más pequeños son integrados por cinco y los mayores por alrededor de veinte. Con estas cifras nos referimos a miembros fijos, que tienen un grado de implicación con el grupo con un carácter estable y que está expresado también con el pago de una cuota mensual. El número de personas simpatizantes, o que en alguna ocasión ha participado en actividades organizadas por el grupo, es siempre mucho mayor; más aún, cuando se trata de centros que se dedican a la organización y realización de retiros, o que funcionan como agentes de cohesión entre los pequeños grupos locales de su mismo linaje. Éstos responden a una dinámica distinta ya que la procedencia de las personas que allí acuden, tanto los socios participantes como los simpatizantes, sobrepasa los límites locales y proceden de todo el territorio nacional, y en algunos casos, internacional.

Trazar el perfil de los integrantes de estos grupos no es una tarea fácil, debido a la heterogeneidad en el nivel de participación que puede elegirse dentro de ellos y la cantidad de personas que tienen un contacto leve con los mismos. Tomando como unidad de referencia aquellos que tienen una mayor implicación -tanto a lo largo del tiempo como en cuanto a sus responsabilidades y sentimientos de identidad como miembros- es una constante la franja de edad media, entre los treinta y los cuarenta y cinco años. El género está distribuido de una forma paritaria en la mayoría de los casos y en otros la presencia femenina es algo mayor, aunque no significativamente. Es también una constante la procedencia nacional de los miembros, sobre todo en lo que se refiere a los grupos de carácter local. En los centros o grupos que por el propio tipo de actividades que desarrollan superan este nivel local, se encuentra la presencia de otras nacionalidades extranjeras, en muchos casos europeos y en menor número estudiantes estadounidenses con estancias breves en nuestro país. Es una característica de estos grupos el estar integrados por personas de clase media, urbana, acomodada, y con formación técnica o universitaria. Es por esto que el estudio de este caso en particular contradice la concepción del pluralismo religioso como un fenómeno vinculado fundamentalmente a la inmigración.

El proceso mediante el cual se reproducen los grupos se dinamiza por la celebración de conferencias o charlas informativas en espacios públicos como centros cívicos, universidades u otros lugares apropiados para este fin. Si existen personas interesadas en estos eventos, se contacta con ellas y se organiza una iniciación a la práctica o meditación donde se enseñan aspectos básicos para la misma como la postura o la respiración. Si alguna de esas personas desea continuar profundizando se le atiende semanalmente, acudiendo a practicar a la localidad hasta que poco a poco el grupo se consolide y crezca. Así es como han surgido la mayoría de los centros que existen en Andalucía, aunque también las personas pueden dirigirse directamente a los centros urbanos o los lugares de retiros porque hayan visitado la web oficial que suelen disponer todas estas asociaciones, o porque tengan alguna referencia del grupo. Existen, pues, los dos movimientos: desde el interior de la comunidad hacia fuera y desde fuera hacia ésta.

La situación administrativa de los grupos budistas que existen en Andalucía está en un momento de transición por algunos hitos importantes en la política para minorías religiosas por parte de las autoridades públicas españolas. La Comisión Asesora de la libertad religiosa otorga a la confesión budista la categoría de notorio arraigo [16] en el año 2007 y este atributo significará una motivación para efectuar el registro como entidad religiosa, dadas las futuras ventajas que este nuevo estatus podría significar si se consiguiera llegar al siguiente nivel jurídico-administrativo: la firma de un acuerdo de cooperación entre la confesión en cuestión y el Estado Español. Aunque el proceso de institucionalización del budismo como confesión minoritaria en el estado español para igualarse en condiciones, beneficios o servicios a otras confesiones deberá pasar por la formación de una federación budista nacional. Ésta debe reunir a las distintas tradiciones y escuelas para que actúe como interlocutor válido entre estas y el Estado. Así podría firmarse un posible acuerdo de cooperación, de la misma manera que se hizo en 1992 con las religiones musulmanas, judías y protestantes. Sin embargo la dispersión que caracteriza la situación actual no favorece el logro de estos objetivos. Con el fin de materializar la unión jurídica de las diferentes tradiciones budistas, nace oficialmente en 1992 la Federación Budista de España. Aunque la realidad es que en el caso andaluz, no se encuentran representados en esta federación muchos de los grupos budistas en este territorio. Sin embargo lo que sí tiene vigencia y presencia en Andalucía son las distintas federaciones o asociaciones por tradición o escuela.

A pesar de esto, la situación está en proceso de cambio y se detecta entre estos grupos el interés por homogeneizar su situación administrativa y avanzar en el proceso de normalización como minoría religiosa reconocida con acuerdos con el Estado. Existen grupos con una situación altamente normalizada, registrados en alguna de las figuras legales a las que pueden acogerse –asociación cultural, asociación ideológica de base religiosa, entidad religiosa. Los que por su carácter de práctica privada e íntima no constan como tal en ningún registro, utilizan la cobertura legal que les prestan los centros con visibilidad pública para la organización de eventos o actividades. Tradicionalmente han estado registrados como asociaciones culturales en el registro autonómico en la mayoría de los casos, pero, desde la concesión a la confesión budista de la categoría de notorio arraigo, la situación experimenta un importante cambio aumentando los casos en los que el registro se efectúa bajo la figura de entidad religiosa en el Ministerio de Justicia.

En ocasiones, durante nuestras conversaciones con los responsables de estos grupos, el tema del registro como entidad religiosa ha planteado un debate casi constante para esta confesión acerca de su identificación o no con el concepto de religión. Existen diferentes posturas ante esta idea y casos en los que se vive el budismo como una filosofía de vida y no como una religión. Lo limitado y contaminado de este concepto, la identificación con la iglesia católica, el origen occidental de la palabra “budismo” en vez de practicantes del dharma e incluso la ausencia de una divinidad creadora entre las creencias budistas, son algunos de los argumentos en este debate. A esto se añade lo complicado del proceso administrativo de regularización y el hecho de que está concebido desde los moldes culturales de las religiones cristianas. Por otra parte, las asociaciones budistas tienen entre los asistentes a sus actividades creyentes de otras religiones, católicos o evangélicos, o de otros movimientos espirituales. Desde el punto de vista de los miembros el budismo y su práctica, al menos en el que se practica en contextos occidentales como este, es compatible con otros credos religiosos; de hecho el respeto hacia los mismos es un precepto importante para ellos. La actitud en general de estos grupos es de espíritu abierto y expresan su deseo de mantener contacto con otro tipo de grupos y movimientos relacionados con la búsqueda espiritual-religiosa en la medida de sus propias posibilidades.

En la estructura interna de los grupos budistas andaluces pueden distinguirse, como ya se ha señalado anteriormente, distintos grados de implicación y participación. Para participar en cualquiera de sus actividades no es un requisito exigido realizar ningún acto de conversión, de preparación o de compromiso. Por tanto, existen simpatizantes o personas interesadas en las enseñanzas o la práctica, que participan en la formación y el aprendizaje de una forma más elemental. Cuando en el grupo existe una estructura asociativa, hay también socios o miembros de la comunidad, que profundizan en el estudio del dharma o las enseñanzas búdicas. Al mismo tiempo contribuyen trabajando voluntariamente y aportando cuotas económicas regulares para el mantenimiento del espacio, los cursos impartidos o los gastos de los maestros visitantes o residentes.

Las asociaciones budistas se organizan internamente de una forma similar a la de cualquier asociación: se distinguen entre sus socios varios cargos o funciones, como los componentes de la junta directiva, el secretario o el tesorero. Cada escuela se estructura internamente gracias a la relación entre discípulo y maestro establecida desde los grupos locales hasta llegar a la cabeza representante o guía espiritual de todo el linaje. Este vínculo es el esqueleto que vertebra todas las escuelas, es decir, que la relación entre maestro- discípulo proporciona consistencia y estructura interna, es el núcleo de la organización y de la cohesión. A su vez, en ella está la base del aprendizaje y existe de forma intrínseca una relación de confianza.

Todos estos grupos son entidades sin ánimo de lucro que se autofinancian y sustentan sin ninguna ayuda externa, ya sean subvenciones o convenios, con este sistema de socios y cuotas establecidas por los propios miembros. De esta manera hacen frente a los gastos derivados de las rentas de los espacios de reunión, de los gastos de viajes y estancia de maestros visitantes, de los gastos derivados del desarrollo de programas de estudios, del material publicitario de sus eventos, etc. Por tanto, las actividades que llevan a cabo se desarrollan gracias a las aportaciones de sus afiliados, al importe que por ellas pagan los simpatizantes o interesados que las realizan, o bien son pagadas con donaciones voluntarias para contribuir con la comunidad. Entre los monjes y maestros las situaciones laborales son muy diferentes. Sólo en muy pocos casos, y normalmente tras una larga dedicación a esta labor, un maestro o guía puede dedicarse a tiempo completo al oficio religioso, posibilitado esto en ocasiones por su propia situación personal o por su ostentación de un cargo en una asociación de mayores dimensiones, a nivel internacional. También puede darse el caso de que las personas responsables y residentes en un centro puedan contar con una mínima cantidad de dinero de bolsillo, que lejos de ser un sueldo, les permita desarrollar sus funciones en la comunidad y su vida al mismo tiempo.

Los lugares de reunión de los grupos budistas tienen distintas cualidades según las características de la congregación en cuestión y las funciones que cumpla para la comunidad de practicantes. Con respecto a lo que ha quedado definido como centros, es significativo que tan sólo son propiedad de los grupos aquellos que cumplen las funciones de sedes centrales que aglutinan centros locales. Por tanto, la situación más frecuente de los espacios de reunión, casi la mitad de ellos, es la de régimen de alquiler. Se trata de locales que posteriormente son acondicionados por los propios miembros. También se da la situación de la cesión temporal de un espacio para las reuniones por parte de un miembro del grupo. De esta manera, y por iniciativa particular, el grupo puede disfrutar de un local o un domicilio con la única obligación económica de hacer frente a los gastos de mantenimiento y consumo propios de la comunidad. La única cesión municipal efectiva en Andalucía de un terreno a un grupo budista, es el caso de la del suelo donde se encuentra ubicada la estupa de Benalmádena. La construcción de la misma fue afrontada por la propia comunidad budista gracias a las donaciones de simpatizantes y practicantes. Esta edificación es fruto de un proyecto de construcción de este tipo de edificios en Europa, llevado a cabo por el lama tibetano Lapon Tsechu Rimponche. Gracias al encuentro entre éste y el entonces alcalde de Benalmádena, con un papel decisivo del impulsor del centro Karma Guen, la estupa se construye y se inaugura en 2003.

El reducido número de practicantes de los grupos dificulta en ocasiones la necesidad de autofinanciación y, por ello, algunos de nuestros informantes identifican como primera necesidad que en sus comunidades aumente la participación y la asistencia para conseguir una situación más estable en la independencia económica. Para gestionar este tipo de problemas, a veces, encuentran soluciones como la de compartir salas con personas que realizan otro tipo de actividades como masajes, danzas y prácticas terapeúticas. Por tanto, a nivel local, la preocupación por espacios de reunión adecuados a las necesidades de la actividad del grupo y rentas asequibles para mantener su autofinanciación es casi una constante y un punto de coincidencia con las demandas de otras minorías religiosas en Andalucía.

Las relaciones entre los grupos budistas son intensas cuando no sólo comparten el ser seguidores de un mismo linaje, sino también el mismo guía espiritual o maestro, al que normalmente corresponde la fundación de un conjunto de centros. Esta relación intensa, es materializada en la organización de actividades conjuntas, visitas de los maestros residentes, cooperación mutua o retiros. Sin embargo no existen relaciones formales o de trabajo compartido entre los grupos seguidores de distintos linajes o tradiciones; aunque sí se mantienen relaciones a nivel personal y de conocimiento entre los mismos, ya que coinciden en charlas o conferencias de temas que han interesado a miembros de una u otra escuela. En algunas ocasiones contactan para transmitirse información sobre los lugares disponibles para realizar retiros o se envían gente recíprocamente. Es una excepción el caso en el que se celebró la festividad más importante para el calendario budista en Sevilla: la Iluminación de Buda. Durante los años 2007 y 2008 se realizó este acto en el Parque del Alamillo, que reunió a casi todos los grupos budistas sevillanos, tanto de escuelas tibetanas como de zen japonesa o vietnamita. Han tenido lugar otros eventos conjuntos puntualmente como fue la marcha organizada en Sevilla en protesta por los atentados de Birmania en el mes de octubre del 2007 en la que se realizó una procesión silenciosa por la ciudad y donde participaron muchos practicantes budistas de todas las tradiciones y escuelas.

La relación con el entorno que mantienen estos grupos es habitualmente calificada como buena. Mantienen relaciones cordiales con sus vecinos que según los propios informantes es impulsada por rasgos intrínsecos a la filosofía budista y a sus convicciones acerca de la convivencia y el respeto. En ocasiones, sobre todo en los inicios de los grupos, los informantes identificaron recelo o desconfianza y otras veces han sido las propias comunidades budistas las que se han visto aquejadas por problemas de ruido que han dificultado sus actividades. Sus características y el número reducido de miembros favorecen una existencia discreta en el ámbito de la convivencia, e incluso el desconocimiento por el entorno de los grupos de práctica de carácter más íntimo con escasa o poca proyección al exterior. La visita de algún maestro extranjero con el objetivo de impartir enseñanzas supone una excepción por la expectación general que causa. Habitualmente no tienen relaciones estables con las instituciones públicas, al margen de las solicitudes de centros cívicos para organizar conferencias o algún apoyo recibido para actividades exteriores a la comunidad por parte de organismos universitarios o municipales. En general, no son grupos que mantengan relaciones con las autoridades públicas de una forma institucional, ni a nivel municipal ni a un nivel superior. Solamente en algunos casos se contacta con ellas para solicitar espacios para la realización de actividades puntuales informativas como las conferencias. Por el contrario, la relación de estos grupos con entidades públicas como hospitales o universidades es más frecuente; aunque en ocasiones estas asociaciones religiosas no tienen la presencia deseada, en otras incluso se firman convenios de colaboración.

El linaje gelupa es el que más grado de institucionalización comporta si atendemos a las proporciones de registro de sus grupos y a las consecuencias de visibilización y normalización que se deducen de esto. Según nuestros datos dos tercios de sus centros en Andalucía están registrados legalmente y la mitad de estos centros registrados lo hacen como entidad religiosa y la otra mitad como asociaciones en el registro autonómico para tal efecto, tanto en su versión como asociación cultural, como en la de ideológica de base religiosa. A pesar de esto, la situación está en proceso de cambio y se detecta entre estos grupos el interés por homogeneizar su situación administrativa y avanzar en el proceso de normalización como minoría religiosa reconocida con acuerdos con el estado. Para ello existen distintas iniciativas federativas que están en marcha actualmente como la de los grupos guiados espiritualmente por Gueshe Tenzin Tanding. El linaje kagyupa también goza de una situación administrativa altamente normalizada, ya que todos sus centros se encuentran registrados aunque ninguno de ellos lo hace como entidad religiosa sino como asociación ideológica de base religiosa. Por la característica de la formación de los grupos seguidores de este linaje en Andalucía y la existencia de sanghas o grupos de practicantes con carácter privado, éstas no constan como tal en ningún registro y utilizarán la cobertura legal que les prestan los centros con visibilidad pública para la organización de eventos o actividades. En este sentido es una excepción el grupo de práctica de Benalmádena, ya que por gozar de un espacio de reunión tan especial como es la estupa que se encuentra en esta localidad, esta pequeña comunidad sí se encuentra registrada como asociación ideológica a nivel autonómico. Los grupos de la NTK son, de entre los grupos de origen tibetano, los que menos grado de institucionalización gozan en nuestro territorio. Tan sólo la mitad de sus centros tienen una figura administrativa legal reconocida en el momento en el que se terminó el trabajo de campo de esta investigación, aunque los que efectivamente están registrados lo han hecho como entidad religiosa, y no como asociación, lo cual es una diferencia con respecto a los demás linajes o escuelas.

5. Acciones

Las actividades desarrolladas por estos centros budistas son esencialmente de carácter formativo en el caso de los de origen tibetano y centradas en la práctica de la meditación en el de los seguidores de tradiciones zen. Esta será una de las diferencias fundamentales entre ambos acervos, ya que el tibetano prioriza el estudio de las enseñanzas de Buda o dharma para conseguir una transformación personal a distintos niveles. A pesar de esta generalidad, pueden encontrarse distintos grados de estructuración y rigidez de los programas formativos según los linajes, métodos específicos de análisis de las lecturas y procedimientos de evaluación de los niveles de formación. Por otro lado, la actividad regular y principal de los centros de práctica zen a nivel local, o dojos, son las reuniones de meditación. La escuela de budismo zen, tanto en su tradición japonesa soto zen como en la vietnamita, es una escuela eminentemente práctica y donde la meditación cumple un papel central. Por tanto en todos los dojos andaluces existen prácticas de meditación zen semanalmente con una periodicidad y horarios variados según las posibilidades de los integrantes de los grupos. La duración de estas reuniones de meditación suele ser de una hora y media aproximadamente.

Dependiendo del tipo y la función de los centros, atendiendo a sus objetivos y ámbitos de actuación, hemos distinguido dos tipos de comunidades: los grupos locales de practicantes, cuyas actividades se dirigen a su propio entorno; y los que superan este ámbito de actuación y enfocan sus actividades no a la comunidad residente en el municipio sino a foráneos. Porque, a parte de la meditación regular, la otra actividad que caracteriza y es común a todos los grupos budistas son los retiros espirituales. Eso sí, varían los trabajos que se desarrollan, la duración de los mismos o el emplazamiento donde se realizan. Estos retiros o congregaciones de practicantes tienen un reclamo a nivel nacional y también internacional.

Es un rasgo relevante para analizar las actividades, sobre todo de grupos tibetanos, considerar si el centro en particular tiene un maestro o lama residente, o no. En el caso de que sí disponga de un lama que lleve a cabo su actividad en el centro de forma continuada, como es el caso del centro Chakrasamvara de Sevilla o la Asociación Dipamkara de Málaga, la actividad de enseñanza y estudio que caracteriza al budismo tibetano se lleva a cabo con una mayor frecuencia y dirigida por ellos. En el caso de los centros locales en los que no tienen un maestro residente los trabajos se desarrollan de una manera menos intensa. Las reuniones de estudio y de práctica de meditación tienen lugar con menos frecuencia, excepto cuando reciben visitas de maestros tibetanos, momento en el que se intensifica y así mismo se realizan conferencias públicas en instituciones sanitarias o académicas, en centros cívicos o incluso en casas particulares donde tienen lugar charlas de carácter introductorio sobre diferentes temas de la filosofía del budismo. La asistencia a estos eventos puntuales supera la habitual en los grupos locales, ascendiendo a una media de entre treinta y cuarenta personas con las que se contacta de manera personal entre los miembros de los grupos.

Entre los centros andaluces que superan el ámbito local de actuación y enfocan sus actividades a foráneos, se dedican a ofrecer cursos de fin de semana dedicados a las prácticas budistas de meditación y a los retiros que tienen lugar los fines de semana y en épocas vacacionales con una más larga duración. Estos son dirigidos por distintos lamas o maestros, nacionales o extranjeros, relacionados con las distintas escuelas. La traducción de literatura budista tibetana y en esta misma línea los cursos sobre lengua tibetana, sánscrito y filosofía budista en colaboración con fundaciones universitarias son actividades desarrolladas por algunos de estos grupos. También en algunos casos organizan exposiciones de arte budista, se dedican a la edición de revistas u organizan presentaciones de libros.

La actividad social de cara al exterior de la propia comunidad es bastante reducida o inexistente. Desde el Dojo Zen de Sevilla con anterioridad impartieron prácticas zen y conferencias en prisiones pero esta labor no tuvo continuidad. Jikô An ocasionalmente ha tenido contactos con presos que les solicitan ayuda pero tampoco se ha mantenido este trabajo de una forma estructurada. La Asociación Morejona Templo Zen como grupo tampoco realiza ninguna actividad de este ámbito social ni en la asistencia a enfermos, en concreto en trabajos de asistencia en la muerte como ha sido interés de otros grupos budistas. Las actividades sociales realizadas por los grupos budistas de origen tibetano del linaje gelupa suelen centrarse en el ámbito internacional y más concretamente, en proyectos desarrollados en India y Tíbet. En algunos casos se tratan de labores de apadrinamiento de niños de estos países. En otros casos son proyectos de mayor envergadura y dilatación en el tiempo como la construcción y mantenimiento de un instituto de medicina tibetana, un hospital y un espacio de fabricación de medicinas tibetanas. El centro Nagarjuna de Granada, en el momento en el que se realizó el trabajo de campo de esta investigación, estaba implantado el proyecto denominado “Liberación a las prisiones” a través del cual habían contactado con el centro penitenciario de Albolote (Granada) para gestionar la visita de internos al centro Osel Ling de la Alpujarra granadina. La iniciativa, inspirada en experiencias en otros países, tiene como objetivo dar asistencia espiritual, religiosa y personal a intern@s mediante visitas regulares, programas de teoría y prácticas de meditación e intercambio de correspondencia para facilitar materiales de estudio. Este centro también participa en otras acciones del ámbito sanitario centradas en la asistencia a moribundos en el afrontamiento al momento de la muerte y formación a personal sanitario sobre el tratamiento del cadáver.

El impacto de esta religión fuera de Asia ha provocado la aparición de budismos que hablan otras lenguas y que entremezclan las características orientales de origen con las sensibilidades autóctonas, expresadas en lenguas como el español. Tanto la producción escrita de textos como la transmisión de las diversas formas de budismo en otros continentes, implica la adaptación de éstas a contextos socio-culturales muy dispares que tiene como resultado la aparición de nuevos significados asociados a la confesión, a los espacios donde se profesa y también a los distintos tipos de agentes que en ella participan. En el caso analizado pueden detectarse ejemplos al respecto como el frecuente rechazo a identificar al budismo con el concepto de religión. Esta idea adquiere sentido en contextos socio-históricos como en el que viven estos grupos descritos, donde están activas concepciones no-religiosas -post-religiosas o incluso anti-religiosas-, hijas de la modernidad europea pero que en España se combina además con un “tradicional” anticlericalismo. Se basa en el imaginario de la invisibilización moderna de las religiones, todas reducidas a la intimidad, pero que en España se combina con el binomio católico-anticatólico (Díez de Velasco, 2009). Otra de las características particulares de estos grupos y fruto de la adaptación socio-cultural, es la ausencia de templos urbanos, donde existan monjes que ofrezcan sus servicios a la comunidad. Estos espacios son sustituidos por centros urbanos de práctica y estudio budista, en los que es frecuente que los miembros se reúnan para estas actividades, recibiendo sólo de forma esporádica las enseñanzas de lamas o maestros visitantes. Si el grupo madura, puede darse el caso de que consigan tener un maestro residente. Además, también aparece la adaptación del monasterio convertido en lugar de retiros y práctica más intensa, con residentes que asumen diversos grados de compromiso religioso para con la comunidad. Además en estos espacios, los retiros se hacen coincidir frecuentemente con periodos vacacionales o festivos, que muchas veces se corresponden con el calendario de festividades católicas. Sin duda, el fenómeno de la ordenación de monjes occidentales y las diversas transformaciones de la figura del maestro, sería un tema de enorme interés en el que profundizar.

6. Referencias bibliográficas

Cornejo Valle, Mónica. (2010). Religión y espiritualidad ¿Dos modelos enfrentados? Postcatolicismo budista en España. En: Diálogo, ruptura y mediación en contextos religiosos: Actas del 13 Congreso Latinoamericano sobre religión y etnicidad (Granada, 2010). Granada: ALER.

Díez de Velasco, Francisco. (2009). La visibilización del budismo en España. En: Pintos de Cea-Naharro, M. M. (ed.) Budismo y cristianismo en diálogo. Madrid: Universidad Carlos III de Madrid- Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas.

Macías Sánchez, Clara y Salguero Montaño, Óscar. (2010). La fe bahaí en Andalucía. Su implantación en contextos de pluralismo religioso. Gazeta de Antropología [en línea], n. 26, texto 26-21. [Consulta: 12 octubre 2010]. Disponible en: . ISSN 0214-7564.

Mackenzie, Vicki. (1988). Reincarnation: the boy Lama. Londres: Bloomsbury.

Mackenzie, Vicki. (1997). Reborn in the West. The Reincarnation Master. Londres: Haper Collins.

Webb, Russell. (1998). Budismo en España e Iberoamérica. En: HARVEY, P. (ed.) El Budismo. Cambridge: Cambridge University Press.


NOTAS:

[1] Este artículo es uno de los frutos del trabajo realizado en los últimos cinco años en el marco de sucesivas investigaciones que comienzan con Pluralismo Religioso en Contextos de Inmigración, auspiciada por los programas de la Dirección General de Investigación del Ministerio de Ciencia y Tecnología (Plan Nacional I+D+I); así como Las religiones de los inmigrantes en Andalucía por la Dirección General de Políticas Migratorias, Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía. Estas investigaciones iniciales tienen su continuación en Censo y análisis de la presencia y actividades de grupos religiosos no católicos en la Comunidad Autónoma Andaluza (2007 – 2009)y GESDIVERE: Gestión de la diversidad religiosa en España (2009 – 2010), financiadas por la Fundación Pluralismo y Convivencia. Dirigidas todas por Rafael Briones, profesor titular del Departamento de Antropología Social de la Universidad de Granada. Fue presentado un resumen del mismo en el 13 Congreso Latinoamericano sobre Religión y Etnicidad en Granada el 15 de julio de 2010.

[2] El budismo tibetano pertenece a la escuela mahayana o el gran vehículo, que además incluye las enseñanzas tántricas o el camino vrajayana. Es el tipo de budismo predominante no solamente en el Tíbet, sino en Nepal, Bhutan y Mongolia.En el centro del budismo tibetano está la figura religiosa del lama, o guru en sánscrito, guía espiritual en su traducción al castellano.

[3] La última de las cuatro principales escuelas de budismo tibetano que apareció fue la escuela gelupa (la escuela amarilla), fundada en el siglo XV por Tsong- kha- pa (1357- 1459), y cuyo representante más significativo actualmente es S. S. el Dalai Lama. Este linaje enfatiza la estricta disciplina monástica y la convicción de la presencia constante de bodhisattva, el Buda que alcanzó la iluminación a través de la compasión de todos los seres vivos. Este linaje se mantiene dinámico, a pesar del exilio sufrido por la ocupación china del territorio del Tíbet, gracias a que sus monasterios más importantes se reestablecieron en India.

[4] Véase (Mackenzie, 1988) Reincarnation: the boy Lama y (Mackenzie, 1997) Reborn in the West. The Reincarnation Master.

[5] New Kadampa Tradition-International Kadampa Budist Union.

[6]Aunque entendemos y recogemos esta diferenciación, con el objetivo de facilitar la comprensión de la descripción y el análisis que sigue, hemos optado por utilizar el concepto de “grupos budistas de origen tibetano” en el que también están incluidos los seguidores de la NKT.

[7] El linaje kagyu-pa – la escuela blanca- surge en el siglo XI y proviene esencialmente de las enseñanzas de dos maestros: Marpa Chökyi Lodro (1012- 1099) y Khyungpo Nyaljor (978- 1079). Esta escuela enfatiza la práctica tántrica, la cual se transmite de forma oral. La principal característica de la escuela kagyu es el concepto de mahamudra y puede explicarse en la interpretación de los sutras y el tantra. Ambos aspectos de las enseñanzas tienen el objetivo de la comprensión directa de la naturaleza real de la mente. Existen muchas escuelas kagyu [7] pero en Andalucía la única implantada es la escuela karma kagyu, Camino del Diamante.

[8] La estupa es una construcción arquitectónica que representa a los creyentes budistas. No necesariamente está vinculada a un templo aunque sí muchas veces. Representa la mente búdica, tanto en occidente como en el Tibet, se reúnen en su interior restos de enterramientos de grandes maestros, mezclados con pétalos de rosa, mantras escritos en papel… La función más importante de una estupa es recordar a través de un objeto visible la mente búdica. Originariamente en India se levantaban las estupas como monumentos de honra funeraria, en muchas ocasiones conmemorando a grandes reyes que o bien eran grandes practicantes o protectores del dharma y los monasterios. Actualmente no cumple esta función funeraria.

[9] En el relato que sigue a continuación no está incluida la presencia del grupo Soka Gakkai de España, seguidores del budismo japonés de Nichiren. Aunque esta organización está presente con más fuerza en otras ciudades españolas, también fue confirmada una pequeña delegación en la ciudad de Sevilla, aunque sin un espacio público de reunión. Sin embargo, los portavoces nacionales de esta organización no dieron su consentimiento para la participación en esta investigación, y por tanto han quedado invisibilizados en este análisis. Para más información sobre esta organización puede consultarse la página web oficial: http://www.sgi-es.org/sge.php y el trabajo en curso realizado por Cornejo Valle (2010).

[10] El nombre deriva de la palabra en sánscrito dhyana que significa meditación. Esta escuela enfatiza la meditación como el único medio para el despertar espiritual más allá de las palabras o los pensamientos.

[11] El monje Eisai (1215 d.C.) es también considerado el primer defensor del Zen en Japón, aunque la escuela Chan había existido en Japón, desde los primeros años del siglo VI d.C. Las primeras formas del Zen generalmente evitaban el intelectualismo y le quitaban importancia a las escrituras, doctrinas y ceremonias.

[12] La escuela Zen Soto fue fundada por el maestro japonés Dogen en el siglo XIII tras una estancia en China. Junto a la Escuela Rinzai, también heredera del Chan chino, forman las dos escuelas Zen japonesas más importantes.

[13] Los campamentos de verano son retiros realizados en la época estival en el templo de la Gendronnière. Aprovechando el periodo vacacional pueden tener una duración más larga de lo habitual en los retiros zen de occidente y además sirven de lugar de encuentro para practicantes residentes en distintos países.

[14] A principios de los años sesenta funda en Saigon (Vietnam) la Escuela de Servicios Sociales de Jóvenes (SYSS); después fundará la Universidad Budista también en Vietnam.

[15] A su vez, existen dos acepciones del término: la sangha suprema, hace alusión a todos los seres iluminados desde los primeros tiempos. La otra alude a los practicantes que se reúnen para cumplir los objetivos que marcó Buda: estudiar, reflexionar, meditar y practicar juntos.

[16] El concepto de notorio arraigo surge de la ley orgánica de Libertad Religiosa (1980), y es un requisito indispensable para entablar negociaciones con el estado sobre temas de cooperación o financiación pública, derecho a enseñanza religiosa en las escuelas o acceso a los medios de comunicación, por ejemplo. Este nuevo estatus es disfrutado con anterioridad por confesiones como, además de la católica, la religión protestante, la judía, la musulmana, los Testigos de Jehová y los Mormones desde el año 2003.