Número 26. Septiembre-Diciembre 2015

Una aproximación etnográfica a las medianías de la isla de La Gomera: cultura, economía y movimientos migratorios

An ethnographic approach to mid-altitude settlements on the island of La Gomera (Canary Islands, Spain): culture, economy and migratory movements)

Patricia García Alfonso

Universidad de Granada.
pgaral[at]yahoo.es

El objetivo de este artículo es analizar los modos de vida, adaptación y los cambios sociales en diversos núcleos de población situados en las zonas de medianías de la isla de la Gomera; unos espacios que han mantenido el peso de la agricultura tradicional del campesinado. Desde una perspectiva etnográfica y partiendo de la identificación principalmente de los elementos asociados a los modos de producción y economía doméstica y política, se pretende configurar este universo simbólico. Las principales técnicas de obtención de datos han sido la observación participante y entrevistas semiestructuradas, reconstruyendo las etapas de vida de la población. De esta forma se muestra cómo los elementos de la infraestructura han tenido influencia en las condiciones de vida, aunque han sido los movimientos migratorios y el régimen de tenencia de tierras lo que ha determinado la evolución y la realidad actual de las medianías.


Fecha de recepción: 18/6/2015

Fecha de aceptación: 2/8/2015


Palabras clave: La Gomera (Islas Canarias, España); Cultura; Economía; Campesinos; Emigración; Cambio social


Para citar este artículo: García Alfonso, Patricia (2015). Una aproximación etnográfica a las medianías de la isla de La Gomera: cultura, economía y movimientos migratorios. Revista de Humanidades [en línea], n. 26, artículo 4, ISSN 2340-8995. Disponible en http://www.revistadehumanidades.com/articulos/103-una-aproximacion-etnografica-a-las-medianias-de-la-isla-de-la-gomera-cultura-economia-y-movimientos-migratorios [Consulta: Jueves, 12 de Diciembre de 2019].


DOI: http://dx.doi.org/10.5944/rdh.26.2015.16340


Abstract: The aim of this article is to analyse lifestyle, adaptation and social change in various mid-altitude settlements on the island of La Gomera, areas in which traditional subsistence farming still prevails. In our attempt to construct this symbolic universe, we have taken an ethnographic perspective, focussing primarily on aspects related with modes of production and the domestic and political economy. Our main sources of data were participant observation and semi-structured interviews, which were used to reconstruct the different stages in the life of each settlement. This has enabled us to reflect how infrastructural factors have influenced living conditions, though the evolution and present-day reality of these mid-altitude settlements have been shaped by migratory movements and land ownership.


Keywords: La Gomera (Canary Islands, Spain) ; Culture ; Economy ; Peasants ; Emigration ; Social change

Sumario

1. Introducción. 2. Contextualización de la isla: Medianías, propiedad de la tierra y movimientos migratorios.3.Cultura, ecología y economía tradicional campesina.4. Metodología. 5. Elementos culturales y estrategias de adaptación: los discursos de la población. 6. Conclusiones 7. Bibliografía.

Artículo

1. Introducción

La cultura como forma de vida integra múltiples dimensiones. En su uso más amplio se entiende como el modo de vida de un grupo humano e incluye su repertorio de creencias, valores y símbolos. Dentro de la corriente antropológica que ubica la cultura como ámbito central y específico, autores como Geertz (2006) centran la importancia de los aspectos simbólicos como identificadores de determinadas culturas a nivel local, y como la interpretación de sus contextos simbólicos tienen que realizarse en ese marco específico. La dimensión histórica, por tanto, no está fuera de esta concepción ya que para poder entender la cultura en su totalidad es necesaria la comprensión del recorrido que ha llevado. Es precisamente en esta línea donde Wolf resalta el hecho de que la humanidad constituye un conjunto de procesos múltiples interconectados y acertadamente expone que no es posible comprender esas conexiones si no se comprenden las conexiones políticas y económicas que generaron y mantuvieron estas conexiones (Wolf, 2014:466).

En esta perspectiva, el concepto de cambio social se manifiesta para dar claridad a todo aquello que altera el ordenamiento cultural y, en este caso, nos aporta un marco comparativo entre el pasado y el presente.

Hobsbawn insiste en que muchos elementos viejos son la base para construir nuevas tradiciones pero teniendo en cuenta también los elementos que se construyen o se reformulan (Hobsbawn, 2012:10). En la identificación de estos cambios, Maurice Godelier plantea el interés por analizar los procesos de transición tanto en las dimensiones globales como en las locales. Analizar estos procesos sirve, por tanto, a su vez para comprender los mecanismos de funcionamiento y transición de las sociedades, sus jerarquías y sus funciones (Comas, 1998:39)

Lo cultural, por tanto, no puede disociarse de lo ecológico, lo económico y los demás factores sociales tal y como destaca Dolors Comas en su libro sobre antropología económica (1998); y es, en este empeño de analizar todo este entramado de elementos, desde donde parte esta investigación. Desde este enfoque holístico de la antropología surgen una serie de interrogantes: ¿Cómo ha sido la adaptación al medio por parte de la población? ¿Cuáles han sido los modos de producción y cómo se han modificado a lo largo del tiempo? ¿Cuáles han sido los elementos principales de la superestructura? ¿Cómo eran las relaciones sociales?

Este artículo profundiza a lo largo del tiempo en la estructura de las relaciones sociales y productivas de la población situada en las medianías de la isla de la Gomera, conocidas como “Alturas del Norte” e integradas por el Cedro, la Palmita, los Aceviños y Meriga; todos estos núcleos de población están situados íntegramente en la zona del Parque Nacional de Garajonay. Desde una perspectiva etnográfica, el objetivo de este artículo es establecer la interrelación entre los sistemas de producción y adaptación al medio por parte de la población, conocer y analizar cuáles han sido los procesos de cambio social que han incidido en los diferentes ámbitos, tanto los relacionados con elementos de la infraestructura (modos de producción) como con la estructura en relación a la economía doméstica y política principalmente

Para ello, partiendo del marco marxista que desarrolla Godelier y del materialismo cultural (Harris, 1982:67-70) con el patrón universal de los sistemas socioculturales, este marco teórico permitirá comprender la clasificación de los elementos de las medianías a través de los componentes de la infraestructura, estructura y superestructura. La importancia del análisis centrado en la historia, permitirá a su vez, entender el presente desde el pasado, y las aportaciones de la ecología cultural Steward (2001) harán entender las relaciones con el medio.

Para llevar a cabo este trabajo se ha tenido en cuenta la población que ha vivido toda su vida en las zonas, estructurando la información en etapas de vida, lo que permite establecer un marco comparativo.

El artículo se estructura en seis apartados: Partiendo de la concepción de la cultura se continúa después, en el apartado dos, con una descripción general de la isla, para definir, posteriormente, el término de medianías que son las unidades de observación en las cuales se ha realizado el estudio etnográfico, con especial referencia al sistema de tenencia de tierras. Posteriormente se analizan los principales conceptos teóricos que nos sirven para ubicar las relaciones de la antropología con la economía, adaptación al medio y campesinado, basándonos en autores como Eric Wolf o Steward entre otros. En el apartado cuatro, se analiza la metodología con las entrevistas semiestructuradas realizadas, desde el inicio del trabajo de campo en el año 2001 y 2014. En el apartado quinto se presentan y analizan los discursos de la población en referencia a sus formas de vida y cambios sociales en las diferentes etapas de vida. Las conclusiones, en el apartado sexto, permiten identificar y analizar las relaciones entre los elementos de los sistemas socioculturales.

2. Contextualización de la isla: medianías, propiedad de la tierra y movimientos migratorios

La isla de la Gomera, con una superficie aproximada de 373Km2 y una altura máxima de 1.487 metros sobre el nivel del mar, se encuentra situada al oeste de Tenerife, sureste de la Palma y Noreste del Hierro. Presenta una serie de características propias del Archipiélago Canario; en su parte occidental una vertiente norte abrupta y escabrosa con terrenos más suaves hasta cierta cota en el sur; después del Hierro es la segunda isla más pequeña del archipiélago. Para proteger el ecosistema de laurisilva fue declarado Parque Nacional de Garajonay en el año 1981 y, posteriormente, Patrimonio de la Humanidad en 1986. Este parque protege cerca de sus 4.000 ha de un ecosistema singular declarado también reserva de la Biosfera en el año 2012.

Esta isla está dividida en seis municipios: Agulo, Alajeró, Hermigua, San Sebastián, Valle Gran Rey y Vallehermoso; cuenta con una población total según el último censo de población de 2011 de 21.680 habitantes; es, por tanto, una isla enormemente abrupta con profundos barrancos y desniveles que han marcado muy directamente a la población que vive en ella.

Es precisamente en las zonas de medianías donde se desarrolla parte de este trabajo de campo; el concepto de medianías en Canarias se conoce por ser zonas de altura media en una clara oposición a los cultivos de exportación situados por lo general en cotas inferiores a los 300 metros. El cultivo de medianías se asocia en Canarias a una agricultura que ha mantenido el mayor peso de la cultura tradicional del campesinado, con una baja capitalización y con un alto aporte de trabajo humano en un sistema de explotación directa (Rodríguez Brito, 1992:71)

El interés etnográfico del estudio de las medianías de la isla, y en concreto de estos núcleos de población se centra en diferentes aspectos:

  1. Estas zonas están situadas casi íntegramente en las zonas protegidas del parque Nacional, lo que conlleva un uso tradicional del bosque y una relación directa con el medio.
  2. Interés por analizar las características de una población que se dedicaba principalmente a una agricultura de autoconsumo.
  3. Se trata de zonas con una gran despoblación y aislamiento.
  4. Son zonas contempladas dentro de planes de desarrollo.

El recorrido para la selección de esta zona conocida como “Alturas del Norte” se inicia en el año 2001, tras el análisis y búsqueda de documentación sobre la isla en general y tras el estudio de un Plan integral de actuación publicado en el año 1988 por el Ministerio de Obras públicas y Urbanismo. Esta publicación, El Ecoplán para la isla de La Gomera fue elaborado por la Fundación para la Ecología y la Protección del medio Ambiente. Nace como un estudio interdisciplinar y con el objetivo de ser un plan integral que contemple los diferentes enfoques tales como los económicos y ecológicos para establecer, finalmente, propuestas de actuaciones de mejora de la isla.

En este plan, y a través de cartografías temáticas, se divide la isla en catorce zonas según características más o menos homogéneas a nivel demográfico, socioeconómico y ecológico (Ecoplán, 1988:243); una de estas zonas es la unidad de observación que hemos adoptado.

Hay que destacar que la decisión de seleccionar "Alturas del Norte" es simplemente un criterio de unificación dentro del objetivo de la investigación que son las medianías. El interés principal es su definición como medianías; el resto, es un criterio de estrategia operativa para centrar las zonas de investigación, aunque, en este caso, la homogeneidad al encontrarse todos los núcleos de población en zona de Parque Nacional ha pesado para su elección. Posteriormente, en el año 1996, el Gobierno de Canarias diseña un Plan Especial de Actuación en las medianías de la isla para mejorar las condiciones de vida de la población entre otros objetivos, seleccionando de estas catorce zonas del Ecoplán siete que se encuentran situadas íntegramente en medianías; de hecho, en el inicio de este trabajo de campo en el año 2001, se estaban desarrollando actualmente algunas de estas actuaciones en las diferentes zonas de la isla.

Para poder tener una visión global de la población agrícola y de la que vive concretamente en la zona, es necesario hacer un recorrido histórico para entender parte de la situación de la población en referencia a: 1. Régimen de tenencia de tierras y 2. A la ubicación de la población en las medianías.

Aunque el objetivo de este artículo no sea realizar un análisis histórico del señorío, siendo la perspectiva de análisis fundamentalmente antropológica, sí es necesario entender parte de los procesos históricos y la evolución que han condicionado a la población respecto a la propiedad de las tierras, puesto que parte de este sistema de propiedad se verá en los discursos de la población.

Los señoríos históricos de Canarias, en la Gomera y en el Hierro, en las Canarias Occidentales, arrancan desde la Baja Edad Media hasta principios del siglo XIX, periodo en el cual se incorporan al estado por decisión de las Cortes de Cádiz. Es en esta época en la cual se van a abolir los señoríos jurisdiccionales y a convertir los territoriales en propiedad privada, aunque esta medida no llegará hasta 1837 (Díaz Padilla y Rodríguez Yanes, 1990: 26). Por tanto, será tras la desamortización del siglo XIX cuando las propiedades del señorío y de propios sufrieron una importante fragmentación que marca las bases de las divisiones de tierras que prevalecen hoy en la isla. Así, por un lado, las tierras quedaron divididas en las de minifundio y microfundio en las medianías (400-800 m. de altitud) en las cuales se llevó a cabo esta agricultura de subsistencia (papas, legumbres, algunos frutales), complementada en algunos casos con algo de ganadería y, por otro, las grandes parcelas en las desembocaduras de los barrancos y en las lomadas, dedicadas en la mayoría de los casos a la agricultura de exportación.

Hasta bien entrado el siglo XX, la isla de La Gomera presentaba una actividad económica fundamentalmente agrícola, siguiendo con los modelos de agricultura de subsistencia y de exportación, y es, en estos pequeños núcleos dedicados al primer tipo de agricultura, donde las medianías se ubican y, por tanto, centraremos el análisis de la población.

En este punto, en relación a la actividad económica principal, hay que destacar que, las relaciones de producción semifeudales que quedaron en la isla se mantuvieron hasta épocas relativamente recientes, y es aquí donde la medianería tiene un objetivo central en la explicación de parte de las relaciones de producción en estas zonas de la isla.

Existe otra realidad en las medianías que es el problema de la despoblación de estas zonas. Sin entrar en profundidad en el tema de los movimientos migratorios, es necesario hacer referencia a la gran crisis demográfica entre los años 1940 y 1970. Los años cuarenta y cincuenta muestran ya el agotamiento del modelo económico de La Gomera, no hay trabajo para los habitantes de la isla y la población absoluta queda estancada. Esto supone una importante emigración dado el fuerte saldo vegetativo, que incluso tendrá máximos históricos con la caída de la mortalidad. En los años sesenta el cambio de modelo económico va a afectar a los espacios marginales y va a provocar el abandono de las actividades productivas y un incremento de la población en las áreas metropolitanas y turísticas (Burriel de Orueta, 1982:194-195).

La emigración, por tanto, ha sido un rasgo estructural de La Gomera; entre 1870 y 1940 la mayor parte de la población emigraba a Cuba, siendo una emigración de varones, jóvenes y solteros. En la segunda etapa, la de transición (1940-1960), la emigración en la isla tenía como destino, fundamentalmente Venezuela teniendo una estructura por sexos, edad y estado civil parecida a la tradicional. Sin embargo, a partir de los años sesenta la emigración tiene como destino Tenerife, ubicándose una gran cantidad de población gomera en determinados barrios, como es el caso de san Isidro, o Taco. Las características de esta emigración serán diferentes, marcadas por una emigración más de tipo familiar, matrimonios, igualdad entre hombres y mujeres y menores con sus padres (Burriel de Orueta, 1982:209-219).

Actualmente la concentración de la población se encuentra en la capital San Sebastián o en la zona con gran desarrollo turístico como es Valle Gran Rey. Si hasta el año 1975 la población era más rural en referencia a su actividad económica es, sobre todo, en términos globales, a mediados de los años noventa, cuando se desarrolla y adquiere más importancia el sector terciario.

Las zonas de medianías van quedando más despobladas y el abandono de las tierras es muy visible, residiendo una población con edad avanzada y con más necesidad de recursos asistenciales.

En el trabajo de campo realizado se comprueba que, los datos de población no se corresponden con la realidad; es el caso, por ejemplo, de los Aceviños. La población que vive fija en la zona es mucho menor; sí se constata que hay familias que pasan temporadas de verano en la zona pero que viven de forma permanente en otras zonas de la isla e incluso en Tenerife.

Tabla 1. Evolución de la población

ZONAS

Población

2014

2013

2012

2011

2010

2009

2008

2007

2006

2005

2004

2003

2002

2001

Zona 1. Alturas del Norte

El Cedro

20

24

30

32

28

30

30

29

28

26

26

26

28

27

La Palmita

49

47

50

49

51

49

44

43

38

38

38

39

36

139

Los Aceviños

70

80

83

87

72

77

81

81

58

61

68

72

37

31

Meriga

28

29

31

33

33

33

30

33

35

38

38

38

38

nc

Fuente: Elaboración propia según datos INE padrón municipal

Las medianías, por tanto, presentan unas características muy definidas marcadas por un fuerte aislamiento, condicionadas por su medio, con una economía de autosubsistencia y enormes dificultades en el pasado. Partiendo de una fuerte interrelación con el medio ambiente que no puede pasar desapercibida, los sistemas y modos de producción se han mantenido de padres a hijos; los movimientos migratorios han sido cruciales en sus trayectorias de vida, y algunos elementos culturales relacionados con antiguas tradiciones han pervivido, dotando a la población de elementos de identidad propios que aún hoy persisten.

3. Cultura, ecología y economía tradicional campesina

El concepto de cultura entendido como una serie de procesos que construyen, reconstruyen y desmantelan elementos culturales, en respuesta a determinantes identificables tal y como define Eric Wolf (2014), es parte de la deconstrucción de los diferentes elementos culturales de la estructura que vamos a analizar. Se parte, por tanto, de este concepto a través de la identificación del modo de vida que incluye los elementos materiales, ideacionales y sociales de estos núcleos de población así como elementos relacionados con modos y formas de producción, estructura familiar y organización política entre otros.

Teniendo en cuenta que en cualquier sociedad el número de estructuras culturales aceptadas y usadas es extremadamente grande, esto requiere un difícil proceso analítico para establecer las relaciones que tuvieran entre sí (Geertz, 2011:301). En esta línea Geertz comenta que el mundo está poblado de clases concretas, de determinadas personas que están positivamente caracterizadas y, los símbolos que definen esas clases, se construyen históricamente y son socialmente mantenidos. La cultura, por tanto, se entiende como una ciencia interpretativa en busca de significaciones (Geertz, 2011: 20); y es en este desentrañar las estructuras de significaciones, lo que constituye parte del análisis de las medianías.

El concepto de estructura, se entiende como concepto analítico del estudio de las relaciones sociales que contribuyen a la reproducción social, y partiendo de que la localización es parte de su estructura, esta distinción es debatida por Susana Narotzki en su argumentación sobre comunidad local y estructura social (Narotzki, 2001:43). La autora define que toda práctica está localizada en espacio y tiempo pero que, a su vez, no lo está, porque se inscribe en un proceso histórico y en un conjunto de relaciones translocales que la desbordan, haciendo, por tanto, referencia a las relaciones que las comunidades campesinas pueden tener con la sociedad global.

La importancia, a su vez, para el análisis cultural de los diferentes elementos de una comunidad nos lleva a incidir, tal y como comentan Wolf (2014), Roseberry (2014), Berger y Luckmann (2011) entre otros, en la relevancia de conocer la historia que nos permitirá constatar los diferentes cambios sociales, ya que, además, cada cultura es única y tiene su propio recorrido.

Wiliam Roseberry, en su artículo sobre economía política analiza la investigación que llevaron a cabo autores como Mintz o Wolf en relación al proyecto sobre Puerto Rico, en los años 40, estableciendo la separación que estos autores tuvieron de Steward y destacando la importancia de los rasgos característicos de la historia cultural. Las comunidades locales eran entendidas como productos de varios siglos de procesos sociales, políticos, económicos y culturales interrelacionando lo local con los grandes procesos de formación de imperios y estados (Roseberry, 1988:163). En este artículo, Roseberry resalta la importancia de autores como Wolf por constituir la culminación de la perspectiva de la historia cultural, ya que posibilita la lectura tanto desde una perspectiva de las teorías del sistema-mundo o como un texto de las teorías de los modos de producción (Roseberry, 1988:173).

En este sentido, Wolf destaca por su defensa de una historia entendida a escala global y que permite trazar interconexiones entre diferentes pueblos y naciones; es desde esta misma línea desde donde parte el argumento de Narotzki (2001) en referencia a las relaciones con la sociedad global. El texto de Wolf (2014) equilibra las relaciones entre la expansión de la economía de mercado y la periferia, destacando cómo en determinadas áreas la contribución de estos pueblos ha sido muy importante en la creación de nuevas formas sociales y culturales.

Wolf destaca que la antropología necesitaba descubrir la historia para poder explicar por qué el mundo moderno llegó a ser lo que es; por tanto y desde su perspectiva, los criterios de la antropología deben ser repensados y orientados históricamente (Wolf, 2014: 9). En este intento de establecer las interrelaciones entre los múltiples elementos que definen lo que han sido y son las medianías en la isla de la Gomera, la tesis central de Eric Wolf sobre el concepto de la humanidad como un total de procesos múltiples interconectados, sirve de guía para analizar desde una perspectiva etnográfica el pasado y presente de las mismas.

Resulta clarificador el análisis que hace el autor sobre los tres grandes intentos de traspasar, como él comenta, los linderos del microcosmos. Uno de ellos hace referencia a la obra de Redfield, el cual, según Wolf, no pudo explicar los procesos económicos y sociales que daban forma a la sociedad. El segundo intento por generar una construcción teórica tuvo lugar con la obra de Steward y fue criticado en sus niveles de integración sociocultural, puesto que no dicen nada según Wolf sobre los procesos que generan las estructuras, ni sobre sus características ni sobre el contenido de sus partes. Por último, el tercer intento tomó la forma de un renacimiento del evolucionismo, dentro de los cuales los evolucionistas, negaron tener interés en la historia de las sociedades y los difusionistas, negaron estar interesados en la matriz ecológica, económica y social, política e ideológica, en cuyo seno se transmitían, en el tiempo y en el espacio, las formas culturales (Wolf, 2014:28-29).

Otro elemento determinante en el estudio de estos núcleos de población lo constituye el concepto de medio ambiente, ecología o entorno, dada la situación de la población analizada en este artículo en una zona protegida de Parque Nacional. Desde el ámbito de la antropología ecológica, o ecología cultural, interesa tener en cuenta la perspectiva culturalista, la cual enfatiza el papel de los sistemas cognitivos, de las normas y de los símbolos en la relación que establecen los seres humanos con la naturaleza, esta perspectiva es diferente a la que establece la perspectiva neoliberal basada sobre todo en el concepto de escasez (Comas, 1998: 124).

Dentro de los antecedentes de la ecología cultural Steward (2001), insiste en la necesidad de relacionar los rasgos del entorno con los de la cultura, planteando el tema de las adaptaciones al medio.

Steward entendía la ecología cultural como un problema y un método a la vez incluyendo en él, las interrelaciones entre el entorno y los sistemas de explotación y producción, estudio de los sistemas de comportamiento relacionados con la tecnología y el análisis de la influencia que estos sistemas ejercen en la cultura (Martínez Veiga, 2012:351) Steward fue muy criticado por, entre otros aspectos, tratar la producción como un proceso meramente técnico sin tener en cuenta las dimensiones sociales y por rechazar la contextualización histórica (Comas,1998:129); no obstante resulta esclarecedor la interrelación entorno/sistemas de explotación para analizar ámbitos en los cuales el medio condiciona las formas de vida e introduce elementos culturales muy definidos.

Julian Steward (2001) precisamente criticaba el que la antropología le hubiera prestado más atención a la cultura y a su historia, olvidando el entorno; será, sin embargo, parte de la crítica que se le hace al realizar el efecto inverso, centrando sus argumentos en la importancia del medio. Su análisis presenta ideas muy clarificadoras a través de los procedimientos que establece en la ecología cultural, afirmando la necesidad de un enfoque holístico que tenga en cuenta factores demográficos, estructuras de parentesco, posesión de las tierras, entre otros para comprender las interrelaciones con el entorno.

A partir de la década de los sesenta el concepto de ecosistema será fundamental y se pondrá el énfasis en la comprensión de la adaptación al entorno y de los mecanismos reguladores que producen ese ajuste; aquí aparecen antropólogos como Rappaport (1956) o la arqueóloga Betty Meggers (1976) con su publicación sobre la Amazonía, un paraíso ilusorio, basándose en el concepto de adaptación de cinco tribus del Amazonas.

Desde una perspectiva marxista autores como Godelier también aporta su concepción respecto al medio e insiste en que es importante analizar las percepciones del entorno por parte de las poblaciones que viven en él porque suministran las claves interpretativas para entender su propia lógica productiva. La noción de adaptación por parte de Godelier hace referencia al hecho de las distintas estrategias inventadas por el hombre para explotar los recursos de la naturaleza y para hacer frente a las constricciones ecológicas que pesan tanto sobre la reproducción de los recursos como de su propia reproducción (Godelier, 1989:22).

Constituye un concepto importante para el trabajo de investigación sobre las medianías la racionalidad económica de Godelier ya que cada sistema económico y social determina un modo específico de explotación de los recursos naturales y de empleo de la fuerza de trabajo humana y, en consecuencia, determinan un buen y mal uso de los recursos (Godelier, 1989: 63).

Otro de los conceptos importantes, es la definición que utiliza Godelier sobre los procesos de transición, entendiendo que las fases de transición constituyen épocas de excepcional importancia en la vida de las sociedades. Para Godelier, y de aquí parte la importancia del concepto para esta investigación, el analizar los procesos de transición, es, pues, intentar medir las partes de azar y necesidad que den cuenta de la aparición del desarrollo, de la desaparición en el tiempo, de los sistemas económicos y sociales y su eventual reemplazamiento por otros sistemas que les suceden (Godelier, 1987: 5). Esta teoría, según Dolors Comas, tiene su crítica por ser excesivamente economicista, a pesar de la insistencia de Godelier en que todos los dominios sociales están interrelacionados (Comas, 1998:67).

En un intento de comprimir y resumir las tendencias teóricas que se han utilizado para el estudio del campesinado, algunos de cuyos autores se han comentado anteriormente y puesto que el objeto de esta investigación es el marco rural de las medianías, nos sirve para esta clarificación y concreción el artículo de Encarnación Aguilar sobre los “Campesinos” (Aguilar, 1996:119-123). En este sentido la autora destaca las siguientes tradiciones:

  1. La tradición marxista, ya que se analiza el papel del campesino en la transición del feudalismo al capitalismo, con especial referencia a la ausencia del valor del trabajo como mercancía junto a la teoría de la renta de la tierra que distingue el sistema económico campesino.
  2. La vieja tradición de estudios Campesinos, la cual sintetiza la preocupación no sólo teórica sino política de lo que sería “el problema campesino”; aquí estarían los marxistas ortodoxos viendo como seguro el proceso de destrucción y subordinación de la economía tradicional a la industria, y los populistas representando la vía alternativa a la desaparición del campesinado con autores como Chayanov.
  3. La tradición sociológica representa una nueva dirección que, alejándose de las preocupaciones económicas y políticas, concebirá a los campesinos como arquetipos de un mundo rural en oposición al mundo urbano, con autores como Tönnies o Durkheim entre otros. En esta tradición nos encontramos a Redfield con sus patrones de asentamiento de lo rural y urbano y su concepto de “comunidad Folk” como tipo ideal de pequeña comunidad, basada en la tradición oral y dotada de homogeneidad social, concepto muy criticado y cuestionado.
  4. La Nueva escuela de estudios de campesinos en la cual convergen nuevas posiciones materialistas de antropólogos y sociólogos con la tradición de estudios rurales de la Europa oriental; lo local deja de constituirse en el marco de análisis para integrarse en el de sociedad nacional. Autores, como Wolf o Mintz en estudios sobre comunidades campesinas Mesoamericanas, Hobsbawn, o Shanin desde la historia y la sociología como más relevantes dentro de los estudio del campesinado.

A partir de esta etapa, las aproximaciones teóricas irán partiendo desde las teorías marxistas con autores como Godelier y autores que se interesan por la desaparición o permanencia del campesino dentro de la capitalización de la agricultura o las posiciones descampesinistas que sostienen su proletarización en la mercantilización del mundo rural (Aguilar, 1996:123).

Godelier define el modo de producción como el conjunto de estructuras sociales compuesto por fuerzas productivas y relaciones de producción y por otro por relaciones sociales, políticas, jurídicas e ideológicas, siendo necesario para el análisis de los modos de producción hacer un inventario de las diversas formas de producción.

Hay que destacar que Godelier considera la utilización de términos de "primitivos" y "campesinos"que hace Eric Wolf o Sahlins como vagos, ya que estima que en el seno de las sociedades sin clases no existe la explotación del hombre por el hombre, ya que existen múltiples formas de desigualdad, poniendo como ejemplo, entre hombres y mujeres, entre las generaciones de producción, etc. Godelier considera, por tanto, que estos antropólogos han intentado definir las sociedades primitivas y campesinas pero evitando la carga ideológica habitual de estos términos. Los campesinos para Godelier no constituyen una sociedad o subsociedad utilizando los términos de Redfield, sino una clase dominada y el rol de esta clase difiere según las relaciones de producción que la hacen depender de la clase dominante (Godelier, 1976:297).

Eric Wolf centrará la importancia de la historia desde la antropología y ha sido capaz a través de sus obras de trazar las conexiones entre comunidades, pueblos y naciones, así mismo y en referencia a sus publicaciones sobre el campesinado. Para Wolf la unidad de grupo de campesinos no es solo una organización productora, sino que forma también una unidad de consumo. El concepto de economía campesina lo utiliza con la característica de Chayanov en las cuales, lo primero que destaca es que la economía del campesino es una economía familiar y difiere de la economía capitalista. Tres criterios parecen fundamentales para definir los campesinos como tipo social, 1.Dedicación básica a la producción agrícola 2. Control efectivo de la tierra 3. Orientación básica a la subsistencia (Martínez Veiga, 2012: 259).

Partiendo de las aportaciones de la antropología económica, y considerando la perspectiva que utiliza Eric Wolf para poder comprender el presente a través de la evolución en el pasado y analizar la interrelación de lo local con lo global, se analizarán los sistemas socioculturales de los núcleos de población de las medianías, teniendo como base los principios teóricos del materialismo cultural de Marvin Harris.

La estructura universal de los sistemas socioculturales se basa según Marvin Harris en las constantes biológicas y psicológicas de la naturaleza y en la distinción entre pensamiento y conducta y entre las perspectivas etic y emic; así pues, establece cuatro componentes, la infraestructura, la estructura y la superestructural conductual etic y la superestructura mental y emic. Este marco teórico del materialismo cultural da prioridad a formular y probar teorías en las que las variables infraestructurales son los principales factores causales (Harris, 1982).

Constituye, por tanto, la base del análisis de la información obtenida, la utilización del patrón de los sistemas socioculturales de Marvin Harris. El objetivo principal es establecer una estructura organizada e interrelacionada de cada uno de los elementos, dentro del estudio de las medianías.

En las categorías de análisis se han tenido en cuenta los siguientes elementos:

Tabla 2. Categorías de análisis

Zona/Patrón Universal de los sistemas socioculturales (M.Harris)

El Cedro

La Palmita

Los Aceviños

Meriga

Infraestructura

 Modos de producción

Tecnologías y prácticas empleadas

Alternativas y complemento a la agricultura/ganadería/artesanía/comercio

Tecnologías de subsistencia

Relaciones tecnoambientales: Los bancales y las carboneras

Relaciones de producción

Alimentación: Tipos

Los molinos como sistema de explotación

Alternativas a la producción agropecuaria: Desarrollo rural

Modos de reproducción (concepto amplio de reproducción). Demografía, natalidad, mortalidad. La realidad social histórica establece condiciones para su continuidad.

Estructura

Economías doméstica

Estructura familiar. Relaciones familiares

Organización producción

Intercambio y consumo

División del trabajo doméstico

Economía política

Organización de la producción

Intercambio/relaciones sociales

División del trabajo

Clases jerarquías(propiedad de la tierra)

Percepción de la zona a nivel político/principales problemas

Superestructura

Superestructura conductual

Arte, música y danza

(instrumentos musicales, el baile del tambor, romances y cantares)

Actividades religiosas(las romerías)

Superestructura mental

Reglas

Valores

Creencias

Símbolos

Mitos

Otros datos

Percepción del cambio etapa infancia-madurez

Demandas de la población actualmente

Los movimientos migratorios y su influencia en la estructura, infraestructura y superestructura

Fuente: Elaboración propia según Patrón Universal de sistemas socioculturales de Marvin Harris (1982)

4. Metodología

La importancia de la metodología cualitativa utilizada se justifica por la necesidad de un contacto directo con la población rural basada en los objetivos de la investigación, lo cual nos suministra las claves interpretativas para analizar la realidad social en las medianías. Partiendo de un enfoque etnográfico nos interesa mantener una estrecha interacción con los sujetos estudiados, a los que se observa en su entorno natural y prestar atención a sus propias motivaciones y categorías.

La investigación se ha realizado basándose en técnicas de trabajo de campo intensivo mediante observación participante y entrevistas semiestructuradas basadas en un protocolo previamente establecido. Así mismo, toda la información se complementa con fuentes secundarias y análisis de datos estadísticos para construir este universo simbólico a través de los testimonios directos de la población.

El tratamiento de la información se ha realizado a través del análisis de contenido, segmentando toda la información obtenida en categorías de análisis que han proporcionado las interrelaciones entre los diferentes elementos.

Se han realizado un total de 21 entrevistas en la zona, atendiendo principalmente a personas que tienen su residencia habitual en los núcleos de población “Alturas del Norte”, teniendo en cuenta variables sociodemográficas y de actividad económica y partiendo a través de las etapas de vida, infancia, madurez y época actual. El total de entrevistas se ha distribuido de la siguiente manera:

Tabla 3. Entrevistas realizadas

ZONAS MEDIANÍAS

Núcleos

Entrevistas 2014

Entrevistas 2001

Alturas del Norte:21

El Cedro

1

1

La Palmita

2

5

Los Aceviños

4

3

Meriga

2

3

Fuente: Elaboración propia

En la primera fase (2001) se realizaron en la zona 12 entrevistas a la población que residía de forma estable en estos núcleos; posteriormente (2014) se amplía la información en la misma zona en 9 entrevistas, estando centrado este artículo exclusivamente en "alturas del norte" (véase tabla 3).

El guión de entrevistas se dividió en dos amplios bloques, uno sobre ámbito familiar y actividad económica y un segundo bloque sobre relaciones sociales, costumbres y tradiciones. Toda esta información iba estructurada dentro de las etapas de vida partiendo de infancia y juventud, y la etapa de madurez, considerando ésta última como el momento en el cual formaban sus propias familias. Un tercer bloque hacía referencia a la percepción que tienen sobre la situación actual de la zona y a los cambios en general partiendo de toda la información anterior y, por último, un cuarto bloque centrado en el desarrollo turístico rural de la zona como alternativas a las actividades tradicionales.

En este punto, toda la información referente al primer y segundo bloque permitió establecer comparativas e identificar elementos culturales claves en el análisis, tanto a nivel de infraestructura como de estructura en las medianías. Por otro lado, la percepción de la población en la época actual y en las entrevistas realizadas en la primera etapa permitió identificar las demandas de una población que cada vez necesita más recursos; así mismo nos proporciona también un contraste y una comparativa con las vivencias del pasado. El tema del desarrollo del turismo rural no aporta información muy relevante ya que la mayoría de estos alojamientos están en manos de propietarios que no viven en la zona o incluso en propiedad de personas totalmente externas a ellos; no obstante, se pueden extraer algunas conclusiones a esta alternativa de actividad económica, siempre teniendo en cuenta que el envejecimiento de la población es muy extremo y que el relevo generacional se establece fuera de este ámbito rural.

5. Elementos culturales y estrategias de adaptación: los discursos de la población

Las zonas de medianías en las cuales se ha centrado este artículo presenta una distancia muy pequeña en relación a las zonas protegidas del Parque Nacional de Garajonay; esto ha marcado las actividades tradicionales de la población. Las restricciones establecidas con la ley de protección del parque han limitado parte de los modos de vida de una población que ha vivido de la agricultura y ganadería; y, a su vez, esto ha propiciado una conservación del bosque y una limitación de las construcciones, que en algunos casos se manifiestan excesivas por parte de la población. La lentitud de permisos administrativos, las negativas de obras, y un fuerte aislamiento entre otros elementos, han marcado el pasado y actualmente el presente de la población.

Las primeras anotaciones en el trabajo de campo en el año 2001, evidencian las dificultades de una zona alejada de los núcleos principales de población, con carreteras estrechas y algunas en mal estado, ausencia de comercios, población envejecida y bancales abandonados, entre otros elementos. La cercanía al Parque Nacional de Garajonay con una masa forestal abundante, mezclado con núcleos de población aislados y caseríos en el fondo del barranco, propicia una imagen rural en contraste con las zonas centrales de la isla y con un gran atractivo natural.

Estoy en la zona de Meriga (...) y pegado al bosque hay algunos castaños, moreras y al fondo del barranco lo que hay son cultivos, casas aisladas... a mano derecha voy bajando y voy viendo bancales, palmeras y casas abandonadas (Notas de campo, agosto 2001).

Los núcleos de población en los cuales se ha realizado el trabajo de campo, son zonas alejadas de los grandes centros de población, siendo La Palmita la que presenta más cercanía a un municipio como es el caso de Agulo.

El análisis de contenido de las entrevistas realizadas a la población, tal y como se ha comentado en el apartado sobre la metodología, se centra en hacer un recorrido de los modos de vida de la población desde su infancia hasta la época actual, estructurando la información y sus elementos como si de un puzzle se tratara a través de la infraestructura, estructura y la superestructura. El interés parte de utilizar la información suministrada por la población que ha permanecido toda su vida en la zona (con intervalos de movimientos migratorios) puesto que ellos pueden suministrar las claves interpretativas de las formas de vida y sus principales cambios. La principal información es la referente a sus etapas de infancia (generalmente población nacida entre los años 30 y 40), lo que recuerdan con sus padres, que eran las etapas más duras en términos de condiciones de vida y, por tanto, es la más extensa.

5.1. Datos sociodemográficos de la población entrevistada

Como dijimos anteriormente se han analizado 21 entrevistas realizadas a la población en los diferentes núcleos. En el año 2001 se realizaron en esa zona 12 entrevistas, 50% hombres y 50% eran mujeres; en el año 2014, se realizan 9 entrevistas como parte de un trabajo de campo que se ha extendido posteriormente a otras zonas de medianías de la isla. En el año 2014 se entrevistaron 5 mujeres y 4 hombres, siendo el total por sexo en las entrevistas realizadas en 2001 y 2014, un 52% mujeres y un 48% hombres.

Por intervalos de edad, en las entrevistas realizadas en el año 2001, el principal rango de edad estaba situado entre los 60-64 años en un 41%. De las entrevistas realizadas en el año 2014, la población entrevistada estaba situada en un 44% en el intervalo entre 75-79 años.

El envejecimiento de la población en estas zonas es evidente, y parte de los planes de desarrollo establecidos en el año 1996 por el Gobierno de Canarias como El Plan de Actuación Especial para La Gomera, constataban la problemática de envejecimiento de la población, pérdida de población además de abandono y hundimiento de actividades agropecuarias, entre otras problemáticas. La realidad constatada durante el trabajo de investigación en la zona confirma esta realidad que trece años después ha experimentado muy pocos cambios.

5.2. Modos de producción y de reproducción

La producción en las zonas de medianías se desarrollaba bajo condiciones muy duras; la mayoría de la población trabajaba en algunos casos sus trozos de tierras además de trabajar para los señores de algunas zonas de la isla; es lo que se conoce como medianeros. Este sistema de relaciones de producción en la isla propiciaba una dependencia hacia los señores a los cuales tenían que darles la mitad de todo lo que producían.

Y vine en el año 65, y es que para poder hacer esta casa, para comprar unos terrenos para comprar un quintal de papas porque antes había amos y había que llevarles la leche, el cochino y si tenías una niña bonita la tenías que tener de criada para ellos (Entrevista P7).

La agricultura era fundamentalmente de subsistencia, y por el gran número de hijos que solían tener las familias (entre 6 y 10 hijos) daba únicamente para autoconsumo. Los cultivos eran principalmente cultivos de huerta basado en coles, millo, trigo, centeno, papas, judías etc. Si había algún excedente se intentaba vender aunque casi todos los entrevistados coinciden que era para la casa.

Yo recuerdo en la época de mis padres, poco se vendía porque éramos seis hermanos y lo que se cogía se comía (Entrevista A1)

Otra de las actividades en las cuales prácticamente toda la población realizaba en la zona eran las carboneras, como un medio alternativo a la producción agrícola, para conseguir dinero con el cual poder comprar alimentos básicos como azúcar o aceite entre otros. La población cargaba tanto leña como carbón a pie, recorriendo largas distancias hasta Agulo o Hermigua para poder venderla. Tenían problemas para venderlo fuera de donde lo había recogido como manifiestan algunos entrevistados.

Porque aquí no había nada más que carbón y leña, que era el único recurso que había; luego tenías el guarda local detrás , la guardia civil o el otro, a mí personalmente el guarda forestal me quitó el carbón tres veces (…) sacabas permiso aquí pero tenían que consumirlo en el pueblo al que pertenecías pero como en Alajeró nos lo pagaban mejor más entonces optabas por eso, pero el guarda te esperaba en el lindero arriba y te lo quitaba (Entrevista A3).

En relación con la explotación del bosque, y su relación con el medio, la población utilizaba los bancales (construcciones de piedra en forma de terraza) para poder aprovechar todos los terrenos susceptibles de cultivo. En esta zona pueden encontrarse en los fondos del barranco, aunque existen otras partes de la isla donde alcanzan alturas considerables; constituye una adaptación y modificación del medio y un elemento cultural identificativo de la isla en relación a los medios de producción.

La agricultura se complementaba con algo de ganadería, cabras, vaca o cerdos, para el consumo en la casa; normalmente casi todos los hogares hacían queso y la carne era para momentos muy puntuales, relacionado en muchos casos con actividades religiosas, o ritos de paso.

Los viejos cogían las chácaras y tambores (...) había dos o tres cosecheros que llevaban vino, el que tenía un trozo de carne lo llevaba y lo llevaba frito, y allí se armaba el jolgorio padre (Entrevista A3).

En relación con la producción había un elemento destacable tanto como medio de subsistencia como por su importancia para la alimentación de la zona; estos elementos eran los molinos de agua. Normalmente la población tenía un molino de mano en cada hogar pero las cantidades de millo y trigo que molían eran muy pequeñas. Las familias optaban por llevar su grano para los molinos de agua que estaban funcionado en aquella época y normalmente se pagaba, en dinero o con el cereal. En este aspecto se observa como las propiedades de los molinos de agua determinaban e influían en las relaciones de producción, ya que constituían una alternativa de subsistencia unida a un tipo de intercambio.

En este caso era de mi abuela, el de aquí, y los otros eran públicos, había un señor que cobraba una maquila, la maquila es el tamaño del cuadro ese que tú ves ahí,eso es una maquila que cobraban de gofio, era mejor en gofio que en dinero, que era peseta y media (Entrevista A3).

Tenía como tres molinos de agua (...) ponía el millo en una torva y hacían el gofio (…) y cobraban por maquila y por medio almun (Entrevista P2).

La alimentación de la población en la época de infancia de los entrevistados, se basaba principalmente en los productos de la agricultura, queso, gofio y en momentos muy puntuales algo de carne. El gofio ha sido un elemento indispensable en la alimentación; se elaboraba con trigo y millo tostado y molido, normalmente se hacían pelotas de gofio si podían con leche o con agua y eso era parte de la alimentación, en otros casos simplemente disuelto en la leche.

El pescado se obtenía en muchos casos por medio del trueque; se cambiaba fruta y otros productos por pescado normalmente de la zona de la rajita, en muchos casos recorriendo largas distancias para conseguirlo.

(...) se molía gofio y se comía, y se iba a buscar también porque aquí no daba para todos, había que ir a Hermigua a buscar millo y cambiarlo por ajo ( Entrevista A1).

Aquí de siempre será el gofio el alimento de toda la vida, el gofio, el portaje, trozo de queso seco y un vaso de vino (Entrevista A3).

Otro de los elementos que se utilizaban para subsistir complementando con el resto de actividades agropecuarias era la artesanía; estos núcleos de población tienen gran cantidad de artesanos; en muchos casos sus padres, trabajaban en la madera fabricando utensilios, tanto para animales, como para cocina, o instrumentos musicales, como las chácaras. Esta tradición familiar en muchos casos ha pasado de padres a hijos y en la época de sus padres constituía un complemento a los sistemas tradicionales de producción.

En referencia a su padre, siendo él también artesano en la actualidad (---) "trabajaba sobre todo morteros, arados, yugos, astias para saltar, aquí poca gente la utiliza" (Entrevista A4).

El textil era muy importante; en muchos casos se utilizaba la lana de las ovejas, y normalmente había algún familiar que hacía ropa, o jergas, normalmente para la casa.

Cortaban la lana de las ovejas, la lavaban, la secaban, la cardaban y con un uso y una caña la hilaban y con el hilo hacían las traperas que entonces eran de lana (Entrevista A1).

De sacos no me acuerdo, se tejía para hacer las mantas, las traperas…yo todavía guardo de mi abuelo… mis recuerdos se quedan aquí  (Entrevista P2).

Hay que destacar que, algunas familias que tuvieron la oportunidad de compaginar sus trabajos en la agricultura con trabajos en la construcción, a pesar de la dureza en esos años, podían complementarlo, por ejemplo, con trabajos en la construcción de presas.

En referencia a su padre (...) "los hombres salían a buscar un sueldito, mi padre por ejemplo trabajó en la presa de lidia por medio duro, y en la del chorro (...)" (Entrevista A6)

En referencia a los modos de reproducción y concretamente a los aspectos demográficos, hay que destacar, principalmente, la alta tasa de natalidad que había en los años 30 y 40; familias con gran número de hijos, en algunos casos entre ocho y diez hermanos. La reproducción, entendida de una forma más amplia (Narotzky, 2004) como el movimiento a través del cual una realidad social histórica establece condiciones para su continuidad; esto se traduce, en este caso, en el mantenimiento a través de elementos como los modos de producción o los propios de la supraestructura, entre otros, que se conservan a través de padres a hijos.

Se constata que, la crianza de los hijos era muy dirigida por la mujer ya que en muchos casos, los padres de los entrevistados emigraban a Cuba y posteriormente a Venezuela, y las mujeres seguían atendiendo el ámbito familiar, además de los cultivos y animales. Este punto puede hacer referencia a la importancia en las relaciones tanto familiares como de vecinos en el apoyo para la crianza de los hijos. Por otro lado, en relación al parentesco, al ser zonas relativamente cercanas y con menos población, era muy frecuente los matrimonios entre primos tal y como reflejan varios de los entrevistados/as.

Bueno, aquí se dio mucho, casarse entre primos, éramos primos, los abuelos en este caso, mi abuelo y el abuelo de ella eran hermanos de padre (...) el padre de este con la madre de este, este que te digo se murió, son primos hermanos (Entrevista A3).

5.3. Economía doméstica y política

Las familias en la etapa de infancia de los entrevistados se dividían las tareas tanto agrícolas como de cuidado de los animales. Frecuentemente el discurso de la población remite a edades muy tempranas en las cuales tenían que ayudar en los trabajos, quedando relegado el tema de la educación a un segundo plano. Sí se constata la existencia de escuelas a las cuales se podía ir algunas horas, pero no se puede afirmar con seguridad que todos los niños estuvieran escolarizados, debido a las necesidades de las familias para subsistir. No obstante esto deja una línea abierta para profundizar tanto en el tema de la escolarización como en la división del trabajo por sexo.

No, mi padre no emigró, los hijos sí, después yo me fui en el año 57 con trece años, me fui a trabajar a La Palma, nueve horas trabajando para ganar cinco duros (Entrevista A3).

En referencia a cómo se vivía (mujer): "Mal, comías poco y estabas mal vestido. No había escuela, nos dejaban ir a una que había lejos, de vez en cuando, no mucho porque había que guardar los animales, había que recoger la comida de los animales. Teníamos que trabajar desde que teníamos diez años" (Entrevista A1)

En referencia a qué trabajo hacían sus padres: "Mi madre en casa en los terrenos, y mi padre donde hubiera" (P2)

Las personas entrevistadas, en su etapa de madurez cuando ya formaban sus familias, en muchos casos, tenían que enviar posteriormente a sus hijos a los pueblos para poder ir al colegio, y volvían sólo los fines de semana, es el caso de familias en el Cedro.

"(...) los niños estudiaron aquí, luego en Hermigua, luego en Vallehermoso, los cinco días en la semana, el viernes venían y el lunes se volvían a ir (Entrevista P2).

Un tema muy importante en relación a la economía doméstica era el intercambio como estrategia de supervivencia, dada la escasez, en determinados periodos de algunos alimentos, y fundamentalmente en la etapa de infancia de los entrevistados. El trueque como forma de intercambio era una práctica muy habitual; en muchos casos se cambiaba pescado seco por frutales, y también por millo.

Estableciendo diferencia con el trueque, los dones entre familiares y vecinos eran también frecuentes, constatando la obligación de dar, recibir y devolver. Según Marcel Mauss, este sistema de prestaciones totales en el que los individuos y los grupos intercambian todo entre sí, constituye el sistema económico y de derecho más antiguo que podamos concebir (Mauss, 2009:237). En las medianías, por ejemplo, el "dar" fuerza de trabajo para la construcción de casas, era una ayuda muy frecuente, tanto para temas de construcción como en la producción agrícola, estableciéndose fuertes lazos entre los habitantes; así mismo, este hecho también se producía con diversidad de productos.

Es muy frecuente el hacer algo de pan, o recoger papas o algún pequeño excedente de queso y llevarlo a las familias, y en algunos casos también a no familiares.

Aquí nos relacionábamos como una familia que éramos todos, de los que no éramos familia no había sino la casa esa de los Padrones (...) si la familia quería hacer una casa, ayudábamos todos a cargar materiales (Entrevista M1).

La gente se quería más que hoy, si no tienes gofio, te dejo gofio, (...) no te digo que no hubiera pelea. Si no tenía sal, vente a casa de tu tía, si se hacía pan de casa, mi madre le mandaba a mi tía (...) y ellas hacía lo mismo y entre vecinos igual (Entrevista A1).

Con respecto a la propiedad de la tierra, la actividad agrícola estaba determinada por relaciones de producción semifeudales como la medianería y estas relaciones perduraron hasta época relativamente recientes; muchas de los entrevistados manifiestan que trabajaban para los señores de Agulo o de Hermigua. Tras las desamortizaciones del siglo XIX las propiedades del señorío quedaron con una importante fragmentación que marcó la situación parcelaria que se conoce actualmente.

Esta enorme pobreza, unida a situaciones de presión demográfica, escasa diversificación y las adversas condiciones geográficas entre otros factores, propició enormes movimientos migratorios, expuestos por la población en sus discursos. En los años 40 la situación era insostenible al combinar presión demográfica y débil estructura económica (Burriel de Orueta, 1982:194)

Haciendo referencia al trabajo de sus padres: "En el monte, trabajando, vendiendo carbón y haciendo de to mi hija. Pasando miserias y tormentos" (Entrevista P2).

Los movimientos migratorios, desde mediados de los años cuarenta hasta los sesenta, estaban dirigidos a Venezuela, principalmente y posteriormente, a partir de los sesenta, al sur de Tenerife donde trabajaban en las tomateras. También hubo movimientos a otras islas como La Palma o el Hierro para trabajos en la construcción. Anteriormente a Venezuela, muchos de los padres de las personas entrevistadas fueron a Cuba, entre los años 1870 a 1940, a trabajar entre otras ocupaciones, en la caña de azúcar.

Con estos movimientos migratorios, en los cuales las familias quedaban hipotecadas, y que duraban normalmente años, la población enviaba dinero con el cual poder comprar tierras que en algunos casos eran las que les trabajaban a los señores y se hacían sus casas. En general la emigración de los años 40 fue una emigración masculina y joven, quedando las mujeres al cargo de la casa, de los hijos, de los terrenos y animales.

No, yo fui a Venezuela, el que se fue a Cuba fue mi padre (...) yo me fui cuando tenía veinti tantos, porque era para comprar fincas y ahora tenemos que dejarlas abandonadas para que todo el mundo las coja porque ya estamos viejos y nuestros hijos están allá en Tenerife (Entrevista M4).

"(...) entonces me casé en el año 50 y después me fui para Venezuela en el año 53 y estuve 12 años" (Entrevista P7)

Estos movimientos migratorios, fueron constantes, en las etapas de infancia (población entrevistada mayoritariamente nacida entre los años 30 y 40) en relación a las vivencias de sus padres y en las de madurez, en relación a la misma población entrevistada cuando tenían sus propias familias.

5.4. Superestructura conductual y mental

Las manifestaciones musicales, conjuntamente con bailes, han sido elementos culturales de la población que han acompañado tanto a las actividades religiosas como a las festivas en general; con frecuencia, de forma espontánea, se realizaban en las explanadas de las medianías. Los instrumentos musicales más importantes en la zona son las chácaras y los tambores, así como el baile del tambor que, en muchos casos, su aprendizaje ha pasado de padres a hijos, constituyendo elementos de identidad propia y compartida en general en la isla. Los romances también tienen un lugar destacado en los cantares y es compartido por diversos núcleos de población.

Hablando de fiesta de San Juan "la gente iba bailando, no sacaba comida, bailaban hasta la hora que le pareciera y luego se iba cada uno para su casa. Ahora se saca más comida, después se empezó a bailar en la casa de alguien que tuviera una casa más larga, se bailaba y se cantaba"(Entrevista A1)

Las fiestas que más se celebraban eran San Juan, San Pedro, la fiesta del Cedro, había gente que también iban andando a las fiestas de Chipude, San Isidro que es la fiesta de los Aceviños, con una ermita nueva que se inauguró en el año 1999.

Hubo también cambios en alguna de las fiestas como la del Cedro, en la cual tras un incendio, se prohibió parte del recorrido y acceso por estar directamente ubicada en el Parque Nacional de Garajonay.

Los buenos bailes que se hacían, venían de todos lados, la víspera (...) sacaban la virgen hasta el caserío, luego descansaba y de ahí hasta arriba, y la fiesta hasta la noche, se hacían piñas asadas y nunca se quemó nada. Mira... todas nuestras ilusiones nos las quitaron luego acá (Entrevista C1).

En relación a costumbres y rituales, la población ha hecho referencia a algunas de ellas: cuando se moría una persona de la familia había que rezar todas las noches y cuando Jesús resucitaba le tapaban los hierros a las cabras para que no hicieran ruido.

Eso era respetado, la gente aquí era muy... cuando Jesús resucita teníamos que taparle los hierros a las cabras, pa que no hicieran ruido, en semana santa no se podía ni comer carne ni hacer bulla ni nada, no se podía cortar nada, cuando yo era pequeña no se hablaba alto (Entrevista A1).

En referencia a las bodas, iban a Hermigua a casarse y volvían cantando por los caminos, no destacando ningún elemento crucial en los nacimientos. Otra de las reglas, en relación a los modos de producción, era la costumbre de marcar un leño caído como propio y ese ya nadie lo tocaba, esto incide en la importancia que tenían los productos del bosque para la subsistencia, evitando, así, posibles conflictos.

Tabla 4. Entrevistas según datos sociodemográficos y emigración familiar

N.

Núcleo

Sexo

Edad

Emigración

Ocupación

1

El Cedro*

F

78

No. Sus tíos a Cuba

Agricultura

2

El Cedro

F

50

No

Hostelería

3

La Palmita*

F

74

Sus padres a Venezuela

Agricultura/su abuelo tenía molino

4

La Palmita*

F

81

Padres/ marido. Vive en Venezuela

Agricultura

5

La Palmita

M

60

Emigró al Hierro

Sus padres/negocio/molino/comercio

6

La Palmita

F

58

Emigro a Venezuela

Agricultura y ganadería

7

La Palmita

F

60

Su marido a Venezuela

Agricultura

8

La Palmita

M

56

Venezuela

Agricultura/construcción

9

La Palmita

F

65

No

Agricultura

10

Los Aceviños*

F

69

Hermanos a Venezuela

Comercio/agricultura

11

Los Aceviños*

M

78

Sur de Tenerife. Tomateras. La Palma

Agricultura/Construcción

12

Los Aceviños*

M

71

A la Palma

Comercio propio

13

Los Aceviños*

M

57

Sur de Tenerife y padres Tenerife y La palma.

Agricultura/Construcción/ artesano

14

Los Aceviños

F

80

Sur Tenerife tomateras

Agricultura

15

Los Aceviños

F

50

Sur de Tenerife

Comercio y agricultura

16

Los Aceviños

F

60

No

Comercio/agricultura

17

Meriga*

F

77

No

Agricultura

18

Meriga*

M

79

Hermanos a Venezuela

Agricultura

19

Meriga

M

60

Sí, a las Palmas y el Hierro

Agricultura/ artesano

20

Meriga

M

75

Su padre a Cuba, él Venezuela

Agricultura/artesano

21

Meriga

M

82

Venezuela

Agricultura

Fuente: Elaboración propia. Entrevistas 2014-2001

* Entrevistas realizadas en 2014

6. Conclusiones

El análisis de la información obtenida en la zona de medianías conocida como "Alturas del Norte", marca la evolución de una población fundamentalmente agrícola, desde los años treinta y cuarenta a través de su infancia y hasta la actualidad. La información de esta población presenta unas características socioeconómicas y culturales muy definidas.

El análisis de contenido de las entrevistas realizadas dibuja las formas de vida y los cambios sociales en una zona de medianías de la isla de La Gomera. En esta línea, el concepto de habitus de Bourdieu (1997) como principio generador de prácticas distintas y distintivas y a su vez, clasificatorias, nos sirve para entender los esquemas engendrados por la historia a través de las prácticas individuales y colectivas.

La influencia teórica del marxismo en autores como Godelier o del materialismo cultural, a través del patrón de sistemas socioculturales que utiliza Marvin Harris, han servido para establecer y analizar los elementos dentro de cada sistema y conocer las interrelaciones entre ellos.

La escasa importancia, sin embargo, que presta Godelier a la historia, no impide utilizar parte de su teoría y complementarla con las concepciones que utilizan algunos autores como Eric Wolf (2014) en relación a la importancia de la historia y a la interconexión con los procesos múltiples.

Se constata en las etapas de infancia de la población entrevistada que, las formas de vida en las medianías, vienen en parte, determinadas por elementos dependientes de la infraestructura. El peso de los modos de producción en el total del sistema tiene, como elementos principales, parte de las dificultades del medio y su adaptación al mismo. La escasez de recursos provoca alternativas a la producción agropecuaria como estrategias de subsistencia. Estas estrategias van, desde la producción de carbón para la venta, al trueque de determinados productos, pasando por la artesanía relacionada con la fabricación de utensilios.

A su vez, la infraestructura, en relación a los modos de reproducción, en sentido biológico, ejerce una influencia importante, a través del crecimiento demográfico, a partir de los años cuarenta, al impulsar grandes movimientos migratorios. Estos movimientos tendrán sus consecuencias dentro de la propia infraestructura, pero también en la economía doméstica, a través de cambios en la estructura familiar, en la organización y división del trabajo e incluso en las jerarquías y clases sociales.

No obstante, y contrariamente a la tesis que sostiene Marvin Harris sobre el principio de la primacía de la infraestructura (Harris, 2013: 142) será, en esta etapa de la población, en la que los elementos de la estructura, a través de las jerarquías relacionadas con la propiedad de la tierra, definan y condicionen la vida de la población, tanto en relación a la búsqueda de alternativas a la producción agropecuaria como en las relaciones medioambientales y en la explotación de recursos en general.

La interrelación de las clases jerárquicas relacionadas desde la época del señorío y que han condicionado, entre otros hechos, la propiedad de la tierra y las fragmentaciones de la misma, han propiciado un efecto crucial en los modos de producción. Las relaciones de producción estaban directamente condicionadas en esta etapa de la vida por la medianería, lo que abocaba a la población a una enorme pobreza, al no tener tierras propias y tener que dar la mitad de toda la producción. Este hecho, unido a la escasez de recursos, sin otras alternativas económicas y en determinadas épocas de presión demográfica, llevó a la población a procesos migratorios continuos.

 En esta etapa de la vida se observa que no es solamente la infraestructura la determinante en todo el sistema de relaciones entre los diferentes elementos, sino que a su vez se establece una relación inversa y de mayor influencia de la estructura sobre los elementos de la infraestructura.

Las salidas de la población entrevistada principalmente a Venezuela (a partir de los años cuarenta), tuvieron como efecto un mayor peso sobre la mujer y sus familias, y un cambio, por tanto, en la división del trabajo y en la organización de la producción. Probablemente se produjo un refuerzo en las relaciones sociales y familiares e incluso un efecto en los sistemas de clases, lo que abre nuevas vías de investigación.

 La población que emigraba (en esta etapa de vida de madurez), mediante el envío de dinero, hizo posible, en muchos casos, la compra de viviendas y terrenos, y por tanto alivió la dependencia de la explotación de tierras para otros, teniendo su influencia en las mismas clases sociales y produciendo un efecto llamada de impulso a favor de la emigración.

Así mismo, otras actividades económicas relacionadas con el medio pierden importancia, se abandonan, o son prohibidas por la protección del parque; son las referentes a las carboneras o a la ganadería que ya tenía que estar estabulada.

En los modos de reproducción, si el concepto lo consideramos desde una perspectiva más amplia como movimiento a través del cual una realidad social histórica establece las condiciones para su continuidad, en los términos utilizados por Narotzky (2004), nos encontramos con dificultades en esa reproducción. Los movimientos migratorios, han producido, entre otros efectos, el no retorno de población a las medianías, con los consiguientes efectos en la totalidad del sistema.

La diversificación de las actividades económicas en etapas adultas de esta población, también provoca una dirección hacia actividades como la construcción o servicios quedando relegada la agricultura a un complemento de la economía doméstica. Aun así, la agricultura ha sido la actividad principal en la isla hasta fechas todavía recientes.

 Las mejoras de las condiciones de vida y de las comunicaciones provocaron que, en estas etapas, la población compaginara diversidad de actividades, complementado agricultura, comercio o construcción. La reproducción en relación a su continuidad estaba en parte asegurada por la población que iba y venía de Tenerife o de otras islas, y las familias que se quedaban mientras se mantuvo la emigración a Venezuela.

Los elementos relacionados con la superestructura han permanecido como parte de la identidad cultural y, además, en algunos casos, han pasado de padres a hijos. Las modificaciones en algunas actividades religiosas en la zona han sido reflejo, en unos casos, de normativas y leyes, y en otros, han sido procesos que ha experimentado la propia población pero protegiendo el núcleo central de las fiestas.

La utilización de instrumentos tradicionales como las chácaras, el baile del tambor o los recorridos que se hacen a la Virgen cuando se saca en procesión constituyen parte de estos elementos festivos. Estos acontecimientos reúnen a la población que vive en la zona, con la que en su día emigró, acudiendo también personas de otras zonas de la isla. Hoy coexisten tanto los elementos tradicionales como los nuevos, siendo mantenidos, recordados y valorados por la población.

La etapa actual presenta, sin embargo, enormes dificultades de reproducción en el sentido de establecer las condiciones para su continuidad. La no existencia de alternativas de trabajo en la zona, el abandono de las tierras, los caseríos derruidos y los problemas para obtener permisos de rehabilitación por estar en zona protegida, son factores que dificultan la situación en estos núcleos de medianías.

Algunas viviendas son explotadas para el desarrollo rural, pero se encuentran, en muchos casos, gestionadas a través de agentes externos. Los habitantes se reúnen para las fiestas y conviven personas que anteriormente vivían en la zona, con los pocos habitantes que permanecen en las medianías, manteniendo así, la importancia de las tradiciones como elementos de la superestructura.

Salvo algunas excepciones, la población tiene una edad elevada, lo que, en algunos casos, supone un problema con el de desplazamiento a otras zonas de la isla más desarrolladas e inclusive para la adquisición de productos básicos. El aislamiento es, y ha sido, una constante en zonas como los Aceviños, en la etapa de infancia porque no había carreteras y, actualmente, porque no hay medios de transporte para una zona en la cual cada vez hay menos habitantes y con más necesidad de recursos asistenciales.

Los movimientos migratorios, como medio de subsistencia, se hubieran constituido como factores de reproducción en la actualidad si los elementos propios de la infraestructura, tales como modos de producción y diversificación de actividades económicas, hubieran proporcionado una base firme para la continuidad de la población en la zona. A su vez, los elementos de la economía política tendrían que haber proporcionado una mayor flexibilización y alternativas a través de, por ejemplo, planes de desarrollo para mantener a la población en una zona de enorme riqueza medioambiental y cultural.

 La estructura y su interrelación con los modos de producción y reproducción siguen determinando, por tanto, parte de la situación actual.

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