Número 18. Enero-Diciembre 2011

Juventud e identidad religiosa

Youth and Religious Identity

Francisco Jiménez Bautista

Departamento de Antropología Social.
Universidad de Granada (España).
fjbautis[at]ugr.es

José Antonio Esquivel Guerrero

Universidad de Granada (España)
esquivel[at]iag.ugr.es

Este artículo pretende diagnosticar cómo los jóvenes construyen su identidad religiosa en relación a la asistencia de los oficios religiosos y la religión que profesan. Para ello, presentamos el estudio de los jóvenes de Granada, España (desde los 14 a los 25 años) en la construcción de su identidad religiosa a lo largo de los años 2000, 2004 y 2008, destacando su relación de cómo los jóvenes viven, sienten y perciben su religión. La conclusión a la que llegamos en dicho artículo que es la crisis de valores que están emergiendo en la sociedad occidental conduce a transformar el fenómeno religioso de los no inmigrantes en algo con un fuerte componente de fe, relaciones sociales y símbolos, mientras que los inmigrantes si suelen expresar su religiosidad con bastante frecuencia.


Fecha de recepción: 24/3/2011

Fecha de aceptación: 2/6/2011


Palabras clave: Juventud, identidad religiosa, percepción, contextos religiosos y Granada.


Para citar este artículo: Jiménez Bautista, Francisco y Esquivel Guerrero, José Antonio (2011). Juventud e identidad religiosa. Revista de Humanidades [en línea], n. 18, artículo 7, ISSN 2340-8995. Disponible en http://www.revistadehumanidades.com/articulos/21-juventud-e-identidad-religiosa [Consulta: Lunes, 18 de Noviembre de 2019].


Abstract: In this paper we to diagnose how young people construct their religious identity in relation to the attendance of religious services and religion that they profess. The results obtained are based in a study of the youth of Granada (Andalusia, Spain) whose age is between 14 and 25 years during 2000, 2004 and 2008 to obtain the features about the youth in Granada how y live, feel and perceive their religion. The main conclusion was that the crisis of values emerging in Western societies leads to transform the religious phenomenon of non-migrants into something with a strong element of faith, social relations and symbols, while immigrants tend to express quite often their religiosity.


Keywords: Youth, Religious Identity, Religious Contexts, Perception and Grenada.

Sumario

1. Introducción. 2. ¿Qué entendemos por juventud? 3. Diseño y metodología de la investigación. 4. La percepción de la religión por los jóvenes. 5. A modo de conclusiones finales. 6. Referencias bibliográficas.

Artículo

1. Introducción [1]

Desde inicios de los años 2000 la inmigración en España, se ha convertido en una corriente que ha ido adquiriendo cada vez más importancia y atención tanto por parte de investigadores, políticos y agentes sociales de diferente formación científica, como un interés desproporcionado de los medios de comunicación. Sin duda se trata de un fenómeno nuevo, ya que España hasta no hace mucho tiempo se había caracterizado por ser un foco emisor de seres humanos.

En este contexto, la sociedad española asocia la inmigración con inseguridad, delincuencia y terrorismo, según los últimos documentos elaborados por el Observatorio Europeo del Racismo y la Xenofobia con sede en Viena, de forma que la sociedad española se está volviendo cada vez menos tolerante con los inmigrantes. En España se observa todos los días en la prensa, la televisión y la radio la llegada pateras y cayucos que llegan a las costas de Andalucía y Canarias, e incluso muy esporádicamente como una persona indigente fue sido atacada y prendida fuego (afortunadamente, este hecho no se ha repetido). Además, se está sufriendo el incremento de los partidos de extrema derecha en todo el espacio europeo, que utilizan un lenguaje radical y extremista para sembrar la crispación entre los pueblos, y que suelen manipular a los que se encuentran en situaciones límite, presentándose como salvadores frente a realidades desesperadas (Jiménez, 2009).

Los datos de las encuestas que se han ido realizando en los últimos años reflejan también una tendencia lenta pero al alza de la preocupación por la inseguridad ciudadana –bandas, mafias, etc.- ligando todo este fenómeno a la inmigración. Estas conclusiones y sus asociaciones son muy perniciosas para la percepción del fenómeno migratorio, ya que:

- La inmigración, sobre todo la ilegal, crece constantemente (como se ve cada día a través de los medios de comunicación), aunque en el último año de forma más lenta;

- Qué en la sociedad europea y en las economías de mercado se está produciendo un gran fenómeno de deslocalización de muchas empresas por lo que, a corto y medio plazo, hasta que no se encuentre la alternativa a este problema, seguirá aumentando el desempleo dentro de España y la Unión Europea, por lo que es muy probable que se va a seguir asociando desempleo con inmigración.

- A Europa no solamente llegan inmigrantes del Tercer Mundo sino también ciudadanos de Europa del Este. Estos últimos tienen una buena formación técnica y profesional, capaces de competir por empleos que sí valoran los nacionales. Este hecho también va a contribuir a aumentar el recelo hacia los inmigrantes (la frase ‘quién teme al fontanero polaco’), lo que ha ocasionado que, en algunos países como Francia, aparezca el temor a perder el empleo o al menos a competir de forma más dura con los inmigrantes de los países de Europa del Este, cuando, además, algunos de éstos ya se están integrando en la Unión Europea con plenos derechos.

Más aún, en el caso de España, la inmigración desde el extranjero, dada precisamente esa experiencia emigratoria previa, permite reflexionar sobre las diferentes circunstancias administrativas desde las que la movilidad migratoria se afronta, derivando de ello las facilidades/dificultades a las que se pueden enfrentar los migrantes en el momento de la salida del país de origen y de la llegada al país de destino, dependiendo de su origen y/o ascendencia española (Jiménez, 1997).

2. ¿Qué entendemos por juventud?

Hoy es difícil tratar de definir la juventud con una edad determinada. En estos tiempos de crisis la juventud se ha convertido en un período de tiempo de espera, espera o latencia que sufre el joven antes de asumir las respon¬sabilidades básicas del adulto, esto es, asumir las responsabilidades de tener una pareja estable, de integrarse en la sociedad, asumir el hecho de ser adulto, etc. Este período de latencia puede vivirse desde la pasividad de la ocupa¬ción de un tiempo libre o desde la ac¬tividad de ir asumiendo progresivamente diversas responsabilidades que ayuden a adquirir las responsabilidades de la vida adulta. No obstante, la juventud tiene un elemento que a los adultos se le escapa, que es el futuro.

Para Alain Touraine se puede considerar que la juventud «es una construcción social» (Touraine, 1993); es decir, como la Real Academia considera a la juventud como «edad que empieza en la pubertad y se extiende a los comienzos de la edad adulta» (Real Academia Española, 1992: 1.216); o persona de poca edad. En definitiva, la juventud es uno de los valores constantes de nuestra sociedad. Sin embargo, desde la II Guerra Mundial la industria, consciente de la potencia comercial de la juventud, ha luchado por introducirla dentro de los mecanismos del consumo, dos acontecimientos importantes:

a) La ampliación de la escolaridad obligatoria y el mayor tiempo necesario para adquirir formación profesional en todos los niveles educativos.

b) Los mecanismos de trabajo y las políticas sociales públicas que reglamentan la entrada en el sistema de producción.

Ante esto, los jóvenes constituyen los principales consumidores de la industria cultural (Leite, 1994: 519). Son los consumidores preferidos –junto con las mujeres- de la industria cultural. Ante los dos mecanismos anteriores que se han señalado, como son: la educación y el mundo del trabajo, sería necesario reflexionar: ¿Es el ocio o tiempo libre un lugar de educación? ¿qué es el ocio o el tiempo libre? ¿de qué tipo de educación estamos hablando?

Estos planteamientos han provocado que la entrada de la «juventud» en el mundo de los adultos vaya produciendo una infinidad de teorías, entre las cuales suelen plantearse que los jóvenes son la «nueva clase revolucionaria». Como suele decir Johan Galtung, a lo largo de la historia los jóvenes no han hecho absolutamente nada, y si son estudian¬tes cuando llega la época de los exámenes se encierran y comienzan a estudiar. Es paradójico -como dice Galtung- que todo el mundo tiene en su mente en la revuelta china al estudiante con los brazos levantados pretendiendo parar el tanque; cuando la lucha se realizaba a cinco kilómetros de Tianamen donde se masacraban a obreros que pedían el derecho a estar sindicados. Los productos que solemos comprar a un euro en Occidente no es lo revolucionario, como se plantea con el crecimiento económico de China (Jiménez, 1997).

La situación actual es completamente distinta. La crisis económica ha originado una deserción en masa, un exilio hacia lo individual. Hoy, se rechazan los valores occidentales sin plantear ningún enfrentamiento, recluyéndose simplemente en aquello que anteriormente era visto con sospecha de lo cotidiano, como el placer, las minorías marginales, la naturaleza, la paz, la comuna, el rock and roll, etc., la fuga del fin de semana o los grupos eclesiales-tradicionales que renuncian al componente socio-político.

Los jóvenes saben que el futuro es un concepto abstracto, intangible y, por lo tanto, sin demasiado interés para ellos; sin embargo, hay otros jóvenes que saben que no hay futuro. La diferencia es que unos aspiran a la acumulación del dinero y del poder, el éxito, y los otros al de las sensaciones intensas y el placer inmediato (Gervilla, 1993). Históricamente, la década de los años ochenta para la juventud significó iniciativa. Sin embargo, en los años noventa, la palabra clave ya no es la iniciativa sino el conocimiento y la inteligencia. Por todo ello, la juventud está harta y terriblemente decepcionada debido a:

- La educación que se le ofrece es un absoluto.
- La noche es un artificial paraíso de simple neón reluciente.
- La cultura se centra en una oferta mercantilista de productos descafeinados y homogenizadores de valores y costumbres.
- Las relaciones ya no son interrelaciones sino que se limitan a un simple contacto tangencial y superficial.
- Los militarismos continúan con su ridículo esplendor de la muerte.
- Las tecnologías no son un soporte para una técnica al servicio del hombre., etc.

Hay jóvenes que quieren más. Discrepan. No les satisface el instalarse en una atmósfera de consumo, homogeneizado e impersonal. Gente gris, color asfalto, con estructura de plástico. Ante esto, observamos a jóvenes que quieren potenciar su diferencia, que aman extraordinariamente la pluralidad.

3. Diseño y metodología de la investigación

La sociedad occidental presenta un Estado-nación en crisis que no es capaz de resolver el conflicto de la inmigración, el racismo, la xenofobia, el multiculturalismo, la globalización y la deslocalización y, en especial los conflictos religiosos, etc., como fenómenos que enfrentan al ser humano en una bipolaridad de legales e ilegales, todos ellos con su religión o la falta de ella.

En este contexto, la pregunta es obligada: ¿Cómo externalizamos nuestra religiosidad y su asistencia a los oficios religiosos?

Partimos de la hipótesis de que la tradición emigratoria de España está provocando una nueva forma de percibir y comprender a los «otros», desde opciones religiosas distintas, y por tanto construir nuevos escenarios donde la fe, las relaciones sociales y los símbolos de todas las religiones se respeten dentro de una religión mayoría que no pretenda imponerse a otros credos.

El objetivo que pretendemos realizar en este artículo es el análisis y diagnóstico de los jóvenes de Granada (extrapolable al resto de España), de 14 a 25 años, con el fin de detectar posibles actitudes y comportamientos de rechazo hacia otras religiones.

Para realizar este estudio vamos a utilizar una metodología cuantitativa, que nos aporta el cuestionario estructurado «Actitudes y comportamiento en Granada» (Jiménez, 1997), que comprende 45 preguntas, sólo hemos extractado aquellas que nos permitan conocer mejor la percepción de los jóvenes en la construcción de su identidad religiosa, es decir, su actitud y su comportamiento que corresponde a las preguntas 43, 44 y 45 y que hacen referencia a la condición religiosa de los jóvenes.

No olvidamos que las principales manifestaciones religiosas corresponden a ciudadanos de Marruecos (religión musulmana), Rumanía (religión ortodoxa) y latinoamericanos (religión evangelista). En España se concentran en los últimos años, en especial desde el 2001 al 2009, un total de 5.5 millones de inmigrantes; de ellos, millón y medio son evangelistas en especial de América Latina, un millón de musulmanes en especial de Marruecos y unos 800.000 ortodoxos de población que viene del Este de Europa hacia España, con otras religiones minoritarias, como pueden ser budistas, hinduistas, judíos y un largo etcétera (Castilla, 2011).

En este marco, hemos puesto en práctica la técnica de entrevista que consideramos más acorde para analizar las percepciones y los comportamientos de los jóvenes con relación a las identidades religiosas. Hemos utilizado el cuestionario «Actitudes y comportamientos racistas en la ciudad de Granada», y que utilizamos para analizar tres años que constituyen el cambio de siglo con los años 2000, 2004 y 2008.

Los resultados de estas entrevistas nos permiten un mayor conocimiento de ese «otro», y muchas veces dicha alteridad no es percibida con la suficiente claridad aunque, en este caso, nos permite desenmascarar nuestras actitudes y comportamientos no solamente en el aspecto de la identidad religiosa sino otras variables como son el racismo y la xenofobia.

Además, con las entrevistas pretendemos, a través de la participación ciudadana, concretar y señalar, en primer lugar ¿cómo los seres humanos se enfrentan a estos problemas?, y en segundo lugar la forma de hacerlos partícipes de los problemas de las distintas formas de identidad religiosa. En definitiva, esta forma de pensar y actuar hace posible replantear nuevas maneras de aprender, nuevos conocimientos que no sólo sirvan paran el investigador, sino que además la población que es investigada participe a través de una sencilla fórmula, que creemos imprescindible en este tipo de investigaciones, y que corresponde a la siguiente forma: Investigación = Encuesta + Participación.

CUADRO I. Ficha Técnica
ÁMBITOGranada, capital.
UNIVERSOCon una población de aproximadamente 50.000 jóvenes de 14 a 25 años. Con un incremento de 17 a 27 años de 20.000 estudiantes foráneos.
TAMAÑO DE LA MUESTRA400 entrevistas estratificadas por intersecciones de los distritos y distribuida de manera proporcional al total de la ciudad. Se aplicaron cuotas de sexo y edad a la unidad última (persona entrevistada).
ERROR MUESTRALPartiendo de los criterios del muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95,5% (que es el habitualmente adoptado) y en la hipótesis más desfavorecida de máxima indeterminación (p=q=50), el margen de error de los datos referidos al total de la muestra es de ± 5% puntos.
MÉTODO DE RECOGIDA DE INFORMACIÓNEntrevista a domicilio mediante cuestionario estructurado y precodificado.
TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓNLlevada a cabo por los investigadores con el Programa Informático SPSS/PC +.

FECHA DEL TRABAJO DE CAMPO

Del 1 al 18 de febrero de 2000.

Del 10 al 30 de noviembre de 2004.

Del 1 al 26 de abril de 2008.

En cuanto a las fuentes, conviene apuntar que no es nada fácil, por no decir que es imposible, conocer con certeza un número determinado de inmigrantes, máxime cuando son varias las fuentes posibles de consulta, y cuando la situación de irregularidad es muy frecuente. No obstante, consideramos de primera necesidad un acercamiento a este cómputo, aunque sean muchas las cifras que se pueden barajar y existan entre ellas notables discrepancias.

Por otro lado, son notables las diferencias entre las dos primeras fuentes (Censos de Población y Rectificación del Padrón Municipal de Habitantes), y pueden estar motivadas al menos por dos razones: a) la diferencia metodológica de recogida de datos que existe entre ambas fuentes, a la hora de contabilizar a los habitantes; b) la posible incidencia del proceso de regulación de inmigrantes que tuvo lugar en 1991 y en fechas sucesivas, cuya repercusión no fue recogida por las cifras censales.

El caso de Granada es significativo, ya que a partir de 1991 cuando las cantidades de inmigrantes marroquíes se aproximan más entre sí, y se acercan más a la realidad. En 1992 se registraron en Granada un total de 1.325 marroquíes, que suponen un 24,13% de los extranjeros empadronados en la ciudad, y es con diferencia el colectivo más numeroso seguido de lejos de los de otras nacionalidades, especialmente europeas (Gran Bretaña, Francia, Alemania y Suiza fundamentalmente), si bien en estos casos puede tratarse de hijos de antiguos emigrantes granadinos nacidos en el extranjero. Para este segundo grupo, la variable utilizada tiene que ver con la adscripción de la nacionalidad del país de nacimiento.

En Andalucía como en España, hasta el despegue de la inmigración en el cambio de siglo, el protagonismo pertenecía a los europeos comunitarios de UE-15 y, en menor medida, a los africanos. Sin embargo, a partir del año 2000, nos enfrentamos con un notable diversificación de los lugares de origen (OPAM, 2008).

El colectivo más numeroso lo constituyen los rumanos, con casi el 15% de la cohorte de inmigrantes en España (casi 830.000 personas). El segundo grupo representa a los marroquíes (13%, con 747.000 personas). Todas las demás nacionalidades están por debajo de estas cifras. Los procedentes de Ecuador ocupan el tercer lugar (7%, con unos 395.000), los británicos con el cuarto lugar (7% con 387.000) y los colombianos constituyen el último grupo cuyo porcentaje supera el 5% (289.000 personas) (OPAM, 2008).

4. La percepción de la religión por los jóvenes

La religión ocupa un lugar destacado en la vida de las personas; sin embargo, cada una de ellas la vive, la siente y la percibe de una determinada forma. Es decir, se amalgaman la fe, las relaciones sociales y los símbolos.

Las encuestas realizadas muestran, en primer lugar, una serie de formas de entender la religión que puede calificarse cuando menos de confusas o ambiguas, aún cuando sean bastante comunes. Estas encuestas se han llevado a cabo cada cuatro años durante el periodo comprendido entre 2000, 2004 y 2008. Las respuestas analizadas corresponden a las preguntas (extraídas del protocolo del Observatorio Europeo sobre el Racismo) acerca de la pertenencia a una religión específica, la del nivel de religiosidad y la asistencia a servicios religiosos.

Estas preguntas se han estudiado no solamente en forma global, sino también mediante a la estratificación referida al nivel de ingresos y a la ideología política.

4.1. Análisis de los jóvenes para el año 2000

En primer lugar, hay que destacar que la mitad de los encuestados (51%) se consideran religiosos en el año 2000.

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Sin embargo, casi la mitad (43%) no asiste nunca a los oficios religiosos o solamente en algunas ocasiones al año (32%), posiblemente con motivos de actos sociales (matrimonios, bautizos, entierros, etc.) o similares. Es decir, el 75% de los encuestados no asiste a los oficios religiosos pero casi un 60% se declara religioso, lo que denota una gran contradicción.

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La relación entre ambas variables muestra unos resultados importantes en el año 2000. En primer lugar, las personas que se declaran religiosas son poco practicantes (49.2%), casi el mismo porcentaje (46.9%) que las personas no practicantes. Este hecho, junto a los resultados para ateos convencidos y agnósticos, que parecen menos sorprendentes, incide en el hecho de que la asistencia a los oficios religiosos posiblemente tenga una función preeminentemente social o de otro tipo. También destaca que algunas personas agnósticas, aunque en un porcentaje muy pequeño (1.8%), asisten regularmente a los oficios religiosos.

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Por otra parte, en el año 2000 la religión abrumadoramente mayoritaria en Granada era la católica (80%), seguida por la hindú (12%) aunque, curiosamente, ningún encuestado se declara musulmán. Es posible que en el grupo «libre religión-inconformista» puedan encasillarse a las personas de religión musulmana, aunque aún así su número es muy pequeño (4.3%) para Granada, y su ausencia está apuntando a alguna causa no declarada.

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La estratificación de la asistencia a los oficios religiosos en base a la religión de los encuestados vuelve a incidir en los resultados anteriores. Las personas que se declaran «Católico Romano» asisten a los oficios solamente algunas veces al año (50%) o no asisten nunca (17.9%), frente a los que asisten una vez por semana (27.2%) o más (4.9%), siendo esto último lo que prescribe la doctrina católica, lo que indica que entre las personas religiosas y no practicantes habituales, más de la mitad del total se declaran católicos romanos (67.9%). El porcentaje de personas que se declaran fieles de otras religiones es muy pequeño para obtener conclusiones fiables, destacando que los judíos en Granada no asisten nunca a los oficios, y los hindúes casi nunca (el 71.1% no asisten nunca). Sin embargo los budistas y protestantes asisten varias veces a la semana o varias veces al año, ambas opciones con un 50%.

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4.2. Análisis de los jóvenes para el año 2004

En 2004 se ha vuelto a pasar la encuesta y se han vuelto a analizar los datos. En primer lugar se mantiene el número de personas religiosas, no religiosas y agnósticas aumentando en cambio el porcentaje de agnósticos y ateos.

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De entre estas personas, el 43% no asiste nunca a los oficios religiosos o solamente algunas ocasiones al año (40.4%), por lo que el 83.4% de los encuestados no asiste a los oficios religiosos o lo hace en contadas ocasiones, aún cuando un 48% se declara religioso.

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La relación entre ambas variables en 2004 muestra que las personas que se declaran religiosas son escasamente practicantes (60.2%), un porcentaje mayor que las personas no practicantes (43.9%). Y uniendo esto a las que no van nunca a los oficios religiosos se obtiene que la asistencia escasa o nula es de 74.7% para las personas que se declaran religiosas y 96.9% para las no religiosas. Las personas ateas o agnósticas se comportan como es de esperar en base a su religiosidad. Este hecho, junto a los resultados para ateos convencidos y agnósticos, incíden nuevamente en el hecho de que la asistencia a los oficios religiosos posiblemente tenga una función preeminente social o de otro tipo.

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En el año 2004 la religión abrumadoramente mayoritaria en Granada era la católica (86.6%), seguida por las personas que se declaran de libre religión (9.4%). Ningún encuestado se declara musulmán ni hindú (en 2000 el hinduismo era la 2ª religión), y su ausencia está apuntando a alguna causa no declarada.

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La estratificación de la asistencia a los oficios religiosos en 2004 en base a la religión de los encuestados vuelve a incidir en los resultados anteriores, pero aparecen algunos resultados nuevos. Las personas que se declaran «Católico Romano» asisten a los oficios solamente algunas veces al año (57.3%) o no asisten nunca (24.3%), frente a los que asisten una vez por semana (15.6%) o más (2.8%), siendo esto último lo que prescribe la doctrina católica, lo que indica que entre las personas religiosas y no practicantes habituales, más de la mitad del total se declaran católicos romanos (81.6%). El porcentaje de personas que se declaran fieles de otras religiones es muy pequeño para obtener resultados fiables, destacando que los judíos en Granada asisten a los oficios una vez a la semana, habiendo desaparecido los hindúes y los budistas.

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4.3. Análisis de los jóvenes para el año 2008

En 2008 se ha pasado de nuevo la encuesta y se han vuelto a analizar los datos. En primer lugar, el número de personas religiosas se mantiene en unas cifras similares a los años anteriores (50.4%), aumentando en cambio el porcentaje de agnósticos y no religiosos, disminuyendo en cambio el porcentaje de agnósticos.

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El número de las personas que declaran no asistir nunca a los oficios religiosos se mantiene (43.6%), aumentando un poco las que lo hacen solamente algunas ocasiones al año (48.3%), por lo que el 91.9% de los encuestados asiste poco o nada a los oficios religiosos, aún cuando un 50.4% se declara religioso.

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La relación entre la asistencia a los oficios religiosos y la religiosidad en 2008 muestra de nuevo que las personas que se declaran religiosas son escasamente practicantes (70%), un porcentaje mayor que el correspondiente a las personas no practicantes (44.4%) (ésta tendencia es general en todos los años). Y uniendo esto a las que no van nunca a los oficios religiosos se obtiene que la asistencia escasa o nula es de 85.7% para las personas que se declaran religiosas y un 95.8% para las no religiosas. Las personas ateas o agnósticos se comportan como es de esperar en base a su religiosidad. Este hecho, junto a los resultados para ateos convencidos y agnósticos, vuelve a incidir en el hecho de que la asistencia a los oficios religiosos posiblemente tenga una función preeminente social o de otro tipo.

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En el año 2008 la religión abrumadoramente mayoritaria en Granada era la católica (95%), seguida muy de por las personas que se declaran de libre religión (2.5%). Ningún encuestado se declara musulmán, judío, budista o hindú, religiones que aparecen en otros años. Estos silencios nos llama poderosamente la atención en cuanto va avanzando la década del siglo XXI.

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Los datos que siguen y la estratificación de la asistencia a los oficios religiosos en 2004 en base a la religión de los encuestados vuelve a incidir en los resultados anteriores, aunque aparecen algunos resultados nuevos. Las personas que se declaran «Católico Romano» asisten a los oficios solamente algunas veces al año (57.3%) o no asisten nunca (24.3%), frente a los que asisten una vez por semana (15.6%) o más (2.8%), siendo esto último lo que prescribe la doctrina católica, lo que indica que entre las personas religiosas y no practicantes habituales, más de la mitad del total se declaran católicos romanos (81.6%).

El porcentaje de personas que se declaran fieles de otras religiones es muy pequeño para obtener resultados fiables, destacando que los judíos en Granada asisten a los oficios una vez a la semana, habiendo desaparecido los hindúes y los budistas. Esto se enmarca en lo que Javier Elzo suele señalar: «El descenso del número de españoles que se dicen católicos es constante y sostenido a lo largo de estos treinta últimos años, a la vez que aumentan quienes, de otra forma, se dicen no católicos, sin olvidar al 2% que acaban posicionándose como creyente de otra religión […] Estos datos nos hablan de la persistencia de la ‘marca’ católico en la sociedad española: el 77% de españoles, tres de cada cuatro en números redondos, se dice católico en el año 2007» (Elzo, 2008: 80).

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5. A modo de conclusiones finales

Destacamos las siguientes:

- Primero, los derechos de los inmigrantes parecen depender de que estén cubiertas precisamente determinadas necesidades de estos jóvenes, antes en la sociedad española, en la actual crisis. Este racismo «sutil» o «light» es aquel en el que los jóvenes tienen unas actitudes y unos comportamientos (sentimientos) racistas, pero que no se exteriorizan por distintos motivos (educación, estar mal vistos por la sociedad. En el fondo, es posible que estos jóvenes están desarrollando una doble personalidad de Dr. Jekyl y Mr. Hyde, o la versión granadina basada en la excusa del «depende», «yo no soy racista», «depende» de mi situación personal (económica, profesional, etc.), cómo se pone de manifiesto en la forma de ocultar la religión que profesa, en contradicción con la asistencia oficios religiosos.

- Segunda, la falta de conocimiento del «otro» por parte de la juventud de Granada hace posible no poder construir al «otro» como un ser humano que tiene su propia religión. Un joven que no construye al «otro» no se puede construir a sí mismo, en esferas tan esenciales como son el carácter religioso. Nos construimos todos los días y nos construimos con referencia a ese «otro». La existencia de prejuicios en la construcción de estereotipos negativos, con actitud emocional de personas que se declaran muy religiosas pero que son escasamente practicantes, provoca un fuerte rechazo hacia los musulmanes negando su existencia.

- Tercera, la crisis de valores que está emergiendo en la sociedad occidental conduce a transformar el fenómeno religioso de los no inmigrantes en algo con un fuerte componente de acto social (fe, relaciones sociales y símbolos). En Gran Bretaña, por ejemplo, el perfil general –dice Grave Davis- de la vida religiosa está cambiando. Parece, efectivamente, que un número creciente de ingleses eligen las creencias, pero rehúsan al mismo tiempo las prácticas (Davies, 1996: 147).

- Cuarta, los porcentajes mínimos que se dicen creyentes de otras religiones merecen una reflexión final que va más unida a la técnica que se utiliza, en este caso la entrevista. Estos porcentajes tan reducidos «es una cifra que se repite en diferentes encuestas realizadas por equipos diferentes con variaciones que entran en los límites estadísticos aceptables […] nos atrevemos decir que la cifra de creyentes de otra religión que la católica es claramente superior […] Aquí nos encontramos, en efecto, ante uno de los límites de las encuestas domiciliarias con un universo general: determinados colectivos sistemáticamente quedan infra representados. Es lo que sucede, […] con los colectivos de emigrantes, de los que se nutre de mayor proporción de creyentes no católicos en España» (Elzo, 2008: 80).

- Por último, podemos concluir que las consideraciones religiosas en el tiempo tiende a reducirse en el caso de las religiones minoritarias, mientras que la religión mayoritaria suele convertirse en algo externo y dominante, con los problemas que ello acarrea, en especial de negación del «otro». Esto nos lleva a afirmar que el racismo y la xenofobia está impregnado de forma estructural en los jóvenes de Granada; no obstante, los elementos aislados que destacan a lo largo del cuestionario van a provocar en cierta medida una violencia (directa, estructural, cultural/simbólica), que puede incrementar y externalizar actitudes y comportamientos racistas y xenófobos de la juventud (Jiménez, 2011).

6. Referencias bibliografías

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NOTAS:

1. Reconstrucción y ampliación de la ponencia ofrecida en el 13 Congreso Latinoamericano sobre Religión y Etnicidad: Diálogo, Ruptura y Mediación en contextos religiosos, en Granada, del 12 al 16 de julio de 2010.